« Sin regla del arte, borriquito manso, tocó la flauta por casualidad. »
Tomás de Iriarte
1750–1791Ilustración española · Fábulas literarias en verso
Vida
Nacido en las Islas Canarias en el seno de una ilustrada y culta familia, se mudó de adolescente a Madrid bajo la tutela de su tío humanista. Joven elegante, traductor brillante y consumado músico que tocaba la viola con maestría, se convirtió pronto en una figura imprescindible de las tertulias literarias y salones cortesanos.
Su afilado sentido crítico y sus constantes polémicas con rivales de renombre lo pusieron en el punto de mira de la Inquisición española. Logró una fama imborrable con sus «Fábulas literarias», donde puso a hablar a animales como monos, osos y burros flautistas para enseñar normas de buen gusto y burlarse de los pedantes.
Poemas de Tomás de Iriarte
1.
El burro flautista
El burro flautista
Cerca de unos prados que hay en mi lugar, pasaba un borrico por casualidad. Una flauta en ellos halló, que un zagal se dejó olvidada por casualidad. Acercóse a olerla el dicho animal, y dio un resoplido por casualidad. En la flauta el aire se hubo de colar, y sonó la flauta por casualidad. «¡Oh! —dijo el borrico—: ¡qué bien sé tocar! ¡y dirán que es mala la música asnal!». Sin reglas del arte, borriquitos hay que una vez aciertan por casualidad.
2.
El mono y el titiritero
El mono y el titiritero
Subió una mona a un cerezo, y viendo al amo en el suelo, quiso hacer una pirueta para ganar aplauso entero. Saltó de rama en ramita con ridícula presteza, mas quebróse el palo flaco y cayó de cabeza al suelo. Quedó la mona aturdida y el amo le dijo riendo: «Quien se mete a equilibrista sin prudencia ni gobierno, siempre da con la cerviz en el fango más espeso: no basta tener audacia, hace falta tener seso».
3.
La abeja y los zánganos
La abeja y los zánganos
A una laboriosa abeja dijo un zángano holgazán: «¿Por qué trabajas tanto haciendo miel con afán, si luego vienen los hombres y te quitan el panal?» Respondió la sabia abeja: «No hago miel por vanidad, ni para que me la paguen con terrena gratitud: la gloria de las colmenas es vivir en la virtud, mientras los zánganos mueren de pereza y multitud».
4.
El oso, la mona y el cerdo
El oso, la mona y el cerdo
Un oso con que la vida se ganaba un piamontés, la danza no bien aprendida ensayaba sobre dos pies. Queriendo ver cómo hacía, a la mona preguntó; la mona, que entendía, dijo: «¡Muy mal va el compás!» Un cerdo que allí escuchaba gritó con grande furor: «¡Bravo, qué gracia tan rara! ¡No he visto bailar mejor!» El oso entonces, severo, dijo con sabio primor: «Si la mona me reprendió, pudo ser por rigor mío; mas si el cerdo me alabó, ¡sin duda bailé muy mal!»
5.
Los dos conejos
Los dos conejos
Por entre unas matas, seguid de perros, no diré corría, volaba un conejo. De su madriguera salió un compañero y le dijo: «Tente, amigo, ¿qué es esto?» —«¿Qué ha de ser? —responde—, sin aliento llego… dos galgos me siguen». —«No galgos, sino podencos». —«Galgos son, te digo». —«Podencos, que los veo». En esta disputa llegaron los perros, y pillan descuidados a entrambos conejos. Los que por cuestiones de poco momento dejan lo que importa, aprendan de este ejemplo.
Frases para reflexionar
« Quien se contenta con poco vive tranquilo; quien mucho desea, siempre mendiga. »
« Algún mal escritor al juicio apela de la posteridad, y se consuela. »
« ¿De qué sirve tu charla sempiterna si tienes apagada la linterna?. »
« El egoísmo, poderoso agente, nace, vive y fallece con el hombre. »
« No escriba quien no sepa unir la utilidad con el deleite. »
« Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, quiero, amiga, que me diga: ¿Son de alguna utilidad?. »
« Es la coqueta mujerque pasa alegre su vidaprocurando ser queriday no pensando en querer. »
« Guarde para su regalo esta sentencia el autor si el sabio no aprueba, ¡malo! si el necio aplaude, ¡peor!. »
« Oh”, dijo el borrico,¡qué bien sé tocar!¡y dirán que es malala música asnal!”. »
« Tienen algunos un gracioso modoDe aparentar que lo saben todo;Pues cuando oyen, o ven cualquier cosa,Por más nueva que sea y primorosa,Muy trivial y fácil la suponen,Y a tener que alabarla no se exponen. »
Algunos libros de poesía de Tomás de Iriarte:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: