« Dar al muerto el llanto que se le debe, y al vivo la acción que pide el día. »
William Shakespeare
(1564 – 1616)
Vida
William Shakespeare nació en un pueblo inglés llamado Stratford-upon-Avon en 1564. De joven se marchó a Londres para ganarse la vida en el mundo del espectáculo, donde empezó trabajando como actor y arreglando textos antes de convertirse en el dramaturgo más famoso de Inglaterra.
Escribió sus grandes obras para el teatro The Globe, un local circular de madera donde acudían desde la reina hasta la gente más humilde del pueblo. Consiguió ganar bastante dinero, lo que le permitió comprar una gran casa en su pueblo natal, donde descansó hasta su muerte en 1616.
Obras destacadas
Romeo y Julieta
Es la historia de amor más conocida del mundo. Ambientada en la ciudad italiana de Verona, narra el romance secreto entre dos adolescentes que pertenecen a dos familias nobles enemistadas a muerte: los Montesco y los Capuleto, cuyos criados se pelean a espada por las calles.
A pesar del odio ciego de sus padres, Romeo y Julieta se enamoran a primera vista durante una fiesta de máscaras y se casan a escondidas. Sin embargo, una pelea trágica y una confusión fatal con una pócima para fingir la muerte provocan el desgarrador desenlace de los dos amantes.
La obra enseña cómo el rencor absurdo entre familias destruye la felicidad de los jóvenes y arruina la paz de toda una comunidad. Shakespeare nos muestra la pureza del primer amor y logra conmover al espectador con un lenguaje lleno de poesía, ternura y tristeza inolvidables.
Hamlet
Narra la historia del joven príncipe de Dinamarca, que sufre una gran tristeza por la reciente muerte de su padre y la rápida boda de su madre con su tío Claudio. Todo cambia cuando se le aparece en las almenas del castillo el fantasma de su padre para revelarle que fue envenenado.
Para descubrir si el espectro dice la verdad, Hamlet decide fingir que ha perdido la cabeza, lo que le permite vigilar a todos en la corte. Es célebre su dilema «ser o no ser», donde duda sobre si es mejor aguantar el sufrimiento de la vida o luchar con valentía contra la maldad.
Esta tragedia es famosa en todo el mundo porque refleja las dudas, los miedos y las preguntas que todos nos hacemos en momentos difíciles. Shakespeare muestra cómo el deseo ciego de poder destruye una corte entera y deja al descubierto la verdad oculta tras las apariencias.
Macbeth
Ambientada en Escocia, cuenta la historia de un valiente general que recibe una misteriosa profecía de tres brujas en un páramo desierto. Las hechiceras le aseguran que llegará a ser rey de Escocia, lo que despierta en su corazón una ambición imparable por alcanzar la corona.
Empujado por su malvada esposa, lady Macbeth, comete el crimen atroz de asesinar al bondadoso rey mientras duerme como invitado en su castillo. A partir de ese momento, el matrimonio no puede dormir en paz, atormentado por fantasmas y una culpa que sienten como sangre en las manos.
La obra es una lección impresionante sobre el peligro de dejarse llevar por la ambición desmedida y la traición a los amigos. Shakespeare demuestra con un ritmo trepidante que quien utiliza la violencia y la trampa para triunfar acaba destruido por su propio remordimiento moral.
El sueño de una noche de verano
Es una de las comedias más alegres, divertidas y mágicas escritas por Shakespeare. La trama transcurre durante una cálida noche en un bosque encantado a las afueras de Atenas, un lugar fantástico habitado por duendes traviesos, hadas cantarinas y reyes del mundo mágico.
Varios jóvenes enamorados escapan al bosque y se ven envueltos en divertidos enredos amorosos por culpa de una flor mágica que hace que uno se enamore de la primera criatura que vea. Al mismo tiempo, un grupo de humildes artesanos ensaya torpemente una obra para la boda del duque.
La comedia destaca por su fantasía luminosa, sus bromas ingeniosas y el simpático personaje del duende Puck, que maneja los hilos del enredo. Es una fiesta de la imaginación que demuestra cómo el amor y el juego teatral pueden llenar de alegría y frescura la vida cotidiana.
Frases y citas célebres de William Shakespeare
129 citas« Ser o no ser, esa es la cuestión. »
« Nada es bueno ni malo; es el pensamiento el que lo hace tal. »
« Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que sueña tu filosofía. »
« Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. »
« Fuertes razones, hacen fuertes acciones. »
« Amar no es amar cuando se altera cuando encuentra alteración. »
« Mis ojos no han visto la primavera hasta que no te vi. »
« Amar no es amar si se altera cuando encuentra alteración. »
« Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo. »
« El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia. »
« ¡Oh amor poderoso¡ Que a veces hace de una bestia un hombre, y otras, de un hombre una bestia. »
« El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen. »
« Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras. »
« El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos. »
« El amor es un loco tan leal, que en todo cuanto hagáis, sea lo que fuere, no halla mal alguno. »
« Es amor bien pobre el que puede evaluarse. »
« El mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores. »
« Buenas noches, dulce príncipe. »
« Estoy yo mismo solo. »
« Cobardes mueren muchas veces antes de su muerte; los valientes gustan de la muerte una sola vez. »
« Mañana, y mañana, y mañana… »
« Nada es bueno ni malo; el pensamiento lo hace tal. »
« Se puede sonreír y sonreír y ser un villano. »
« El abuso de la grandeza es cuando separa la clemencia del poder. »
« Cobardes mueren muchas veces antes de su muerte. »
« Cobardes mueren muchas veces; los valientes gustan de la muerte una sola vez. »
« La clemencia es un atributo de Dios mismo. »
« Et tu, Brute? »
« No es oro todo lo que reluce. »
« La soberbia precede a la caída. »
« Nada hay tan malo que no pueda ser materia de arrepentimiento. »
« La belleza es un gozo para siempre — en el soneto, un verano más eterno. »
« El mundo es un escenario. »
« Hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sueña tu filosofía. »
« Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / engánchalos a tu alma con ganchos de acero. »
« Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado. »
« El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho. »
« No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino. »
« No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande. »
« Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras. »
« En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber. »
« De lo que tengo miedo es de tu miedo. »
« Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto. »
« La mujer es un manjar digno de dioses, cuando no lo cocina el diablo. »
« Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato. »
« Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón. »
« El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos. »
« Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil. »
« Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida. »
« Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas. »
« Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza. »
« Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez. »
« No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así. »
« Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente. »
« Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo. »
« Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños. »
« Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar. »
« Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada. »
« Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras. »
« En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser. »
« Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños. »
« Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien. »
« Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes. »
« Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes. »
« La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido. »
« El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre. »
« Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor. »
« El pasado es un prólogo. »
« Fragilidad tiene nombre de mujer »
« La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo. »
« Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara. »
« No ensucies la fuente donde has apagado tu sed. »
« Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza. »
« Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde. »
« La brevedad es el alma del ingenio. »
« Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana. »
« Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren. »
« A mayor talento, en la mujer, mayor indocilidad. »
« La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo. »
« Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso las horas y el tiempo pasan. »
« Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes. »
« El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras. »
« La memoria es el centinela del cerebro. »
« Prudente padre es el que conoce a su hijo. »
« Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las Sagradas Escrituras. »
« No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después. »
« Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo. »
« El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones. »
« Excelente cosa es tener la fuerza de un gigante, pero usar de ella como un gigante es propio de un tirano. »
« Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí. »
« El traje denota muchas veces al hombre. »
« No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo. »
« La mente del hombre es de mármol; la de la mujer de cera. »
« El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma. »
« El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje. »
« Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza. »
« Si dos cabalgan en un caballo, uno debe ir detrás. »
« Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados. »
« El desdichado no tiene otra medicina que la esperanza. »
« Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible. »
« El que muere paga todas sus deudas. »
« Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga expirar con un revés. »
« La fortuna llega en algunos barcos que no son guiados. »
« Si el dinero va delante, todos los caminos se abren. »
« Asume una virtud si no la tienes »
« En un minuto hay muchos días. »
« El que gusta de ser adulado es digno del adulador. »
« La sangre joven no obedece un viejo mandato. »
« Nada envalentona tanto al pecador como el perdón. »
« Nadie admira la celeridad, como no sea el negligente. »
« Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento. »
« La lealtad tiene un corazón tranquilo. »
« No hay nada tan común como el deseo de ser elogiado. »
« Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos. »
« Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando es mal aplicada. »
« Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones. »
« Sería muy poco feliz si pudiera decir hasta qué punto lo soy. »
« Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios. »
« Nuestras dudas son traidores que muchas veces nos hacen perder el bien que podríamos ganar si no temiéramos buscarlo. »
« El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída. »
« Ningún legado es tan rico como la honestidad. »
« Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar. »
« La compasión es la virtud de los reyes. »
« La codicia arraiga hondo y crece con raíces más perversas que la lujuria, flor de verano. »
« La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia. »
« La dulce piedad es el símbolo de la verdadera grandeza. »
« No confiéis en quien haya perdido la fe. »
« Ama a todos, fíate de pocos, no hagas daño a nadie. »
Algunos libros de William Shakespeare:
Las tres ediciones físicas más recomendadas y populares de sus obras:
Tragedias: Hamlet, Macbeth, Otelo, Rey Lear — Editorial Austral / Alianza
El análisis más profundo del alma humana: la duda moral, la ambición sangrienta, los celos y la ingratitud.
Comedias: Sueño de una noche de verano, El mercader de Venecia — Alianza Editorial
El triunfo de la poesía, el perdón y el ingenio sobre la rigidez de las leyes y los celos.
Sonetos de amor — Editorial Cátedra / Hiperión
Edición anotada de los 154 sonetos que exploran la fugacidad de la juventud, la belleza y la devoción.