« Tan largo me lo fiais... El que en la juventud siembra desengaños, en la vejez cosecha tormentos. »
Tirso de Molina
1579–1648Barroco español · Poesía dramática y lírica religiosa
Vida
Fraile mercedario de profunda vocación, Gabriel Téllez —su nombre real— llevó una doble vida fascinante como dramaturgo de éxito arrollador en los corrales de comedias del Siglo de Oro. Su humor desenfadado y sus sátiras atrevidas enfurecieron a las autoridades eclesiásticas, que llegaron a prohibirle escribir comedias profanas y lo desterraron a provincias.
Pese a los castigos, su talento inagotable creó más de trescientas obras teatrales llenas de ingenio verbal, intriga y acción trepidante. Con «El burlador de Sevilla» dio vida al legendario mito universal de Don Juan, el seductor cínico y rebelde que no teme a la muerte ni al castigo del mismísimo infierno.
Poemas de Tirso de Molina
1.
Romance Lírico de don gil
Romance Lírico de don gil
En una apacible vega donde el Tajo se dilata, llora un galán sus amores con voz tierna y desatada. «Ojos de mi pensamiento, ¿por qué me miráis esquivos, si sabéis que en vuestro fuego muero cuando estoy más vivo? No hagáis burla del cariño que en noble lealtad se funda; que no hay hermosura firme si la ingratitud la inunda». Así cantaba el amante bajo la sombra florida, dejando al eco del río la queja de su herida.
2.
El burlador de Sevilla (Canción de Tisbea: ¡Maldito sea el amor!)
El burlador de Sevilla (Canción de Tisbea: ¡Maldito sea el amor!)
Yo, de cuantas el mar dora en las playas de Tarragona, era libre pescadora a quien Amor no aprisiona. Deidad de las ondas fui, sin que suspiros ni quejas entrasen por mis orejas, hasta que al galán acogí. Salió del mar naufragante, le di abrigo en mi cabaña; y con promesa engañante trocó mi honor en saña. ¡Fuego, fuego, zagales, agua, agua! ¡Amor, clemencia, que se abrasa el alma! ¡Maldito sea el huésped que en mi lecho dejó la llaga de traición y despecho!
3.
El condenado por desconfiado (Enfrena la cólera)
El condenado por desconfiado (Enfrena la cólera)
Enfrena la cólera, ciego mortal, no dudes jamás de la gracia divina; que la desconfianza es la senda maligna que precipita al abismo del mal. Aunque tus culpas igualen las olas, o los granos de arena del ancho arenal, mayor es la fuente del perdón sin mengua para el corazón que confiesa su mal. Mira a Enrico que en la horca suspira, arrepentido con fe verdadera: vuela su alma a la célica esfera, mientras Paulo en soberbia delira y por desconfiar de la bondad del cielo se hunde en la noche del eterno duelo.
4.
Soneto: A los ojos verdes de su dama
Soneto: A los ojos verdes de su dama
Si son los verdes ojos esperanza, ¿por qué me dais con ellos el tormento? Si prometen favor al pensamiento, ¿por qué me pagan con rigor y esquivança? Verde es el prado en plácida mudanza, verde la selva que acaricia el viento; verde el laurel del fúlgido contento que al noble pecho da inmortal pujanza. Verdes sois vos, mas de dureza armados, esmeraldas que abrasan como fuego: matáis con la mirada y con despegos a los que viven a vuestro pie postrados; y hacéis ver al que busca dulce calma que el verde engaño despedaza el alma.
5.
Villancico navideño (Zagalejos de la aldea)
Villancico navideño (Zagalejos de la aldea)
Zagalejos de la aldea, venid al portal con priesa, que en pajas la Gloria duerme y el Sol entre nieves besa. Tocad zampoñas y flautas, haced sonajas de miel; que ha nacido el pastorcillo que salva al hombre de hiel. No temáis la noche fría ni la escarcha del collado, que el pecho del infante Niño de puro amor está inflamado. Canten coros en la altura, resuene la alegre diana: ¡gloria a Dios en las alturas y paz a la estirpe humana!
Frases para reflexionar
« El amor nace en el alma antes de que los ojos lo sospechen. »
Algunos libros de poesía de Tirso de Molina:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: