William Shakespeare

1564–1616

Renacimiento isabelino inglés · Los 154 sonetos de amor y tiempo

Biografía

Vida

William Shakespeare es la figura cimera de la literatura universal. Aunque su celebridad estriba en sus inmortales tragedias y comedias teatrales (Hamlet, Romeo y Julieta, Macbeth, El rey Lear), es al mismo tiempo uno de los más grandes poetas líricos de todos los tiempos. Sus 154 Sonetos, publicados en 1609, representan la cumbre más alta del soneto renacentista en lengua inglesa.

En sus sonetos, Shakespeare revolucionó la tradición petrarquista abordando la fugacidad implacable del Tiempo, la angustia ante la vejez y la muerte, la traición, el dolor y la capacidad redentora del Arte. Sus versos poseen una densidad intelectual, una riqueza metafórica y una música verbal que no han sido igualadas.

Lírica y Versos

Poemas de William Shakespeare

5 poemas
1.

Soneto 18 (¿Debería compararte a un día de verano?)

¿A un día de verano te he de comparar?
Tú eres más adorable y más templado:
ásperos vientos deshojan los brotes de mayo
y el plazo del verano es harto breve.

A veces con exceso brilla el ojo del cielo,
y a menudo su tez dorada se oscurece;
y toda hermosura alguna vez declina,
despojada por el azar o el curso de la naturaleza.

Mas tu eterno verano jamás se marchitará,
ni perderás la posesión de esa belleza tuya;
ni la Muerte se jactará de que vagas en su sombra,
cuando en versos eternos crezcas en el tiempo.

Mientras los hombres puedan respirar y los ojos ver,
tanto vivirá este canto, y te dará vida a ti.
2.

Soneto 116 (La constancia del verdadero amor)

No consienta jamás en que se oponga impedimento
a la unión de almas verdaderas: amor no es amor
si se altera cuando una alteración encuentra,
o si se inclina a alejarse cuando el otro se aleja.

¡Oh, no! Es un faro inmóvil y eterno,
que contempla las tempestades y no se estremece jamás;
es la estrella para toda barca errante,
cuyo valor se ignora aunque su altura se mida.

El amor no es juguete del Tiempo, aunque los labios y mejillas
de rosa caigan bajo el compás de su hoz curva;
el amor no se altera con sus breves horas y semanas,
sino que resiste firme hasta el borde del juicio final.

Si esto es un error y se demuestra en mí,
yo nunca escribí nada, ni nadie amó jamás.
3.

Soneto 73 (En mí contemplarás aquella estación del año)

En mí contemplarás aquella estación del año
en que las hojas amarillas, pocas o ninguna, cuelgan
de aquellas ramas que tiemblan contra el frío:
arcos en ruina donde recién cantaban las aves.

En mí contemplas el crepúsculo de aquel día
que tras ponerse el sol se desvanece en el poniente;
el cual la noche negra poco a poco arrebata,
segundo ser de la Muerte, que sella todo en reposo.

En mí contemplas el resplandor de aquel fuego
que sobre las cenizas de su juventud yace,
como en el lecho mortal donde debe extinguirse,
consumido por lo mismo que lo nutría.

Esto percibes tú, y ello hace tu amor más fuerte,
para amar bien a aquello que pronto habrás de perder.
4.

Soneto 29 (Consuelo en el amor ante el infortunio)

Cuando, en desgracia con la fortuna y los ojos de los hombres,
lloro a solas mi estado de proscrito,
y perturbo al sordo cielo con mis quejas vanas,
y me miro a mí mismo y maldigo mi destino,

deseando ser semejante a aquel más rico en esperanzas,
con sus facciones dotado, o con sus amigos rodeado,
envidiando el arte de este hombre y el alcance de aquel otro,
con lo que más disfruto menos satisfecho:

sin embargo, en estos pensamientos casi despreciándome a mí mismo,
por ventura pienso en ti, y entonces mi espíritu,
como la alondra al romper el alba que se eleva
de la tierra sombría, canta himnos a las puertas del cielo:

pues acordarme de tu dulce amor tal riqueza me aporta,
que no cambiaría mi estado con el de los reyes.
5.

Soneto 66 (Cansado de todo esto, clamo por la muerte)

Cansado de todo esto, por la muerte apacible clamo:
por no ver al mérito mendigando un mendrugo,
y a la más nula vanidad vestida de gala,
y a la fe más pura tristemente traicionada,

y al honor dorado vergonzosamente desplazado,
y a la casta doncella brutalmente mancillada,
y a la recta perfección censurada injustamente,
y a la fuerza rendida ante la autoridad coja,

y al arte amordazado por el poder censor,
y a la necedad docta controlando al sabio,
y a la verdad simple llamada simpleza,
y al bien cautivo sirviendo al mal dominante.

Cansado de todo esto, de todo esto me iría,
si no fuera porque al morir, dejaría a mi amor solo.
Citas Célebres y Pensamientos

Frases para reflexionar

21 citas
« El amor no mira con los ojos, sino con el alma. »
William Shakespeare
« Tan pronto como tu verso sea leído por los hombres, vivirás tú en la memoria de los siglos. »
William Shakespeare
« Aunque seas tan casto como el hielo y tan puro como la nieve, no escaparás a las calumnias. »
William Shakespeare · Ortega (2013), p. 639
« Con la sonrisa inmóvil en los labios se puede ser un vil. »
William Shakespeare · Ortega (2013), p. 2085
« El cobarde muere muchas veces; el valiente sólo muere una vez. »
William Shakespeare · Ortega (2013), p. 765
« El loco se cree cuerdo, mientras el cuerdo reconoce que no es sino un loco. »
William Shakespeare · Señor (1997), p. 345
« El mundo entero es un teatro. »
William Shakespeare · Bartra (1994), p. 285
« Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo. »
William Shakespeare · Bartra (1994), p. 286
« Hay caídas que nos sirven para levantarnos más felices. »
William Shakespeare · Bartra (1994), p. 284
« Hay sonrisas que hieren como puñales. »
William Shakespeare · Ortega (2013), p. 3874
« La crueldad es un tirano sostenido sólo por el miedo. »
William Shakespeare · Ortega (2013), p. 1027
« La juventud, aún cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo. »
William Shakespeare · Palomo (1997), p. 176
« La memoria es la centinela del cerebro. »
William Shakespeare · Señor (1997), p. 357
« La verdad tiene un corazón tranquilo. »
William Shakespeare · Bartra (1994), p. 286
« Los hombres poderosos tienen manos que llegan lejos. »
William Shakespeare · Ortega (2013), p. 3298
« Los puñales, cuando no están en la mano, pueden estar en las palabras. »
William Shakespeare · Señor (1997), p. 272
« Nadie es culpable cuando todos desatinan. »
William Shakespeare · Bartra (1994), p. 284
« No basta hablar; hay que hablar veraz. »
William Shakespeare · Señor (1997), p. 288
« No hay nada tan común como el deseo de ser elogiado,[Nothing is so common as the wish to be remarkable]. »
William Shakespeare · Holley
« Todas las dificultades son fáciles una vez conocidas. »
William Shakespeare · Ortega (2013), p. 1234
« Cuando los tiranos parecen besar ha llegado el momento de echarse a temblar.[Tis time to fear, when tyrants seem to kiss]. »
William Shakespeare · Acto I

Algunos libros de poesía de William Shakespeare:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: