« Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer. »
Rubén Darío
1867–1916Príncipe de las letras castellanas · Azul..., Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza
Vida
Nacido en un humilde pueblo de Nicaragua, este niño prodigio leía con fluidez a los tres años y publicaba versos en periódicos a los doce. Siendo un joven bohemio viajó por Chile, Argentina y Europa, fascinando a reyes y presidentes con su oratoria deslumbrante y su prodigioso dominio del idioma.
Lideró la revolución del Modernismo, llenando la poesía castellana de cisnes majestuosos, princesas melancólicas, ritmos musicales exóticos y colores brillantes nunca antes vistos. Atormentado por el alcohol y el temor a la muerte, falleció a los cuarenta y nueve años convertido en una leyenda universal de la literatura hispánica.
Poemas de Rubén Darío
1.
Lo fatal
Lo fatal
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, ¡y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos!...
2.
Sonatina
Sonatina
La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro; y en un vaso olvidada se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón; la princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión.
3.
Canción de otoño en primavera
Canción de otoño en primavera
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Era una dulce niña, en este mundo de duelo y aflicción. Miraba como el alba pura; sonreía como una flor. Era su cabellera obscura hecha de noche y de dolor. Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...
4.
A Margarita Debayle
A Margarita Debayle
Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar: tu acento. Margarita, te voy a contar un cuento: Éste era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha del día y un rebaño de elefantes, un quiosco de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita como tú. Una tarde la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger. La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor. Y subió por las alturas y prendió la estrella bella; mas el rey con voz severa le ordenó dejar la estrella. Y la Virgen compasiva dijo al rey con voz de cielo: «La estrellita es para ella, pues la puso en su pañuelo».
5.
Marcha triunfal
Marcha triunfal
¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines. Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas banderas y verdes laureles, los nobles corceles que pisan las flores de las primaveras. Los heraldos van tocando sus trompas de plata y de son soberano; y al paso marcial se agita en los pechos el fuego viril del hermano. ¡Salud a los héroes que traen la gloria y la palma! ¡Salud a las huestes del patrio pendón! Resuena en el viento la fuerza del alma y late con brío de amor la canción.
Frases para reflexionar
« La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa? »
« Bajo el ala aleve del leve abanico. »
« Este axioma a todas horas habrás de meditar, la ciencia de vivir es el arte de amar. »
« ¡Juventud, divino tesoro. Te vas para no volver!. »
« La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?. »
« No dejes apagar nunca el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura y si llegas á viejo, que tu alma esté siempre florida como en su primavera. »
« De las epidemias,de horribles blasfemias,de las Academias,líbranos, Señor. »
« Eres los Estados Unidos,eres el futuro invasorde la América ingenua que tiene sangre indígena,que aun reza a Jesucristo y aun habla en español. »
« Juventud, divino tesoro,¡ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro...y a veces lloro sin querer.. »
« La América Española como la España enterafija está en el Oriente de su fatal destino;yo interrogo a la Esfinge que el porvenir esperacon la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?¿Callaremos ahora para llorar después?. »
Algunos libros de poesía de Rubén Darío:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: