Ramón López Velarde

Posmodernismo Mexicano (1888 - 1921)

El poeta nacional de México, autor de La suave patria, maestro inigualable de la provincia, la sensualidad criolla y la devoción nostálgica.

Biografía

Vida

Creció en la provincia mexicana de Jerez entre campanas de iglesia, patios floridos y el misterio sensual de las muchachas del pueblo. Estudió leyes pero su verdadera vocación fue escribir una poesía íntima y revolucionaria que combinaba el fervor religioso con una intensa tentación erótica.

Trasladado a la capital en plena Revolución mexicana, compuso La suave patria, un poema épico e íntimo que se convirtió en el retrato definitivo del alma mexicana. Murió repentinamente por una pulmonía a los treinta y tres años, justo en el momento cumbre de su consagración literaria.

Lírica y Versos

Poemas de Ramón López Velarde

5 poemas
1.

La suave patria (Proemio y fragmento)

Yo que sólo canté de la delicia de tu íntimo decoro, patria, ahora te ofrezco mi caricia en un sonoro y delicado lloro.

Diré con una épica sordina: la patria es impecable y diamantina.
Suave Patria: permite que te envuelva en la más honda música de selva con que me modelaste todo entero al golpe cadencioso de las hachas, entre risas y gritos de muchachas y pájaros de oficio carpintero.

Patria: tu superficie es el maíz, tus minas el palacio del Rey de Oros, y tu cielo, las garzas en desliz y el relámpago verde de los loros.

¡Suave Patria, vendedora de chía: quiero raptarte en la cuaresma santa, sobre un potro sin freno y con orgullo, para cantarte al pie de tu campana!
2.

Mi prima Águeda

Mi prima Águeda era lánguida y morena,
con ojos de azabache y labios de azucena;
vestía de luto riguroso y casto,
y olía a jazmín y a almidonado rastro.

Yo era un niño tímido de catorce abriles;
ella me miraba con ojos febriles
mientras tejía mudo en la ventana
los encajes albos de su faz temprana.

¡Oh Águeda austera de mi adolescencia!
En ti despertó mi primera dolencia,
el temblor arcano del pecado leve,
blanco cual lirio y frío cual la nieve.
3.

No me condenes

No me condenes, Señor, porque he pecado
con ojos y labios de pasión sedienta;
tú sabes la arcilla de que fui formado,
la sed infinita que mi pecho alienta.

El mundo es hermoso, la carne es esquiva,
la flor del pecado tienta en el camino;
y en medio del fango de la senda viva,
busqué la belleza con ardor divino.

Perdona el extravío de la mente errante:
debajo del gozo y del delirio ardiente,
siempre hubo un sollozo de cristiano amante
que imploraba auxilio a tu piedad luciente.
4.

El son del corazón

Late el corazón con un son extraño,
compás de campana de parroquia vieja;
recuerda el olvido, la esquela y el daño,
y ante los altares en sigilo queja.

Es un son de cera, de cirio encendido,
de olor a botica y a tierra mojada;
el son de provincia que no se ha extinguido
bajo la tormenta de la edad mudada.

Canta el corazón su secreto anhelo:
vivir en silencio, morir en el nido,
con una cruz rústica señalando al cielo
el humilde polvo de quien ha querido.
5.

Humildemente

Humildemente, como el perro fiel
que aguarda a la puerta de su dueño amado,
vengo a pedirte con amor callado
una sola gota de tu pura miel.

No pido laureles ni diadema rica,
ni la nombradía de terrena prez;
bástame mirarte con la sencillez
del niño que al pie de la madre suplica.

Recibe este verso de piadosa huella,
sé el faro seguro de mi mar sin puerto;
y cuando la noche con su sombra sella
los vanos caminos del vivir incierto,
guía mi navío con tu dulce estrella.
Citas Célebres y Pensamientos

Frases para reflexionar

3 citas
« La patria es impecable y diamantina: se le canta con épica sordina y amor íntimo. »
Ramón López Velarde
« En la provincia mexicana el tiempo se mide por el campanario y el aroma del panadero. »
Ramón López Velarde
« La dualidad del alma oscila siempre entre la devoción mística y la tentación carnal. »
Ramón López Velarde

Algunos libros de poesía de Ramón López Velarde:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: