Francisco de Quevedo

1580–1645

Conceptismo cumbre del Siglo de Oro · Amor constante más allá de la muerte

Biografía

Vida

Don Francisco de Quevedo era un genio temible de lengua implacable, cojo, miope y un duelista letal con la espada toledana. Se movía entre conspiraciones políticas de espías en Venecia y tertulias en Madrid, donde mantuvo una encarnizada guerra de insultos poéticos contra su archirrival Góngora.

Su atrevimiento al denunciar la corrupción del todopoderoso Conde-Duque de Olivares provocó que fuera sacado de su cama en mitad de la noche para ser encerrado cuatro años en una mazmorra helada. Salió anciano y enfermo, pero su pluma jamás perdió la ironía demoledora ni la honda pasión metafísica.

Lírica y Versos

Poemas de Francisco de Quevedo

5 poemas
1.

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido:

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
2.

Poderoso caballero es don Dinero

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Son sus padres principales,
y es de noble descendencia,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales.
Y pues es quien hace iguales
al rico y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.

¿Quién da al vil caudal y mengua?
¿Quién hace al cobarde fuerte?
¿Quién borra notas y afrentas?
¿Quién trueca en vida la muerte?
Pues a quien de plata advierte
hace noble al carnicero,
poderoso caballero
es don Dinero.
3.

A una nariz

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.
4.

Miré los muros de la patria mía

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
5.

Definiendo el amor

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
accidente que nace si es llamada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Citas Célebres y Pensamientos

Frases para reflexionar

25 citas
« Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más. »
Francisco de Quevedo
« El amor es fe y no ciencia. »
Francisco de Quevedo
« No hay amor sin temor de ofender o perder lo que se ama. »
Francisco de Quevedo
« El amor es la última filosofía de la tierra y del cielo. »
Francisco de Quevedo
« Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo. »
Francisco de Quevedo
« Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia. »
Francisco de Quevedo
« Poderoso caballero es don Dinero. »
Francisco de Quevedo
« Mejor se puede disculpar el que se muere de miedo, que el que de miedo se mata: porque allí obra sin culpa la naturaleza; y en éste, con delito y culpa, el discurso apocado y vil. »
Francisco de Quevedo
« Poderoso caballero es don Dinero — y don Orgullo no le va en zaga. »
Francisco de Quevedo
« La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa. »
Francisco de Quevedo
« Enseña el tiempo a mudar de costumbre. »
Francisco de Quevedo
« Fue sueño ayer; mañana será tierra. Poco antes, nada; y poco después, humo. »
Francisco de Quevedo
« Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito. »
Francisco de Quevedo
« Donde hay poca justicia es un peligro tener razón. »
Francisco de Quevedo
« Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez. »
Francisco de Quevedo
« La justicia es una constante y perpetúa voluntad de dar a cada uno lo que le toca. »
Francisco de Quevedo
« Ningún vencido tiene justicia si lo ha de juzgar su vencedor. »
Francisco de Quevedo
« Poderoso caballero es don Dinero — y también don Engaño. »
Francisco de Quevedo
« Conviene vivir considerando que se ha de morir; la muerte siempre es buena; parece mala a veces porque es malo a veces el que muere. »
Francisco de Quevedo
« El temor empieza toda sabiduría, y quien no tiene temor, no puede saber. »
Francisco de Quevedo
« Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos, libros juntos. »
Francisco de Quevedo
« No se debe mostrar la verdad desnuda, sino en camisa. »
Francisco de Quevedo
« Ah de la vida… Nadie me responde. »
Francisco de Quevedo
« Es la vida un dolor en que se empieza el de la muerte, que dura mientras dura ella. »
Francisco de Quevedo
« Miré los muros de la patria mía… y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. »
Francisco de Quevedo

Algunos libros de poesía de Francisco de Quevedo:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: