« Conmigo la poesía no ha sido un propósito, sino una pasión; y las pasiones deben ser respetadas. »
Edgar Allan Poe
1809–1849Romanticismo oscuro · El cuervo, Annabel Lee y sonetos
Vida
Edgar Allan Poe es una de las cumbres más influyentes de la poesía y el relato breve universal. Maestro absoluto del misterio, lo gótico y la música verbal, postuló en El principio poético que la poesía es «la creación rítmica de la belleza», cuyo tono más elevado es la melancolía y cuya misión es conmover el alma más allá del mero intelecto.
Su célebre poema El cuervo (The Raven), publicado en 1845, se convirtió de inmediato en un fenómeno internacional por su atmósfera hipnótica, su estribillo obsesivo («Nunca más») y su métrica deslumbrante. Con obras maestras como Annabel Lee y A Helen, Poe legó al mundo una lírica de misteriosa pureza que fascinó a Baudelaire, Mallarmé y toda la poesía contemporánea.
Poemas de Edgar Allan Poe
1.
El cuervo (The Raven)
El cuervo (The Raven)
Una vez, en una medianoche lúgubre, mientras meditaba débil y cansado, sobre un curioso y olvidado volumen de saberes arcanos, mientras cabeceaba, casi dormido, de pronto se oyó un golpeteo, como de alguien llamando suavemente a la puerta de mi estancia. «Es algún visitante —murmuré— que llama a la puerta de mi cuarto: sólo esto, y nada más». ¡Ah, claramente recuerdo que era en el sombrío diciembre, y cada brasa moribunda dibujaba su fantasma en el suelo! Ardientemente deseaba la mañana; en vano había buscado en los libros alivio a mi tristeza, tristeza por la perdida Leonora, la doncella radiante y única a quien los ángeles llaman Leonora: aquí sin nombre para siempre jamás. Abrí de par en par la ventana, y con gracioso aleteo entró un majestuoso cuervo de los santos días de antaño; sin hacerme la menor reverencia, con porte de señor o dama, se posó sobre el busto de Palas que estaba encima de mi puerta: se posó, y nada más. Y el cuervo, posado inmóvil en el pálido busto, sólo pronunció aquella palabra, como si en ella derramara su alma. Nada más dijo entonces; ni una pluma movió, hasta que murmuré tristemente: «Otros amigos se han marchado antes; por la mañana él me dejará, como mis esperanzas me han dejado». Dijo entonces el pájaro: «Nunca más».
2.
Annabel Lee
Annabel Lee
Fue hace muchos y muchos años, en un reino junto al mar, que vivía una doncella a quien podréis conocer por el nombre de Annabel Lee; y esta doncella no vivía con otro pensamiento que amarme y ser amada por mí. Yo era un niño y ella era una niña, en este reino junto al mar; mas nos amábamos con un amor que era más que amor, yo y mi Annabel Lee; con un amor que los serafines del cielo nos envidiaban a ella y a mí. Y esta es la razón por la que, hace mucho tiempo, en este reino junto al mar, un viento sopló de una nube, helando a mi hermosa Annabel Lee; de modo que sus nobles deudos vinieron y se la llevaron lejos de mí, para encerrarla en un sepulcro en este reino junto al mar. Ni los ángeles en el cielo, ni los demonios bajo el mar, podrán jamás separar mi alma del alma de la hermosa Annabel Lee: pues la luna nunca brilla sin traerme sueños de la hermosa Annabel Lee; y las estrellas nunca se alzan sin que yo sienta los ojos brillantes de la hermosa Annabel Lee; y así, durante toda la noche, yazgo a su lado, mi amada, mi amada, mi vida y mi esposa, en su sepulcro junto al mar, en su tumba a la orilla del resonante mar.
3.
A Helen (To Helen)
A Helen (To Helen)
Helena, tu belleza es para mí cual barcas de Nicea de antaño, que sobre un mar suave y perfumado llevaban al fatigado viajero a su nativa ribera. Largo tiempo habituado a errar en mares desesperados, tus cabellos de jacinto, tu porte clásico, tus gracias de náyade, me han devuelto al hogar: a la gloria que fue Grecia y a la majestad que fue Roma. ¡Mira! En la hornacina de la ventana, ¡cuán semejante a una estatua te veo estar, la lámpara de ágata en la mano! ¡Ah, Psique, que vienes de aquellas tierras que son el santo suelo del Edén!
4.
Un sueño dentro de un sueño (A Dream Within a Dream)
Un sueño dentro de un sueño (A Dream Within a Dream)
Recibe este beso en la frente, y al despedirme ahora de ti, déjame confesar al menos esto: no te equivocas tú al juzgar que mis días han sido un sueño; sin embargo, si la esperanza ha volado en una noche o en un día, en una visión o en ninguna, ¿es por ello menor la partida? Todo lo que vemos o soñamos no es más que un sueño dentro de un sueño. Me hallo en medio del rugido de una orilla azotada por las olas, y sostengo en mi mano granos de arena dorada: ¡qué pocos son! y cómo se deslizan a través de mis dedos hacia el abismo, mientras lloro, ¡mientras lloro! ¡Oh Dios! ¿No puedo retenerlos con un agarre más firme? ¡Oh Dios! ¿No podré salvar uno solo de la implacable ola? ¿Es todo lo que vemos o soñamos nada más que un sueño dentro de un sueño?
5.
Las campanas (The Bells)
Las campanas (The Bells)
¡Escuchad las campanas de plata, las campanillas del trineo! ¡Qué mundo de alegría su tintineo augura! En el aire gélido de la noche, cómo titilan con deleite. Con una cadencia rítmica y pura, cantan la dicha de la nieve blanca, tintineando, tintineando, tintineando, en una mística armonía. ¡Escuchad las campanas de oro, las campanas nupciales! ¡Qué mundo de felicidad su melodía canta! A través del aire suave de la tarde, cómo derraman su bendición dorada sobre las almas que unen su fe. ¡Escuchad las campanas de bronce, las campanas de alarma! ¡Qué historia de terror su estrépito cuenta! En el oído asustado de la noche, cómo aúllan su salvaje espanto en el clamor de la hoguera que crece.
Frases para reflexionar
« Todo lo que vemos o soñamos es sólo un sueño dentro de un sueño. »
Algunos libros de poesía de Edgar Allan Poe:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: