« Moza tan fermosa non vi en la frontera, como una vaquera de la Finojosa. »
Marqués de Santillana
1398–1458Prerrenacimiento castellano · Serranillas y primeros sonetos
Biografía
Vida
Íñigo López de Mendoza fue un noble poderoso que compaginó el liderazgo militar en el campo de batalla con una pasión devoradora por los libros. Reunió una de las bibliotecas más impresionantes de la Edad Media y fue el primer castellano en experimentar con el soneto italiano.
Su mayor fama popular nació de sus frescas serranillas, poemas ágiles donde narraba encuentros ingeniosos y caballerescos con pastoras en las cumbres montañosas. Demostró que la espada y la pluma podían convivir con maestría en una época turbulenta dominada por guerras nobiliarias.
Lírica y Versos
13 poemas
Poemas de Marqués de Santillana
1.
Al alba venid, buen amigo
Al alba venid, buen amigo
Al alba venid, buen amigo... Al alba venid, buen amigo, al alba venid. Amigo el que yo más quería, venid al alba del día. Amigo el que yo más amaba, venid a la luz del alba, Venid a la luz del día, non trayáis compañía. Venid a la luz del día, non traigáis gran compañía
2.
Bésame y abrázame
Bésame y abrázame
Bésame y abrázame... Bésame y abrázame, marido mío, y daros hé en la mañana camisón limpio. Yo nunca vi hombre vivo estar tan muerto, ni hacer el dormido estando despierto. Andad, marido, alerta, y tened brío, y daros hé en la mañana camisón limpio.
3.
Cuando yo so delante aquella donna
Cuando yo so delante aquella donna
Cuando yo so delante aquella donna... En este catorçessimo soneto el actor muestra quél, cuando es delante aquella su señora, le paresçe que es en el monte Tabor, en el cual Nuestro Señor aparesçió a los tres discípulos suyos, e por cuanto la historia es muy vulgar, non cura de la escribir. Cuando yo so delante aquella donna, a cuyo mando me sojuzgó Amor, cuido ser uno de los que en Tabor vieron la grand claror que se razona, o aquella sea fija de Latona, segúnd su aspecto e grande resplandor: así que punto yo non he vigor de mirar fijo su deal persona. El su grato favor dulce, amoroso, es una maravilla çiertamente, en modo nuevo de humanidad: el andar suyo es con tal reposo, honesto e manso, e su continente, que libre, vivo en cautividad.
4.
La moza de la finojosa
La moza de la finojosa
I Moza tan fermosa non vi en la frontera, como una vaquera de la Finojosa. II Faciendo la vía del Calatraveño a Santa María, vencido del sueño, por tierra fragosa perdí la carrera, do vi la vaquera de la Finojosa. III En un verde prado de rosas e flores, guardando ganado con otros pastores, la vi tan graciosa que apenas creyera que fuese vaquera de la Finojosa. IV Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera, fablando sin glosa, si antes supiera de aquella vaquera de la Finojosa. V Non tanto mirara su mucha beldat, porque me dejara en mi libertad; mas dixe: «Donosa (por saber quién era), ¿dónde es la vaquera de la Finojosa?...» VI Bien como riendo, dixo: «Bien vengades; que ya bien entiendo lo que demandades: non es deseosa de amar, nin lo espera, aquessa vaquera de la Finojosa.»
5.
La niña gritillos dar
La niña gritillos dar
La niña gritillos dar... La niña gritillos dar non es de maravillar Mucho grita la cuitada con la voz desmesurada, por se ver asalteada; non es de maravillar. Amor puro la venció, que a muchos engañó; si por él se descibió non es de maravillar. Temprano quiso saber el trabajo y el placer que el amor nos haz haber; non es de maravillar. A los diez años complidos fueron della conocidos todos sus cinco sentidos; non es de maravillar. A los quince, ¿que fará? Esto notar se debrá por quien la praticará; non es de maravillar.
6.
Lejos de vos
Lejos de vos
Lejos de vos y cerca de cuidado... Lejos de vos y cerca de cuidado, pobre de gozo y rico de tristeza, fallido de reposo y abastado de mortal pena, congoja y braveza, desnudo de esperanza y abrigado de inmensa cuita y visto de aspereza, a mi vida me fuye, mal mi grado, la muerte me persigue sin pereza. Ni son bastantes a satisfacer la sed ardiente de mi gran deseo Tajo al presente, ni me socorrer la enferma Guadïana, ni lo creo. Sólo Guadalquivir tene poder de me guarir y sólo aquél deseo.
7.
Otro decir
Otro decir
1 Cuando la fortuna quiso, señora, que vos amase, ordenó que yo acabase como el triste de Narciso: non de mí mesmo pagado, mas de vuestra catadura, fermosa, neta criatura, por quien vivo e soy penado. 2 Quando bien he trabajado, me fallo fondo en el valle: no sé si fable ni calle... ¡tanto soy desesperado! Deseo non desear, e querría non querer: de mi pesar he plazer, y de mi gozo pesar. 3 Lloro e río en un momento e soy contento e quexoso; ardid me fallo e medroso: tales disformezas siento por vos, dona valerosa, en cuyo aspecto contenplo casa de Venus, e tenplo, donde su ymagen reposa. 4 Aurora de gentil mayo, puerto de la mi salud, perfección de la virtud e del sol candor e rayo; pues que matar me queredes e tanto lo desseades, bástevos ya que podades, si por vengança lo avedes. 5 ¿Quién vió tal feroçidat en angélica figura? Nin en tanta fermosura indómita crueldat? Los contrarios se ayuntaron, cuytado, por mal de mí. Tiempo ¿dónde te perdí, que así me galardonaron? 6 Succesora de Lucina, mi prisión e libertad, langor mío e sanidad, mi dolençia e medicina; pensad que muriendo bivo, e biviendo muero e peno: de la vida soy ageno, e de muerte non esquivo. 7 ¡O, si fuesen oradores mis sospiros e fablasen, porque vos notificasen los infinitos dolores que mi triste coraçón padesce por vos amar, mi folgura, mi pessar, mi cobro e mi perdición! 8 Cual del cisne es ya mi canto, e mi carta la de Dido: coraçón desfavorido, causa de mi grand quebranto, pues ya de la triste vida non avedes conpasión, honorad la deffunssión de mi muerte dolorida. ¡Guay de quien así conbida, e de mi tiempo perdido! Pues non vos sea en olvido esta canción por finida.
8.
Por una gentil floresta
Por una gentil floresta
Por una gentil floresta... Por una gentil floresta de lindas flores e rosas, vide tres damas fermosas que de amores han requesta. Yo, con voluntad muy presta me llegué a conoscellas. Començó la una dellas esta canción tan honesta: Aguardan a mí: nunca tales guardas vi. Por mirar su fermosura destas tres gentiles damas, yo cobríme con las ramas, metíme so la verdura. La otra con gran tristura començó de sospirar [e] dezir este cantar con muy honesta mesura: La niña que los amores ha sola, ¿cómo dormirá? Por no les fazer turbança non quise yr más adelante a las que con ordenança cantaban tan consonante. La otra con buen semblante dixo: "Señoras de estado, pues las dos aveys cantado, a mí conviene que cante: Dexadlo al villano pene: véngueme Dios dele." Desque huvieron cantado estas señoras que digo, yo salí desconsolado, como hombre sin abrigo. Ellas dixeron: "Amigo, non soys vos el que buscamos, mas cantad, pues que cantamos." Dixe este cantar antiguo: Sospirando va la niña e non por mí, que yo bien ge lo entendí.
9.
Recuérdate mi vida
Recuérdate mi vida
Recuérdate de mi vida... Recuérdate de mi vida, pues que viste mi partir e despedida ser tan triste. Recuérdate que padesco e padescí las penas que non meresco, desque oí la respuesta non devida que me diste, por la cual mi despedida fue tan triste. Pero non cuides, señora, que por esto te fue nin te sea agora menos presto, que de llaga non fengida me feriste, assí que mi despedida fue tan triste.
10.
Serranilla de bores
Serranilla de bores
I Moçuela de Bores, allá do la Lama, púsome' en amores. II Cuydé de olvidado amor me tenía, como quien s'avía grand tiempo dexado de tales dolores, que más que la llama queman amadores. III Mas vi la fermosa de buen continente, la cara placiente, fresca como rosa, de tales colores cual nunca vi dama nin otra, señores. IV Por lo qual: «Señora - dije -, en verdad la vuestra beldat saldrá desde agora dentre estos alcores, pues meresçe fama de grandes loores .» V Dixo: «Caballero, tiradvos afuera: dejad la vaquera pasar al otero; ça dos labradores me piden de Frama, entrambos pastores.» VI -«Señora, pastor seré si queredes: mandarme podedes, como a servidor: mayores dulzores será a mí la brama que oyr ruiseñores.» VII Así concluymos el nuestro proçesso sin fasçer excesso, e nos avenimos. E fueron las flores de cabe Espinama los encubridores.
11.
Soy garridilla e pierdo sazón
Soy garridilla e pierdo sazón
Soy garridilla e pierdo sazón... Soy garridilla e pierdo sazón por malmaridada; tengo marido en mi corazón que a mí agrada. Ha que soy suya bien cinco o seis años, que nunca de él hube camisa nin paños azotes, palmadas y muchos susaños y mal gobernada. No quiere que quiera ni quiere querer, ni quiere que vea ni quiere veer; mas diz el villano que cuando él se aduerme que esté desvelada. Estó de su miedo la noche despierta; de día no oso ponerme a la puerta; así que, mezquina, viviendo soy muerta y no soterrada. Desde el día negro que le conocí, con cuantos servicios y honras que le fiz, amarga me vea si nunca le vi la cara pagada. Así Dios me preste la vida y salud que nunca un besillo me dio con virtud en todos los días de mi juventud que fui desposada. Que bien que mal, sufro mis tristes pasiones, aunque me tienten diez mil tentaciones; mas ya no les puedo sufrir quemazones a suegra y cuñada. Mas si yo quisiere trocar mal por mal, mancebos muy lindos de muy gran caudal me darán pellote, mantillo y brial por enamorada. Con toda mi cuita, con toda mi hiel, cuando yo veo mancebo novel, más peno amarga y hago por él que Roldán por su espada.
12.
Ya cantan los gallos
Ya cantan los gallos
Ya cantan los gallos... Ya cantan los gallos, buen amor, y vete, cata que amaneçe, -Que canten los gallos, yo, ¿cómo me iría, pues tengo en mis braços la que yo más quería? Antes moriría que de aquí me fuese, aunque amaneçiese. -Dexa tal porfía, mi dulçe amador, que viene el albor, esclareçe el día; pues el alegría por poco feneçe, cata que amaneçe. -¿Qué mejor vitoria darme puede amor, que el bien y la gloria me llame al albor? ¡Dichoso amador quien no se partiese aunque amaneçiese! -¿Piensas, mi señor, que so yo contenta? ¡Dios sabe el dolor que se m' acrecienta! Pues la tal afrenta a mí se m'ofreçe, vete, c ' amaneçe.
13.
Yo me iba, mi madre
Yo me iba, mi madre
Yo me iba, mi madre... Yo me iba, mi madre, a villa Reale, errara yo el camino en fuerte lugare. Siete días anduve, que no comí pane, cebada mi mula, carne el gavilán. Entre la Zarzuela y Darazután, alzara los ojos hacia do el sol sale. Picara mi mula, fuime para allá; perros del ganado sálenme a ladrar; vide una serrana del bello donaire. -Llegaos, caballero, vergüenza no hayades: mi padre y mi madre han ido al lugar; mi caro Minguillo es ido por pan, ni vendrá esta noche ni mañana a yantar; comeréis la leche mientras el queso se hace. Haremos la cama junto al retamal; haremos un hijo, llamarse ha Pascual, o será Arzobispo, Papa o Cardenal, o será porquerizo de villa Real. -¡Bien, por vida mía, debéis de burlar!
Citas Célebres y Pensamientos
4 citas
Frases para reflexionar
Marqués de Santillana · Serranilla de la Finojosa
« La ciencia no embota el hierro de la lanza, ni la lanza quita el vigor a la pluma. »
Marqués de Santillana · Proemio e carta
« A los libres perteneceaprenderdónde se muestra el sabere florece. »
Marqués de Santillana · Provebios (c. XV). Portal Vida y literatura en el CVC. Miguel Ángel Pérez Priego (UNED)
« A mal abad mal monacillo. »
Marqués de Santillana
Algunos libros de poesía de Marqués de Santillana:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: