« La verdad en la poesía es hija del sentimiento puro. »
Luis Barahona de Soto
Renacimiento Español (1548 - 1595)Médico y poeta lucentino, elogiado con entusiasmo por Cervantes en el Quijote por su epopeya lírica Las lágrimas de Angélica.
Vida
Este brillante andaluz compaginó dos pasiones aparentemente opuestas: la medicina para sanar enfermos y la poesía para dar rienda suelta a su desbordante imaginación. Ejercía como médico respetado en pueblos de Córdoba y Málaga, mientras en sus ratos libres cabalgaba por el campo cazando y componiendo versos de una elegancia asombrosa.
Se atrevió a escribir «Las lágrimas de Angélica», una fabulosa continuación de las leyendas caballerescas italianas ambientada tras la locura de Orlando. La obra deslumbró tanto a Miguel de Cervantes que en el «Quijote» hizo que el cura salvara su libro de la hoguera, elogiándolo como uno de los mayores tesoros poéticos.
Poemas de Luis Barahona de Soto
1.
A los ojos de su dama (Soneto)
A los ojos de su dama (Soneto)
Ojos, en cuya lumbre soberana puso el Amor su flecha y su trofeo, y en cuyo claro fuego mi deseo halla el descanso de su lid humana: si vuestra vista al corazón se afana con dulce gozo que en penar recreo, ¿por qué volvéis la luz cuando os poseo mostrando saña que al sentido daña? No apartéis de mí el rayo milagroso que da la vida al pecho que os adora; venced con piedad el ceño fiero; que en este mar de llanto tempestuoso, si me falta la luz de mi pastora, en noche eterna sumergido muero.
2.
Las lágrimas de Angélica (Fragmento célebre)
Las lágrimas de Angélica (Fragmento célebre)
Lloraba la doncella fugitiva por las espesas selvas del Catayo; su rostro hermoso cual clavel de mayo perdía el brillo de su gracia viva. —¡Ay amor ciego, condición esquiva!— decía al viento con amargo desmayo—, ¿por qué persigues con fatal ensayo al alma casta que tu lazo esquiva? Los pajarillos en la rama verde callaban por oír su queja amarga; la fuente clara su murmullo pierde, y al contemplar la soledad tan larga, hasta la fiera del peñasco acuerde piedad al peso de su dura carga.
3.
A una fuente pura
A una fuente pura
Limpia corriente de argentadas ondas que entre los guijas con primor te quejas, donde las flores en festón de rejas abren sus senos y sus copas blondas: tú que en tus aguas lúcidas y hondas el casto rostro de mi ninfa espejas, cuando al calor del mediodía dejas que en tu cristal su nieve pura escondas: ¡dichosa linfa que su cuerpo bañas! Conserva el gozo de su luz primera, y di a mi llanto si por estas cañas pasó risueña la pastora fiera: que el fuego que arde en mis dolientes mañas sólo en tu linfa mitigarse espera.
4.
Soneto a la soledad del campo
Soneto a la soledad del campo
Rocas agrestes, bosques silenciosos, donde jamás penetra el vulgo vano; alto refugio del pensar humano, nidos de paz y descansos gozosos: aquí no turban fuegos engañosos el libre vuelo de la noble mano; aquí el espíritu conversa llano con los arroyos y los montes canos. ¡Oh soledad, del alma compañera! Bajo tu amparo celestial descanso, lejos del mar de tempestad postrera; y mientras fluye por el prado manso la vida breve en limpia primavera, en la templanza mi vivir afianzo.
5.
Canción del pastor ausente
Canción del pastor ausente
Por estas sierras de peñasco frío vaga el pastor con su ganado errante; suena en la esquila el toque resonante mientras la niebla envuelve el caserío. —¡Ay de mí!, dice con amargo brío, ¿dónde estás tú, pastora vigilante? Apenas brilla el sol en el levante y ya mi pecho se anega en llanto mío. Ni la lozanía del temprano prado, ni la fragancia del tomillo en flor, pueden curar el ánimo enlutado del fiel amante que perdió su amor: vuelve a los campos con el paso amado y ahuyenta las sombras del mortal rigor.
Frases para reflexionar
« No hay lanza más certera que la mirada de quien se ama. »
« El sufrimiento noble acrisola la grandeza del corazón. »
Algunos libros de poesía de Luis Barahona de Soto:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: