« Yo me doblo, pero no me rompo: la humildad flexible sobrevive a la soberbia altiva. »
Jean de La Fontaine
Clasicismo Francés (1621 - 1695)El más genial fabulista de Francia y de la modernidad, cuyas Fábulas poéticas combinan gracia deliciosa, ironía filosófica y sabiduría humana.
Vida
Famoso en la corte francesa por su increíble distracción y su pereza encantadora, este escritor prefería pasear soñando despierto antes que trabajar. Protegido por nobles generosos a los que siempre guardó una lealtad a prueba de bombas, supo esquivar el férreo control del poderoso rey Luis XIV usando una astucia deslumbrante.
Convirtió a zorros, cuervos, hormigas y leones en los protagonistas de sus geniales fábulas en verso para retratar la avaricia, la hipocresía y las trampas humanas sin ser castigado por la censura real. Sus historias siguen enseñándonos lecciones vitales mientras nos sacan una sonrisa cómplice casi cuatro siglos más tarde.
Poemas de Jean de La Fontaine
1.
El roble y la caña (Le chêne et le roseau)
El roble y la caña (Le chêne et le roseau)
El roble un día dijo a la caña: «Tenéis sobrada razón para quejaros de la Naturaleza; un pajarillo para vos es pesada carga; el menor viento que arruga el agua os hace inclinar la humilde cabeza. En cambio mi cima, semejante al Cáucaso, no contenta con detener los rayos del sol, desafía la tormenta más brava. Para vos todo es aquilón, para mí todo es céfiro». La caña respondió: «Vuestra compasión parte de un buen corazón; mas deponed vuestro cuidado: los vientos me son menos temibles que a vos; yo me doblo, pero no me rompo. Vos habéis resistido hasta aquí sus embates sin curvar el lomo; mas esperemos el final». Apenas pronunció estas palabras, acudió furioso desde el confín del horizonte el más terrible vendaval que el Norte haya engendrado. El árbol resiste; la caña se dobla. El viento redobla su furia con tal saña, que arranca de cuajo a aquel coloso soberbio cuyos pies tocaban el reino de los muertos y cuya frente tocaba el cielo.
2.
La cigarra y la hormiga (La cigale et la fourmi)
La cigarra y la hormiga (La cigale et la fourmi)
Cantó la cigarra alegre todo el verano estival, sin provecho ni caudal para cuando el frío llegue. Llegó el invierno severo sin grano, mosca ni abrigo; acudió entonces con ruego a la hormiga, su vecino: —Préstame un grano, vecina, que al retornar la semilla te pagaré sin tardanza con interés y ganancia. La hormiga nunca es prestamista, y le pregunta altanera: —¿Qué hacías en primavera? —Cantaba, pues era artista. —¿Cantabas? Me place el don: ¡baila ahora en el terrón!
3.
El cuervo y el zorro (Le corbeau et le renard)
El cuervo y el zorro (Le corbeau et le renard)
Encaramado en un leño con un queso en el arpón, estaba el señor cuervo ufano disfrutando su porción. El señor zorro, atraído por el olor tan galano, le habló con labia y halago: —¡Oh señor de noble traza! Si vuestro canto armonioso iguala a vuestro plumaje, sois el fénix majestuoso de todo este verde bosque. El cuervo, lleno de gozo, abre el pico de repente para cantar con fervor: cae el queso, y el zorro prudente dice: —Aprende, adulador, que el lisonjero se nutre a expensas del necio oyente.
4.
La liebre y la tortuga (Le lièvre et la tortue)
La liebre y la tortuga (Le lièvre et la tortue)
De nada sirve correr si no se sale a su hora: la tortuga y liebre mora bien lo hicieron entender. —Apostemos a la meta— dijo la lenta tortuga; rió la liebre en su arruga: —¿Estás loca o incompleta? Salió la lenta先把 paso a paso y sin desmayo; la liebre durmió a su sayo creyendo el triunfo a su vera. Cuando despertó veloz al ver la meta cruzada, ya la tortuga sentada se burlaba de su voz: quien persevera y avanza siempre a la ligereza alcanza.
5.
El león y el ratón (Le lion et le rat)
El león y el ratón (Le lion et le rat)
Conviene ser compasivo con todo ser de la tierra, que aun el más flaco y esquivo puede ayudar en la guerra. Un león de faz severa perdonó al ratón cautivo; días después el león vivo cayó en red de cazadera. Rugía en vano el león fiero sin romper la fuerte malla; acudió el ratón guerrero y royó la cuerda entera. Más pudo la paciencia pura y el diente menudo y fiel, que toda la fuerza dura del rey de la selva cruel.
Frases para reflexionar
« A menudo encontramos nuestro destino por los mismos caminos que tomamos para esquivarlo. »
« Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier tontería que esté de moda. »
Algunos libros de poesía de Jean de La Fontaine:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: