« ¡Despierta, patria bella, al noble acento de la sagrada libertad! »
Juan Bautista Arriaza
1770–1837Neoclasicismo español · Cantos patrióticos y líricos
Biografía
Vida
Antes de empuñar la pluma, este madrileño fue oficial de la Marina Real y navegó por alta mar durante años entre tempestades y batallas navales. Sin embargo, abandonó la espada militar para dedicarse a la diplomacia y a componer versos ágiles, elegantes y llenos de ironía en París y Londres.
Cuando Napoleón invadió España en 1808, sus poemas patrióticos se convirtieron en auténticos himnos de guerra que los soldados cantaban en las trincheras. Aquellas estrofas encendidas le dieron una popularidad gigantesca, transformándolo en la voz lírica de un pueblo que luchaba con uñas y dientes por su independencia.
Lírica y Versos
5 poemas
Poemas de Juan Bautista Arriaza
1.
La despedida de silvia
La despedida de silvia
Ya el clarín militar llama a la guerra, y debo abandonar tu dulce abrigo; la patria me reclama, oh Silvia tierna, y el sagrado deber marcha conmigo. No llores, dueño mío, no lamentes la partida del fiel enamorado: que en medio de las huestes inclementes tu imagen irá siempre a mi costado. Si la victoria corona mi desvelo, volveré a tus caricias con honor; y si caigo en el campo de este suelo, mi último suspiro será de amor.
2.
La despedida
La despedida
Partir es padecer: ¡triste destino el que aparta del bien que el alma adora! Siento en el pecho tempestad traidora al emprender el áspero camino. Queda, oh delirio de candor divino, prenda adorada de mi fe canora; mientras yo cuento la angustiosa hora en lontananza de amargor contino. Si acaso el llanto a tus mejillas llega al recordar mi nombre y mi ternura, piensa que el alma en el dolor se entrega con inmutable y celestial cordura: que el fiel amor que al corazón se apega no muere al soplo de la noche oscura.
3.
A la primavera
A la primavera
Ya el invierno feroz dobla su frente, huyen los hielos con rumor medroso, y el arroyuelo con saltar gozoso rompe las trabas de la helada fuente. Vuelve a teñir la pradera floreciente el manto verde de follaje hermoso, y en las enramadas con compás dichoso canta el jilguero al sol resplandeciente. Todo renace a la fecunda vida: la rosa abre su encarnado broche, y la avecilla en el ramaje unida canta la gloria de apartar la noche. ¡Vuelve también, ternura fementida, y llena el alma de sin par derroche!
4.
El triunfo de la constancia
El triunfo de la constancia
No teme el árbol del vendaval fiero la furia ciega ni el rigor de plomo, si en las raíces del peñasco asomo prende el cimiento de su ser entero. Así el afecto del amor sincero cruza las penas levantando el lomo; sabe que el triunfo vendrá luego a tomo para quien lucha con valor señero. Venzan desdenes, burlas y mudanzas, calle la envidia su fatal veneno; que la constancia en nobles esperanzas vuelve dichoso lo que fue terreno, y entre laureles de victorias mansas abre a los pechos el reposo lleno.
5.
A una rosa marchita
A una rosa marchita
Ayer lucías con ufana gloria reina del prado y del jardín señora; besó tus hojas la dorada aurora y fuiste ornato de feliz memoria. Hoy, despojada de tu prez notoria, yaces al suelo que tu fin deplora; ni el céfiro te busca ni te llora quien de tus galas celebró la historia. Tal es del mundo la mudable pompa: todo su lustre cual vapor se pierde; no hay gala altiva que el sepulcro rompa ni verde pompa que al rigor acuerde. ¡Ay del que fía en ilusión que trompa, y en vanidades su ventura muerde!
Citas Célebres y Pensamientos
2 citas
Frases para reflexionar
Juan Bautista Arriaza
« No hay mayor dicha para el pecho amante que consagrar su vida a la virtud. »
Juan Bautista Arriaza
Algunos libros de poesía de Juan Bautista Arriaza:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: