« ¡Ay del que busca en el deleite olvido, y en el placer sosiego! »
Juan Arolas
1805–1849Romanticismo español · Orientalismo y leyenda
Vida
Llevaba los hábitos de fraile escolapio, pero dentro de su cabeza ardía un mundo de fantasía exótica totalmente prohibido para un sacerdote. Encerrado en su celda conventual, componía apasionados romances llenos de sultanes, harenes orientales, caballeros medievales y amores ardientes que escandalizaban y fascinaban a la sociedad de su época.
El choque constante entre sus votos religiosos y su volcánica imaginación le provocó un sufrimiento psicológico devastador. Acabó perdiendo el juicio por completo y pasó sus últimos siete años recluido en una celda de Valencia, susurrando versos a las sombras hasta su trágica y temprana muerte.
Poemas de Juan Arolas
1.
La sultana
La sultana
En el harén perfumado donde el agua cae risueña, la hermosa sultana sueña con su patria y su heredad. Llora en su cárcel de seda, entre tapices de oriente, y quema su blanca frente el fuego de la soledad. «¡Ay, quién me diera las brisas de mi verde Andalucía, donde cantando vivía libre como el ruiseñor! Que no quiero aquestas joyas ni el favor del soberano: ¡quiero el beso soberano de mi perdido primer amor!».
2.
En las orillas del Genil
En las orillas del Genil
En las orillas del Genil sombrío donde murmura la corriente quieta, vaga llorando el alma del poeta por el amor que convirtióse en frío. Mira las torres del morisco bío, mira la luna en la arboleda escueta, y al son del agua que a la paz inquieta tiende sus ayes con amargo brío. ¡Ay, quién volviera a la sazón primera cuando en tus brazos el vivir reía sin conocer la soledad severa! Hoy sólo queda la memoria mía, como una flor que mustia en la ribera mira la tarde terminar sombría.
3.
La odalisca
La odalisca
Tras la celosía del dorado alcázar mira cautiva la gentil sultana; suena en las fuentes la risueña diana mientras las horas en zozobra pasan. Viste de sedas, de rubíes y gasas, mas suspirando por su tierra hispana deja correr la lágrima temprana por las mejillas que el pesar abrasa. ¿De qué le sirve el plácido reposo en los jardines del serrallo ameno si el pecho extraña la natal verdura? Llora en secreto su martirio ansioso, y ante la sombra del tirano ajeno calla la queja de su honda amargura.
4.
El trovador
El trovador
Con su laúd al cuello y paso lento cruza el castillo de la dama esquiva; tiembla la cuerda de armonía viva al dulce impulso de su fiel lamento. Canta el amor, el noble sentimiento, la fe jurada que en el alma estriba, y hacia la reja donde el lirio arriba manda el mensaje del cantar al viento. Ábrese el mirador; la hermosa escucha el himno puro de lealtad constante, y en su mirar que conmovido lucha prende la lumbre del fervor amante: que no hay muralla en la guerrera lucha que cierre el paso al trovador errante.
5.
A una azucena
A una azucena
Cándida reina del pensil lozano, nacida al beso del albor de mayo, no temas nunca del ardiente rayo la llama dura en el vergel galano. Dobla tu cáliz ante el soplo vano, guarda el perfume sin sufrir desmayo, que en tu pureza celestial desmayo la vil sospecha de dolor tirano. Flor del recato, imagen del alma pura que no salpica la terrena huella: brilla en el cáliz de tu casta albura como en el cielo solitaria estrella, y enséñale al mortal en su locura cuán deleitosa es la virtud más bella.
Frases para reflexionar
« Todo pasa en el mundo como el viento, mas la memoria del dolor se queda. »
Algunos libros de poesía de Juan Arolas:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: