« La naturaleza salvaje no admite debilidades: o te fundes con ella o te devora. »
José Eustasio Rivera
Modernismo y Paisajismo Colombiano (1888 - 1928)Poeta y novelista huilense, autor de los célebres sonetos telúricos de Tierra de promisión y de la monumental novela de la selva La vorágine.
Vida
Abogado intrépido nacido en el Huila, integró una comisión oficial para fijar la frontera entre Colombia y Venezuela en la selva. Se adentró en canoas por ríos inexplorados, sufriendo fiebres tropicales y conociendo el brutal infierno de explotación laboral que padecían los caucheros indígenas.
Esa experiencia extrema lo inspiró para escribir sonetos telúricos y la monumental novela selvática «La vorágine», cumbre literaria continental. Murió de manera repentina en Nueva York a los cuarenta años, víctima de las secuelas de las fiebres amazónicas que nunca abandonaron su cuerpo.
Poemas de José Eustasio Rivera
1.
Tierra de promisión (Soneto de la selva)
Tierra de promisión (Soneto de la selva)
Bajo el ardiente sol de la llanura despierta el buey cansado de la faena; el río inmenso con su curso llena el verde seno de la selva oscura. Ruge el caimán en el playón dormido, alzan los garceros su blanco vuelo; y en el confín ardiente de este suelo, se pierde el horizonte en un gemido. ¡Oh tierra de promisión sagrada y brava, donde la vida en su vigor revienta y la liana gigante al roble traba! Aquí la selva indómita alimenta la raza viril que con ardor avanza a coronar su sueño de esperanza.
2.
Los potros
Los potros
Sueltos en las sabanas dilatadas, relinchan con furor los potros fieros; tiemblan los pastizales monteros bajo el trueno marcial de sus pisadas. Vuelan al viento crines desgreñadas, saltan los ojos fúlgidos, ligeros, y al sortear los troncos traicioneros abren al aire el pecho y las miradas. Nadie detiene el ímpetu salvaje: ni la espuela del rudo domador, ni el lazo ciego, ni el bramar del río; libres son en el bárbaro paraje, dueños de la intemperie y del verdor, altivos reyes del salvaje brío.
3.
La nube
La nube
Errante virgen del azul dormido, vas derramando sombras en el llano, como un suspiro del espacio vano o un sueño blanco de candor vestido. Coges del sol el oro desprendido para teñir tu velo soberano, y sobre el dorso del agreste pantano lloras tu velo de cristal fundido. Pasa tu forma rápida y ligera dejando el valle fresco en su verdura, y mientras huye tu beldad primera hacia las cumbres de la roca pura, siento que pasas como la quimera que deja al alma soledad y hondura.
4.
Los bueyes
Los bueyes
Lentamente cruzando la llanura bajo el peso del yugo secular, marchan los bueyes con compás sin par hacia la noche de la selva oscura. No hay en sus ojos queja ni bravura, sino una honda calma de esperar; oyen al paso el viento sollozar y el grito sordo de la trocha impura. Sufren el hierro, la fatiga, el fango, con la paciencia de quien todo entiende y sin rencor al sufrimiento atiende; mientras arriba, en luminoso rango, la tarde cae y el postrer relámpago sobre sus testas dóciles suspende.
5.
Sed
Sed
Bajo el ardiente beso del verano se calcinó la ciénaga sombría; no corre el agua en la quebrada fría ni tiembla el junco en el playón lejano. Pide la fiera con aullido insano una gota de lluvia al mediodía, y el árbol mustio, en su congoja impía, tiende al zénit los brazos como un vano. ¡Agua!, solloza el pajonal sediento; ¡agua!, responde el carrizal tostado; y en el mutismo del confín caldeado sólo levanta el polvoroso viento la sorda queja del dolor sangriento de un bosque inmenso por el sol quemado.
Frases para reflexionar
« En el corazón de la selva, el silencio es sólo el preludio del zarpazo. »
« La poesía telúrica brota de la tierra misma antes de pasar por la pluma del hombre. »
Algunos libros de poesía de José Eustasio Rivera:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: