« Ningún hombre es una isla, entero en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte del todo. La muerte de cualquiera me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti. »
John Donne
1572–1631Poeta metafísico inglés · Sonetos sagrados y Canciones
Biografía
Vida
Nacido en una familia católica perseguida en Inglaterra, este joven audaz y aventurero navegó con piratas y soldados contra España. Destruyó su prometedora carrera política al casarse a escondidas con una chica noble de dieciséis años, lo que le costó el encarcelamiento inmediato.
Superó la pobreza convirtiéndose en el predicador más fascinante de Londres y deán de la catedral de San Pablo. Escribió poemas apasionados donde fundía el deseo erótico y la devoción religiosa, recordándonos que «nadie es una isla» y que «la muerte de cualquiera nos disminuye».
Lírica y Versos
13 poemas
Poemas de John Donne
1.
Alquimia de amor
Alquimia de amor
Algunos que más hondo que yo en la mina del amor han excavado dicen dónde se halla su céntrica felicidad. Yo he amado, y poseído, y relatado, mas, aunque hasta la ancianidad amara, poseyera y refiriera, ese misterio escondido no habría de encontrarlo. Todo, ¡ay!, es impostura. Y como ningún alquimista obtuvo aún el elixir, mas su marmita repleta glorifica si por casualidad algo odorífero o medicinal le sobreviene, así un deleite pleno y prolongado sueñan los enamorados, para obtener una noche de estío, de apariencia invernal. Por esta vana sombra de burbuja ¿habremos de entregar nuestro bienestar, esfuerzo, honor y vida? ¿En esto amor termina? ¿puede cualquiera tan feliz ser como yo si soportar puede la burla breve de una representación de novio? Ese infeliz amante que asegura, no es la médula del cuerpo; es de la mente, lo que él en ella angelical encuentra, igual jurar podría que escucha en el rudo, crudo, griterío de ese día, las esferas. No esperes hallar inteligencia en la mujer: a lo sumo, dulzura e ingenio; momias , sólo, poseídas. Versión de Purificación Ribes
2.
Amor negativo
Amor negativo
Nunca tanto me abatí como aquellos que en un ojo, mejilla, labio, hacen presa; Rara vez hasta aquellos que más no se remontan que para admirar virtud o mente: pues sentido e inteligencia pueden conocer aquello que su fuego aviva. Mi amor, aunque ignorante, es más audaz. Fracase yo cuando suspire, si he de saber qué desearé. Si es simplemente lo perfecto lo que expresarse no se puede sino con negativos, así es mi amor. Al todo que todos aman digo no. Si quien descifrar puede aquello que desconocemos, a nosotros, conocer puede, enséñeme él esa nada. Ëste, por ahora, mi alivio es y mi consuelo: aun cuando no progreso, fallar no puedo. Versión de Purificación Ribes
3.
Canción
Canción
Ve y coge una estrella fugaz; fecunda a la raíz de mandrágora; dime dónde está el pasado, o quién hendió la pezuña del diablo; enséñame a oír cómo canta la sirena, a apartar el aguijón de la envidia, y descubre cual es el viento que impulsa a una mente honesta. Si para extrañas visiones naciste, vete a mirar lo invisible; diez mil días cabalga, con sus noches, hasta que los años nieven cabellos blancos sobre ti. A tu regreso tú me contarás los extraños prodigios que te acontecieron. Y jurarás que en ningún lugar vive mujer hermosa y verdadera. Si la encuentras, dímelo, ¡dulce peregrinación sería! Pero no, porque no iría, aunque fuera justo al lado; aunque fiel, al encontrarla, y hasta al escribir la carta, sin embargo, antes que fuera, infiel con dos, o tres, fuera. Versión de Purificación Ribes
4.
Constancia de mujer
Constancia de mujer
Un día entero me has amado. Mañana, al marchar, ¿qué me dirás? ¿Adelantarás la fecha de algún voto recién hecho? ¿O dirás que ya no somos los mismos que antes éramos? ¿O que de promesas hechas por temor reverente del amor y su ira, cualquiera puede abjurar? ¿O que, como por la muerte se disuelven matrimonios verdaderos, así los contratos de amantes, a imagen de los primeros, atan sólo hasta que el sueño, imagen de la muerte, los desata? ¿O es que para justificar tus propios fines por haber procurado falsedad y mudanza, tú no conoces sino falsedad para llegar a la verdad? Lunática vana, contra estos subterfugios podría yo argumentar, ganando, si lo hiciera. Pero me abstengo, porque mañana puede que yo así también piense. Versión de Purificación Ribes
5.
El corazón roto
El corazón roto
Loco de remate está quien dice haber estado una hora enamorado, mas no es que amor así de pronto mengüe, sino que puede a diez en menos plazo devorar. ¿Quién me creerá si juro haber sufrido un año de esta plaga? ¿Quién no se reiría de mí si yo.dijera que vi arder todo un día la pólvora de un frasco? ¡Ay, qué insignificante el corazón, si llega a caer en manos del amor! Cualquier otro pesar deja sitio a otros pesares, y para sí reclama sólo parte. Vienen hasta nosotros, pero a nosotros el Amor arrastra, y, sin masticar, engulle. Por él, como por bala encadenada, tropas enteras mueren. El es el esturión tirano; nuestros corazones, la morralla. Si así no fue, ¿qué le pasó a mi corazón cuando te vi? Al aposento traje un corazón, pero de él salí yo sin ninguno. Si contigo hubiera ido, sé que a tu corazón el mío habría enseñado a mostrar por mí más compasión. Pero, ¡ay!, Amor, de un fuerte golpe lo quebró cual vidrio. Mas nada en nada puede convertirse, ni lugar alguno puede del todo vaciarse, así, pues, pienso que aún posee mi pecho todos esos fragmentos, aunque no estén reunidos. Y ahora, como los espejos rotos muestran cientos de rostros más menudos, así los añicos de mi corazón pueden sentir agrado, deseo, adoración, pero después de tal amor, de nuevo amar no pueden. Versión de Purificación Ribes
6.
El mensaje
El mensaje
Devuélveme mis ojos largamente descarriados, pues es ya mucho el tiempo que han estado sobre ti; mas ya que tales males allí han aprendido, tales conductas forzadas y apasionamiento falso, que por ti nada bueno pueden ver, quédatelos para siempre. Devuélveme mi corazón inofensivo, que pensamiento indigno no podría mancillarlo, pero si el tuyo le enseñara a burlarse del amor; a quebrantar palabra y juramento, quédatelo, porque mío no será. Pero devuélveme mi corazón, mis ojos, que pueda ver y conocer tu falsedad; que pueda reírme y gozar cuando te angusties, cuando languidezcas por aquel que no querrá, o, como tú ahora, falso sea. Versión de Purificación Ribes
7.
El testamento
El testamento
Antes que exhale mi último suspiro, deja, Amor, que revele mi legado. Es mi voluntad legar a Argos mis ojos, si mis ojos pueden ver. Si están ciegos, Amor, a ti te los entrego; A la Fama doy mi lengua; a embajadores, mis oídos; a mujeres, o a la mar, mis lágrimas. Tú, Amor, me has enseñado al hacerme amar a aquella que a veinte más tenía, que a nadie debía dar, sino a quien tenía demasiado. Mi constancia entrego a los planetas; mi verdad, a quienes viven en la Corte; mi ingenuidad y franqueza a los jesuitas; a los bufones, mi ensimismamiento; mi silencio, a quien haya estado fuera; mi dinero, al capuchino. Tú, Amor, me has enseñado, al instarme a amar allí donde amor no es recibido, a dar sólo a quienes tienen incapacidad probada. Mi fe entrego a los católicos; mis buenas obras, todas, a los cismáticos de Amsterdam; mis mejores modales, mi cortesía, a la universidad; mi modestia doy al soldado raso. Compartan los jugadores mi paciencia. Tú, Amor, me has enseñado, al hacerme amar a aquella que dispar mi amor entiende, a dar sólo a quienes tienen por indignos mis regalos. Sea mi reputación para aquellos que fueron mis amigos; mi industria, para mis enemigos. A los escolásticos hago entrega de mis dudas; de mi enfermedad, a los médicos, o al exceso; a la naturaleza de todo lo que en rima tengo escrito, y para mi acompañante sea mi ingenio. Tú, Amor, cuando adorar me hiciste a aquella que antes este amor en mí engendrara, a hacer como si diera, me enseñaste, cuando restituyo sólo. A aquel por quien tocan las campanas, mi libro doy de medicina; mis pergaminos de consejos morales sean para el manicomio; mis medallas de bronce, para quienes tienen escasez de pan; a quienes viajan entre todo tipo de extranjeros doy mi lengua inglesa. Tú, Amor, al hacer que amara a quien considera su amistad justa porción para jóvenes amantes, haces mis dones desproporcionados. Así, pues, no daré más, sino que el mundo destruiré al morir, pues el amor muere también. Tu hermosura, toda, menos entonces valdrá de lo que el oro en la mina, sin que haya quien lo extraiga y de menos tus encantos, todos, te servirán, de lo que puede un reloj de sol dentro de una tumba. Tú, Amor, me has enseñado, al hacerme amar a aquella que a ti y a mí desdeña, a ingeniar esta manera de aniquilar a los tres. Versión de Purificación Ribes
8.
La aparición
La aparición
Cuando por tu despecho, ¡oh inmoladora!, esté muerto, y libre te creas ya de todos mis asedios, vendrá entonces mi espectro hasta tu lecho y a ti, vestal farsante, en peores brazos hallará. Parpadeará entonces tu enfermiza llama, y aquel, tu entonces dueño, fatigado ya, si te mueves, o intentas despertarlo con pellizcos, pensará que pides más, y en sueño simulado te rehuirá, y entonces, álamo tembloroso, menospreciada, abandonada, te bañarás en gélido sudor de azogue, espectro más real que el mío propio. Lo que diré no he de decirlo ahora, no vaya eso a protegerte. Desvanecido ya mi amor, antes quisiera verte con dolor arrepentida que, por mis amenazas, inocente. Versión de Purificación Ribes
9.
La prohibición
La prohibición
Guárdate de quererme. Recuerda, al menos, que te lo prohibí. No he de ir a reparar mi pródigo derroche de aliento y sangre en tus llantos y suspiros, siendo entonces para ti lo que tú has sido para mí. Pues goce tan intenso consume al punto nuestra vida. Así, a fin de que tu amor frustrarse no pueda por mi muerte, si tú me amas, guárdate de quererme. Guárdate de odiarme, o de excesivo triunfo en la victoria. No es que yo a mí mismo haga justicia, y me resarza del odio con más odio, pues tú el título perderás de conquistador si yo, tu conquista, perezco por tu odio. Así, a fin de que mi ser a ti en nada perjudique, si tú me odias, guárdate de odiarme. Mas ama y ódiame también. Así ambos extremos la función de ninguno cumplirán. ámame para que pueda morir del modo placentero. Ódiame, porque tu amor es excesivo para mí, o deja que los dos mutuamente, y no a mí, se destruyan. viviré entonces para apoyo y triunfo tuyo. Así, para que tú a mí, a tu amor y odio no destruyas, déjame vivir, pero ama y ódiame también. Versión de Purificación Ribes
10.
La salida del sol
La salida del sol
Viejo necio afanoso, ingobernable sol, ¿por qué de esta manera, a través de ventanas y visillos, nos llamas? ¿Acaso han de seguir tu paso los amantes? Ve, lumbrera insolente, y reprende más bien a tardos colegiales y huraños aprendices, anuncia al cortesano que el rey saldrá de caza, ordena a las hormigas que guarden la cosecha; Amor, que nunca cambia, no sabe de estaciones, de horas, días o meses, los harapos del tiempo. ¿Por qué tus rayos juzgas tan fuertes y esplendentes? Yo podría eclipsarlos de un solo parpadeo, que más no puedo estarme sin mirarla. Si sus ojos aún no te han cegado, fíjate bien y dime, mañana a tu regreso, si las Indias del oro y las especias prosiguen en su sitio, o aquí conmigo yacen. Pregunta por los reyes a los que ayer veías y sabrás que aquí yacen Todos, en este lecho. Ella es todos los reinos y yo, todos los príncipes, y fuera de nosotros nada existe; nos imitan los príncipes. Comparado con esto, todo honor es remedio, toda riqueza, alquimia. Tú eres, sol, la mitad de feliz que nosotros, luego que a tal extremo se ha contraído el mundo. Tu edad pide reposo, y pues que tu deber es calentar el mundo, con calentarnos baste. Brilla para nosotros, que en todo habrás de estar, este lecho tu centro, tu órbita estas paredes. Versión de Jordi Doce
11.
Nocturno sobre la festividad de santa lucía, en el día más breve del año
Nocturno sobre la festividad de santa lucía, en el día más breve del año
Ésta es la medianoche del año y la del día, Santa Lucía, día que apenas siete horas se descubre, se extingue el sol y ahora sus redomas envían luces débiles, mas no incesantes rayos; ya la savia del mundo fue absorbida: el bálsamo universal hidrópica la tierra ha bebido hasta el término, donde, como a los pies del lecho, la vida está encogida, difunta y enterrada; mas todas estas cosas parecen sonreír comparadas conmigo, pues yo soy su epitafio. Estudiadme por tanto los que seréis amantes en el próximo mundo, la primavera próxima, porque yo soy todas las cosas muertas y en mí amor urdió una nueva alquimia. Pues su arte expresó la quintaesencia misma de la nada; de enjutas privaciones y vacuidad inane me redujo a ruinas, y heme aquí reengendrado de ausencia, sombra, muerte, cosas que nada son. Los otros, todos, de todo extraen todo lo bueno, vida, alma, forma, espíritu, y así a su ser acceden; yo, que en el alambique del amor fui formado, la tumba soy de todo lo que es nada. Muchas veces han sido inundación nuestros dos llantos e inundamos así toda la tierra, muchas veces llegamos a ser dos caos cuando al mundo exterior nos acercábamos, muchas veces los éxtasis arrebataron nuestras almas, reduciendo a cadáveres los cuerpos. Mas yo soy por su muerte (tal palabra la injuria) el elixir de la primera nada. Fuera yo un hombre y, si lo fuera, sin duda lo sabría; sin duda prefiriera, de ser alguna bestia, ciertos fines y medios; pues incluso las plantas y las piedras odian y aman; todas las cosas, todo de algunas propiedades se reviste; si una nada ordinaria sólo fuera, como lo es una sombra, un cuerpo y una luz tendría al menos. Mas nada de eso soy ni volverá mi sol a levantarse. Amantes, para quienes el sol menor ahora gira hacia Capricornio en busca del deseo con que habrá de encenderos, gozad de todo vuestro estío; ella disfruta de su larga noche dejadme ir hacia ella y dejadme que llame su vigilia y su víspera a esta hora que es del día y del año medianoche profunda. Versión de José ángel Valente
12.
Seducción
Seducción
Ven a vivir conmigo, y sé mi amor, y nuevos placeres probaremos de doradas arenas, y arroyos cristalinos; con sedales de seda, con anzuelos de plata. Discurrirá entonces el río susurrante más que por el sol, por tus ojos calentado, y allí se quedarán los peces enamorados, suplicando que a sí puedan revelarse. Cuando tú en ese baño de vida nades, los peces todos de todos los canales hacia ti amorosamente nadarán, más felices de alcanzarte, que tú a ellos. Versión de Purificación Ribes
13.
Usura de amor
Usura de amor
Por cada hora que ahora me concedas, te entregaré, Dios usurero del Amor, a ti, veinte, cuando a mis cabellos negros los grises sean iguales. Hasta entonces, Amor, deja que mi cuerpo reine, y deja que viaje, me quede, aproveche, intrigue, posea, olvide; la del año anterior retorne, y piense que aún no nos conocíamos. Deja que imagine mía la misiva de cualquier rival, y nueve horas después cumpla la promesa de la media noche. En el camino tome a doncella por señora, y a ésta le hable del retraso. Deja que a ninguna ame, ni a la diversión siquiera. Desde la hierba del campo hasta las confituras de la Corte o fruslería de la urbe, deja que informes a mi mente la transporten. Esta oferta es buena. Si, cuando viejo, por ti soy inflamado; si tu honor, mi pudor o mi dolor codicias, más a esa edad podrás ganar. Haz tu voluntad entonces; entonces objeto y grado, y frutos del amor. Amor, a ti someto. Déjame hasta entonces. Lo acataré, aunque se trate de una que me ame. Versión de Purificación Ribes
Citas Célebres y Pensamientos
9 citas
Frases para reflexionar
John Donne · Meditación XVII
« Muerte, no te enorgullezcas, aunque algunos te hayan llamado poderosa y temible, porque tú no lo eres. »
John Donne · Sonetos sagrados X
« Por el amor de Dios, calla y déjame amar. »
John Donne · The Canonization
« A aquél por quien dobla la siguiente campanada lego mis libros de medicina. [To him for whom the passing bell next tolls, / I give my physic books]. »
John Donne · En The Will (El testamento), obra póstuma. Según Redpath (2009), p
« Nadie es una isla por completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de un continente, una parte de la Tierra. [No man is an island, entire of itself; every man is a piece of the continent, a part of the main]. »
John Donne · Donne
« Nadie es una isla por completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de un continente, una parte de la Tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la mansión de uno de tus amigos, o la tuya propia; por eso la muerte de cualquier hombre arranca algo de mi, porque estoy ligado a la humanidad; y por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti....[No man is an island, entire of itself; every man is a piece of the continent, a part of the main. If a clod be washed away by the sea, Europe is the less, as well as if a promontory were, as well as if a manor of thy friends or of thine own were: any mans death diminishes me, because I am involved in mankind, and therefore never send to know for whom the bells tolls; it tolls for thee]. »
John Donne · XVII. Meditation. Nunc lento sonitu dicunt
« Y por esa puerta entrarán, y en esa casa morarán, donde no habrá ni nubes ni sol, ni oscuridad ni deslumbramiento, sino una luz constante, ni ruido ni silencio, sino una música constante, ni miedos ni esperanza, sino una ecuanimidad constante, ni amigos ni enemigos, sin una constante comunión e identidad, ni principio ni fin, sino una constante eternidad. »
John Donne · Citado por Vikram Seth en la dedicatoria
« El tópico amor de los amantes bajo la luna(cuya alma son los sentidos) no admitela ausencia, porque les privade aquellas cosas que lo fundamentan.Nuestro amor, sin embargo, tan refinadoque ni siquiera sabemos lo que esnos llena de confianzainsensibles a la ausencia de los ojos, los labios y las manos.[Dull sublunary lovers love / (Whose soul is sense) cannot admitAbsence, because it doth remove /Those things which elemented it. / But we by a love so much refined, / That our selves know not what it is, /Inter-assured of the mind, /Care less, eyes, lips, and hands to miss]. »
John Donne · A Valediction: Forbidding Mourning (Despedida: Prohibido añorar)
« Soy dos veces tonto, lo sé,por amar, y por decirlocon líricos gimoteos [...] Y yo, que fui dos tontosme he convertido en tresya que aquellos que se han hecho un poco más sabiosson aún más tontos.[I am two fools, I know, /For loving, and for saying so /In whining poetry [...] And I, which was two fools, /do so grow three;Who are a little wise, the best fools be]. »
John Donne · The Triple Fool (Tres veces tonto) obra póstuma. Redpath (2009)
Algunos libros de poesía de John Donne:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: