« A Dafne ya los brazos le crecían y en luengos ramos vueltos se mostraban. »
Garcilaso de la Vega
1501–1536Renacimiento español · Églogas, sonetos y endecasílabo itálico
Vida
Fue el prototipo perfecto del caballero renacentista: un aristócrata toledano tan diestro con la espada de combate como con la pluma de escribir sonetos. Al servicio del emperador Carlos V guerreó por toda Europa, sufrió prisión por asistir a una boda prohibida y quedó deslumbrado por el arte lírico en Italia.
Revolucionó para siempre la poesía castellana al adaptar los ritmos musicales del endecasílabo italiano para cantarle a su amor imposible, la dama Isabel Freyre. Murió con solo treinta y cinco años al asaltar heroicamente una fortaleza en Francia, dejando églogas de ninfas y pastores que cambiaron para siempre nuestra literatura.
Poemas de Garcilaso de la Vega
1.
Soneto XXIII (En tanto que de rosa y azucena)
Soneto XXIII (En tanto que de rosa y azucena)
En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende al corazón y lo refrena; y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena; coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre. Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera, por no hacer mudanza en su costumbre.
2.
Soneto V (Escrito está en mi alma vuestro gesto)
Soneto V (Escrito está en mi alma vuestro gesto)
Escrito está en mi alma vuestro gesto, y cuanto yo escribir de vos deseo; vos sola lo escribisteis, yo lo leo tan solo, que aun de vos me guardo en esto. En esto estoy y estaré siempre puesto; que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo, de tanto bien lo que no entiendo creo, tomando ya la fe por presupuesto. Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hábito del alma misma os quiero. Cuanto tengo confieso yo deberos; por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir, y por vos muero.
3.
Soneto X (¡Oh dulces prendas por mi mal halladas!)
Soneto X (¡Oh dulces prendas por mi mal halladas!)
¡Oh dulces prendas por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería, juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas! ¿Quién me dijera, cuando las pasadas horas que en tanto bien por vos me vía, que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en una hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes, llevadme junto el mal que me dejastes; si no, sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque deseastes verme morir entre memorias tristes.
4.
Égloga I (El dulce lamentar de dos pastores)
Égloga I (El dulce lamentar de dos pastores)
El dulce lamentar de dos pastores, Salicio juntamente y Nemoroso, he de contar, sus quejas imitando; cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas, los amores, de pacer olvidadas, escuchando. Tú, que ganaste obrando un nombre en todo el mundo y un grado más alto que en la fortuna está asentado; atiende al son de mi zampoña ruda, mientras la clara fama no se muda.
5.
Soneto I (Cuando me paro a contemplar mi estado)
Soneto I (Cuando me paro a contemplar mi estado)
Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído, hallo, según por do anduve perdido, que a mayor mal pudiera haber llegado; mas cuando del camino he olvidado, a tanto mal no sé por do he venido; sé que me acabo, y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. Yo acabaré, que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme si ella quisiere, y aun sabrá querello; que pues mi voluntad puede matarme, la suya, que no es tanto de mi parte, pudiendo, ¿qué hará sino hacello?
Frases para reflexionar
« En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto… coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto. »
« No hay bien que en mal no se convierta y mude. »
« Culpa debe ser quereros,según lo que en mi hacéis,más allá lo pagaréisdo no sabrán conoceros,por mal que me conocéis. »
« El cielo en mis dolorescargó la mano tanto.... »
« No me podrán quitar el doloridosentir, si ya primerono me quitan el sentido. »
« ¡Quién pudiera hartarse de no esperar remedio y de quejarse!. »
« Yo dejaré desde aquíde ofenderos más hablando,porque mi morir callandoos ha de hablar por mi. »
« Yo enderezo, señor, en fin mi pasopor donde vos sabeis que su procesosiempre ha llevado y lleva Garcilaso. »
Algunos libros de poesía de Garcilaso de la Vega:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: