« Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. »
José de Espronceda
1808–1842Romanticismo español · Canción del pirata y El estudiante de Salamanca
Vida
Con apenas quince años fundó una sociedad secreta contra el absolutismo del rey Fernando VII, lo que le costó el encierro en un monasterio y el destierro juvenil. En Londres conoció a Teresa Mancha, a quien raptó en París para vivir una tormentosa y legendaria historia de amor prohibido.
Luchó en las barricadas revolucionarias europeas espada en mano y desafió toda convención social con poemas a piratas, mendigos y reos de muerte. Considerado el romántico rebelde por excelencia de España, murió de repente a los treinta y cuatro años cuando acababa de ser elegido diputado por su ardor patriótico.
Poemas de José de Espronceda
1.
Canción del pirata
Canción del pirata
Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín: bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul; y ve el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Stambul: «Navega, velero mío, sin temor, que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés, y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.»
2.
A Jarifa en una orgía
A Jarifa en una orgía
Traedme vino, y en su fuego apague la fiebre que me abraza el corazón; y en delirio y placer mi alma se embriague, hasta perder del todo la razón. Huyeron los fantasmas del placer; quedó el desierto sólo en mi camino; sombra es la gloria, mentiroso el ser, y yo he vivido en sueños mi destino.
3.
El mendigo
El mendigo
Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan si mi voz los hiere y tiemblan si los mira Dios. El rey en su trono, el rico en su lecho, de miedo al destino no pueden dormir; yo tiendo mi manta sobre el duro suelo y al cielo tranquilo me pongo a reír.
4.
El verdugo
El verdugo
En la fiera sociedad un misterio soy de horror; yo soy la mano fatal del ciego legislador. ¿Por qué tembláis al mirarme, si vosotros me creasteis? Cumplo vuestra ley de sangre: ¡vilipendiad lo que honrasteis!
5.
A una estrella
A una estrella
¿Quién eres tú, lucero solitario, que en el oscuro manto de la noche brotas radiante como dulce faro en medio de la sombra y del reproche? ¡Ah, cuántas veces consolé mi llanto mirando tu serena y pura lumbre! Tú no mudas jamás con el quebranto: eres la flor de la celeste cumbre.
Frases para reflexionar
« Navega, velero mío, sin temor, que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza. »
Algunos libros de poesía de José de Espronceda:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: