« Hoy también se acaba "Solos en la madrugada". Se acaba por esta temporada. Pero va a acabarse para siempre la nostalgia, el recuerdo de un pasado sórdido, la lástima por nosotros mismos. Se acaba un temporada que ha durado treinta y ocho hermosos años, estamos en mil novecientos setenta y siete, somos adultos, a lo mejor un poquito contrahechos, pero adultos. Ya no tenemos papá. ¿Qué cosas, eh? Somos huérfanos, gracias a Dios, y estamos maravillosamente desamparados ante el mundo. Bueno, pues… pues hay que enfrentarse al mundo y con, con esta chepa que nos da ese aire garboso tenemos que convencernos de que somos iguales a los demás seres que hay por, por Francia, por Suecia, por Inglaterra. En septiembre ya no vamos a reunirnos solos en la madrugada para contarnos nuestras penas, para mirarnos el ombligo, para seguir siendo mártires, para sufrir. No. A partir de ahora y aunque sigamos siendo igual de minusválidos, vamos a intentar luchar por lo que creemos que hay que luchar: por la libertad, por la felicidad. Por lo que sea. Hay que hacer algo ¿no?, para alguna cosa tendrá que servirnos el cambio digo yo; pues venga, vamos a cambiar de vida. A ti, Rosi ¿qué te pasa? Que tu vida con Andrés y los chicos no te gusta ¿no? Pues fuera, un vu parle con él y cada uno por su lado, pero con dos ovarios, como si fueramos mayores. Y tú Nacho ¿qué? ¿no te ha tirado siempre lo otro? Pues venga, guerra, 'pa' lante, pero sin tapujos. Ponte peineta y a ello, pero con dignidad, con la cara bien alta, que no pasa nada ¡Coño! Vamos a ver Andrés ¿tú no estás loco por dejas esas contabilidades de mierda y vivir sólo con el sueldo? ¿a qué esperas? ¿que no puedes? Claro que puedes. Plántate, plántate con Hernández, con Gil, con Troncoso, plantaos y a pedir un sueldo digno, ya verás cómo se acojonan los de la planta noble, y a vivir como un ser humano y no como un robot, a estar con tus hijos, a charlar con tu mujer ¿o no? A la mierda la familia, pero esta vez de verdad, sin echar la culpa a nadie. Hay que comprometerse con uno mismo, hay que tratar de ser uno mismo, hay que ir a las libertades personales. Margarita de mi vida, ya no me sirve eso que me dices siempre, de que te pasas la vida metida en casa, de que Vicente no te saca. ¿Qué pasa? Que tu quieres ir al cine y Vicente no quiere, pues vete al cine, fíjate qué sencillo: ese metro, ese autobús, buenas ¿me da una butaca? y ya está, ya has visto a Paul Newman, que era lo que querías. Se ha terminado eso de ser víctimas de la vida, hay que vencer a la vida. Hay que tomar el mando en la cama. Hay que mandar a la mierda la parcela. Hay que devolver el televisor en color ¿O no? Si lo que quieres es un televisor en color, cómprate el más grande que encuentres porque es lo que quieres, no ahorres cuatro perras para dejarelas a tus hijos, disfrutad de la vida vosotros porque es vuestra vida y porque además esas cuatro perras luego no van a ser nada. Hay que empezar a tratar de ser libres. Yo también quiero ser libre. No quiero tener que mentirme tanto. Sé que tengo que hacer algo… a lo mejor escuchar, escuchar más a la gente o hacer un programa de radio para adultos, para hablar de las cosas de hoy, porque… porque no podemos pasarnos otros cuarenta años hablando de los cuarenta años… Ese viejo disco que vais a escuchar es el último de una música que no oiremos más. Yo os prometo que Ray Peterson, Raimundo Pérez si hubiese nacido en el imperio, no volverá a decirle a Laura que la quiere, porque es que Laura tiene treinta y cinco castañas, cinco hijos y está casada con un veterinario de Arkansas y esto hay que afrontarlo ¡Coño! No soy político, ni sociólogo pero creo que lo que deberíamos hacer es darnos la libertad los unos a los otros, aunque sea una libertad condicional, pero el caso es empezar. Yo creo que sí podemos hacerlo, yo creo que sí. Pues vamos. No debe preocuparnos si cuesta al principio, porque lo importante es que al final habremos recuperado la… la convivencia, el amor, la ilusión. De lo que no cabe duda y todos los sabemos es de que tal y como vivimos estamos fracasando. Vamos… Vamos a intentar algo nuevo y mejor. Vamos a cambiar la vida y vamos a empezar por nosotros, vamos… por nosotros. »
— José Miguel García Carande en su discurso final
Solos en la madrugada