«La mente es su propio lugar, y en sí misma puede hacer un cielo del infierno y un infierno del cielo.»
Poeta
John Milton (1608–1674)
Siglo XVII
John Milton nació en Londres en 1608. Estudió en Cambridge, viajó a Italia, y en la guerra civil inglesa escribió contra la censura y a favor de una república que no duró.
Fue secretario de lenguas extranjeras de Cromwell. Se quedó ciego. El paraíso perdido lo dictó, ya sin vista, a hijas y amanuenses: un poema de la caída que es también un poema de la libertad interior.
Murió en 1674. La lengua inglesa le debe un verso largo, bíblico y político a la vez. La obra original es de dominio público.
Principales obrasMajor works
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El paraíso perdido
Satán, vencido, no se rinde: «mejor reinar en el infierno que servir en el cielo». Milton no escribe un catecismo. Escribe una epopeya donde el rebelde tiene voz, y esa voz es peligrosa porque convence.
Adán y Eva no son figuritas de belén. Dudan, desean, se culpan, se perdonan. El Edén se pierde por un acto y se gana otra cosa: la historia, el trabajo, la muerte, una mano que busca otra al salir.
El poema es teología y es política. Un republicano ciego canta la caída de un ángel soberbio. Quien lo lea solo como «Biblia en verso» se pierde al autor que pensó la obediencia y la libertad en la misma estrofa.
Areopagítica
Un discurso contra la licencia previa de imprenta. Milton no pide que todo se publique sin juicio: pide que el libro no muera antes de nacer. Matar a un hombre es matar a una criatura razonable; destruir un buen libro es matar a la razón misma.
La prosa es de combate. Hay patriotismo, hay fe, hay una idea moderna: la verdad no se protege encerrándola. Se prueba, se discute, se deja salir.
Se lee junto al poema. El mismo autor que imagina el infierno defiende que las ideas caminen. No es un eslogan de feria: es un argumento del XVII que el XX no ha agotado.
Sansón Agonista
Sansón, ciego, prisionero de los filisteos, oye a Dalila y a su padre. El drama —más oratorio que escena— cierra la vejez de Milton: la fuerza que queda cuando ya no se ve.
La venganza final derriba el templo y al héroe. No hay triunfo limpio. Hay un cuerpo que aún puede actuar, y un pueblo que paga el espectáculo.
Quien venga de El paraíso perdido reconoce la voz: la derrota, la culpa, una dignidad que no pide consuelo barato. El dominio público no suaviza el final.
FrasesQuotes
«Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.»
«Quien mata a un hombre mata a una criatura razonable; quien destruye un buen libro mata a la razón misma.»
«También sirven quienes solo se quedan y esperan.»
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