«La palabra humana es como un caldero rajado en el que golpeamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos enternecer a las estrellas.»
Novelista
Gustave Flaubert (1821–1880)
Siglo XIX
Gustave Flaubert nació en Ruan en 1821, hijo de cirujano. La enfermedad y la renta le permitieron una vocación feroz: una frase al día, si hacía falta, y ninguna de más.
Madame Bovary (1857) lo llevó a juicio por ofensa a la moral. Ganó el proceso y ganó la novela moderna: el estilo como ética. Luego vinieron Salambó, La educación sentimental, Bouvard y Pécuchet, los Tres cuentos.
Murió en Croisset en 1880. Los discípulos —Maupassant, el realismo, el modernismo— le deben el odio a la frase hecha y el respeto al adverbio innecesario.
Principales obrasMajor works
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Madame Bovary
Emma lee, se casa, se aburre, se endeuda, se tropieza con amantes que no son el libro. Flaubert no la predica ni la absuelve. La mira con una exactitud que es ya una forma de piedad y de crueldad.
El estilo indirecto libre mete al lector en la cabeza de Emma sin confundirse del todo con ella. El romanticismo de almanaque se diagnostica desde dentro. Yonville es el mundo.
El juicio contra la novela creyó que mostrar el adulterio era recomendarlo. Flaubert mostraba el vacío. El final, médico y farmacéutico, es de una sequedad que aún escuece.
La educación sentimentalSentimental Education
Frédéric Moreau llega a París con ganas de vivir el siglo y se le esfuma. La revolución de 1848 pasa; él no acaba de estar. Es la novela del fracaso elegante, del amor que no se decide, de la historia que ocurre al lado.
Menos cerrada que Bovary, más coral. Flaubert diseca una generación que soñó y compró. El título es irónico: la educación no educa.
Quien busque héroes se frustrará. Quien busque el retrato de cómo se malgasta una vida entre salones y barricadas, no.
Un corazón sencilloA Simple Heart
Félicité sirve, pierde, ama a un loro disecado. El cuento —parte de Tres cuentos— es la respuesta de Flaubert a quien lo creía solo un cirujano de provincianas adúlteras: hay ternura, y es precisa.
La santidad aquí no lleva nimbo. Lleva madera, polvo, un animal disecado que el Espíritu Santo de la visión final no se avergüenza de usar.
En pocas decenas de páginas está el Flaubert más limpio. Sin tesis. Con una criada que el siglo XIX no solía mirar de frente.
FrasesQuotes
«Tenía el corazón como la gente tiene el paladar: le gustaba lo fuerte.»
«La mediocridad se consuela con la idea de que el genio no es más que una enfermedad.»
«Hay que escribir con la sangre del corazón, pero con la sangre fría de la cabeza.»
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