Narrador

Giovanni Boccaccio (1313–1375)

Siglo XIV

Giovanni Boccaccio nació en 1313, probablemente en Certaldo o en Florencia, hijo de un mercader. Pasó la juventud en Nápoles, en la corte angevina: ahí aprendió el amor cortés, el comercio y el ocio que luego pondría en prosa.

Volvió a Florencia, vio la peste de 1348 y escribió el Decamerón: diez jóvenes, diez días, cien cuentos. Fue amigo de Petrarca, lector de Dante y defensor de que el toscano podía narrar el mundo entero, no solo versificarlo.

Murió en Certaldo en 1375. La novela europea le debe el marco, la risa laica y una idea simple: contar alivia. La obra original es de dominio público.

Principales obrasMajor works

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  • Decamerón

    Siete mujeres y tres hombres huyen de la peste florentina a una villa. Cada día eligen un rey o una reina y cuentan. El marco no es adorno: es una ética. Mientras la ciudad muere, el relato organiza el tiempo y el deseo.

    Los cuentos van de lo pícaro a lo trágico. Frailes hipócritas, esposas astutas, mercaderes, una Griselda que agota la paciencia moderna. Boccaccio no predica un solo moral: deja que las voces se contradigan y que el lector elija con quién se ríe.

    La prosa toscana aquí se vuelve novela. No hace falta un héroe único. Basta una brigada que se promete no hablar solo de muerte. Occidente aprendió en esas cien jornadas que el cuento puede ser refugio y, a la vez, retrato de una sociedad.

  • Elegía de Madonna Fiammetta

    Una mujer napolitana narra, en primera persona, el abandono. Fiammetta no es un símbolo pegado a un cancionero: habla, se queja, se contradice, lee a los clásicos para explicarse el daño. El yo femenino de la prosa europea empieza a tener interior.

    Boccaccio, que en el Decamerón reparte voces, aquí se queda con una sola y la deja durar. El resultado es más estrecho y más moderno: el amor como enfermedad que se observa a sí misma.

    Se lee bien junto al Decamerón. Allí la risa colectiva; aquí el encierro. Las dos cosas son el mismo autor: el que sabe que el deseo también es una forma de inteligencia.

  • Corbaccio

    Un sueño, un guía ultraterreno y una invectiva contra el amor que ha hecho daño. El tono es más amargo que el del Decamerón: sátira, misoginia de época, un narrador que quiere curarse odiando.

    No es el Boccaccio más amable, y no hace falta fingir que lo sea. Muestra el reverso del marco amable: cuando el relato deja de ser fiesta y se vuelve ajuste de cuentas.

    Leerlo después de Fiammetta y del Decamerón completa el retrato. La prosa del XIV no es solo jardín y brigada: también sabe el rencor. El dominio público no pide que suavicemos al autor.

FrasesQuotes

«Nada hay tan deshonesto que, dicho con honestas palabras, no pueda parecer honesto.»

Giovanni Boccaccio

«El contar alivia: mientras la ciudad muere, el relato organiza el tiempo y el deseo.»

Giovanni Boccaccio

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