« Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis. »
Sor Juana Inés de la Cruz
1648–1695Fénix de América · Primero sueño y redondillas morales
Vida
Niña prodigio del México virreinal, aprendió a leer a escondidas con solo tres años e incluso llegó a pedir que la vistieran de hombre para poder estudiar en la universidad. Su extraordinaria inteligencia deslumbró a la corte virreinal, donde los sabios más ilustres de la época quedaron boquiabiertos al examinarla en todas las materias.
Para evitar el matrimonio y consagrar su tiempo exclusivamente a los libros, decidió ordenarse monja y transformó su celda en una inmensa biblioteca científica y literaria. Desde allí desafió con brillantez a las autoridades religiosas, defendiendo con uñas y dientes el derecho de las mujeres a estudiar, pensar y escribir libremente.
Poemas de Sor Juana Inés de la Cruz
1.
Hombres necios que acusáis
Hombres necios que acusáis
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal? Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. ¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogada, o el que ruega de caído? ¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga, o el que paga por pecar? Pues ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis.
2.
Detente, sombra de mi bien esquivo
Detente, sombra de mi bien esquivo
Detente, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero, bella ilusión por quien alegre muero, dulce ficción por quien penosa vivo. Si al imán de tus gracias, atractivo, sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras lisonjero si has de burlarme luego fugitivo? Mas blasonar no puedes, satisfecho, de que triunfa de mí tu tiranía: que aunque dejas burlado el lazo estrecho que tu forma fantástica ceñía, poco importa burlar brazos y pecho si te labra prisión mi fantasía.
3.
Primero sueño (Piramidal, funesta de la tierra sombra)
Primero sueño (Piramidal, funesta de la tierra sombra)
Piramidal, funesta, de la tierra nacida sombra, al Cielo encaminaba de vanos obeliscos punta altiva, escalar pretendiendo las Estrellas; si bien sus luces bellas exentas siempre, siempre rutilantes, la tenebrosa guerra que con negros vapores le intimaba la pavorosa sombra fugitiva burlaban tan distantes, que su atezado ceño al superior convicto de su esfera humillar no podía: el orbe entero silencioso yacía, y en el imperio quieto de la noche quedaba el alma libre en místico sueño.
4.
Soneto: A su retrato (Este que ves, engaño colorido)
Soneto: A su retrato (Este que ves, engaño colorido)
Este que ves, engaño colorido, que del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido; éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido, es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada, es un resguardo inútil para el hado: es una necia diligencia errada, es un afán caduco y, bien mirado, es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.
5.
Soneto: Rosa divina que en gentil cultura
Soneto: Rosa divina que en gentil cultura
Rosa divina que en gentil cultura eres, con tu fragante sutileza, magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura. Amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza, en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura. ¡Cuán altiva en tu pompa, presumida, soberbia el riesgo de morir desdeñas, y luego desmayada y encogida de caduca beldad das mustias señas! Con que con docta muerte y necia vida, viviendo engañas y muriendo enseñas.
Frases para reflexionar
« Detente, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero, bella ilusión por quien alegre muero, dulce ficción por quien penosa vivo. »
« En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? »
Algunos libros de poesía de Sor Juana Inés de la Cruz:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: