« Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: solo Dios basta. »
Santa Teresa de Jesús
1515–1582Mística del Siglo de Oro · Vivo sin vivir en mí y Nada te turbe
Vida
Desde pequeña demostró una audacia asombrosa: con siete años intentó escapar a tierras de infieles con su hermano para morir mártires y subir directos al cielo. Ya de joven, fascinada por los libros de caballerías, desafió los planes de matrimonio de su padre y decidió ingresar en el convento de la Encarnación en Ávila.
Inconforme con la vida relajada de las monjas nobles, fundó las carmelitas descalzas y viajó incansable por toda España en carros destartalados para levantar nuevos conventos. Pese a sufrir graves enfermedades y ser vigilada muy de cerca por la temida Inquisición, escribió páginas maestras llenas de humor, vitalidad y un amor místico arrollador.
Poemas de Santa Teresa de Jesús
1.
Vivo sin vivir en mí
Vivo sin vivir en mí
Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero. Vivo ya fuera de mí, después que muero de amor; porque vivo en el Señor, que me quiso para sí: cuando el corazón le di puso en él este letrero: que muero porque no muero. Esta divina prisión del amor con que yo vivo, ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón; y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay, qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero.
2.
Nada te turbe
Nada te turbe
Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: Sólo Dios basta. Eleva el pensamiento, al cielo sube, por nada te acongojes, nada te turbe. A Jesucristo sigue con pecho grande, y venga lo que venga, nada te espante.
3.
Vuestra soy, para Vos nací
Vuestra soy, para Vos nací
Vuestra soy, pues me criastes, vuestra, pues me redimistes, vuestra, pues que me sufristes, vuestra, pues me llamastes, vuestra, porque me esperastes, vuestra, pues no me perdí: ¿qué mandáis hacer de mí? ¿Qué mandáis, pues, buen Señor, que haga tan vil criado? ¿Cuál oficio le habéis dado a este siervo pecador? Vedme aquí, mi dulce Amor, Amor dulce, vedme aquí: ¿qué mandáis hacer de mí? Dadme muerte, dadme vida: dad salud o enfermedad, honra o deshonra me dad, dadme guerra o paz crecida, flaqueza o fuerza cumplida, que a todo digo que sí: ¿qué mandáis hacer de mí?
4.
Coloquio amoroso (Si el amor que me tenéis)
Coloquio amoroso (Si el amor que me tenéis)
Si el amor que me tenéis, Dios mío, es como el que os tengo, decidme, ¿en qué me detengo?, o Vos, ¿en qué os detenéis? —Alma, ¿qué quieres de mí? —Dios mío, no más que verte. —Y ¿qué temes más de ti? —Lo que más temo es perderte. Un alma en Dios escondida ¿qué tiene más que desear, sino amar y más amar, y en amor toda encendida tornarse de nuevo a amar? Pedir amor que os agrade, amor que en Vos permanezca, y que en Vos sólo florezca, sin que criatura le enfade.
5.
Dichoso el corazón enamorado
Dichoso el corazón enamorado
¡Dichoso el corazón enamorado que en solo Dios ha puesto el pensamiento; por él renuncia a todo lo criado, y en él halla su gloria y su contento! Aun de sí mismo vive descuidado, que en su Dios tiene todo su intento; así pasa las penas y quebranto con alegría y celestial encanto. No le turba mudanza de fortuna, ni la muerte le espanta con su velo; no fía su esperanza en cosa alguna fuera del Dios que fabricó este suelo. ¡Oh dichoso vivir, muerte dichosa! ¡Oh alma libre de terrenal cadena! En Dios descansas, casta y venturosa, lejos del dolo y de la humana pena.
Frases para reflexionar
« Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero. »
« La verdad padece, pero no perece. »
Algunos libros de poesía de Santa Teresa de Jesús:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: