« De la música ante todo, y para ello prefiere lo impar más vago y más soluble en el aire, sin nada en él que pese o pose. »
Paul Verlaine
1844–1896Simbolismo e impresionismo francés · Poemas saturnianos y Canción de otoño
Biografía
Vida
Este maestro del simbolismo francés convirtió la poesía en pura melodía musical, capturando la lluvia, la noche y las emociones más melancólicas. Sin embargo, su vida diaria fue un caos absoluto marcado por el alcoholismo incontrolable, las peleas callejeras y constantes arrebatos autodestructivos.
Abandonó a su esposa para escapar con un jovencísimo Arthur Rimbaud en un viaje tormentoso por tabernas de Londres y Bruselas. En un ataque de locura y celos disparó contra Rimbaud hiriéndolo en la muñeca, lo que le costó dos duros años de encierro carcelario.
Lírica y Versos
11 poemas
Poemas de Paul Verlaine
1.
Aria de antaño
Aria de antaño
"Son joyeux, importum, d'un clavecin sonore" Petrus Borel Lucen vagamente las teclas del piano a la luz del suave crepúsculo rosa, y bajo los finos dedos de su mano un aire de antaño canta y se querella en la diminuta cámara suntuosa en donde palpitan los perfumes de Ella. Un plácido ensueño mi espíritu mece mientras que el teclado sus notas desgrana; ¿por qué me acaricia, por qué me enternece esa canción dulce, llorosa e incierta que apaciblemente muere en la ventana a las tibias auras del jardín abierta...? Versión de Eduardo Castillo
2.
Canción de otoño
Canción de otoño
Los sollozos más hondos del violín del otoño son igual que una herida en el alma de congojas extrañas sin final. Tembloroso recuerdo esta huida del tiempo que se fue. Evocando el pasado y los días lejanos lloraré. Este viento se lleva el ayer de tiniebla que pasó, una mala borrasca que levanta hojarasca como yo. Versión de Carlos Fujol
3.
El hogar y la Lámpara de resplandor pequeño
El hogar y la Lámpara de resplandor pequeño
El hogar y la lámpara de resplandor pequeño... El hogar y la lámpara de resplandor pequeño; la frente entre las manos en busca del ensueño; y los ojos perdidos en los ojos amados; la hora del té humeante y los libros cerrados; el dulzor de sentir fenecer la velada, la adorable fatiga y la espera adorada de la sombra nupcial y el ensueño amoroso. ¡Oh! ¡Todo esto, mi ensueño lo ha perseguido ansioso, sin descanso, a través de mil demoras vanas, impaciente de meses, furioso de semanas! Versión de Luis Garnier
4.
Green
Green
Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas, mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla; no quieran destrozarlo tus manos cariñosas, tus ojos regocije mi dádiva sencilla. en el jardín umbroso mi cuerpo fatigado las auras matinales cubrieron de rocío; como en la paz de un sueño se deslice a tu lado el fugitivo instante que reposar ansío. Cuando en mis sienes calme la divina tormenta, reclinaré, jugando con tus bucles espesos, sobre tu núbil seno mi frente soñolienta, sonora con el ritmo de tus últimos besos. Versión de Víctor M. Londoño
5.
Las conchas
Las conchas
Cada concha incrustada En la gruta donde nos amamos, Tiene su particularidad. Una tiene la púrpura de nuestras almas, Hurtada a la sangre de nuestros corazones, Cuando yo ardo y tú te inflamas; Esa otra simula tus languideces Y tu palidez cuando, cansada, Me reprochas mis ojos burlones; Esa de ahí imita la gracia De tu oreja, y aquella otra Tu rosada nuca, corta y gruesa; Pero una, entre todas, es la que me turba.
6.
Lasitud
Lasitud
Encantadora mía, ten dulzura, dulzura... calma un poco, oh fogosa, tu fiebre pasional; la amante, a veces, debe tener una hora pura y amarnos con un suave cariño fraternal. Sé lánguida, acaricia con tu mano mimosa; yo prefiero al espasmo de la hora violenta el suspiro y la ingenua mirada luminosa y una boca que me sepa besar aunque me mienta. Dices que se desborda tu loco corazón y que grita en tu sangre la más loca pasión; deja que clarinee la fiera voluptuosa. En mi pecho reclina tu cabeza galana; júrame dulces cosas que olvidarás mañana Y hasta el alba lloremos, mi pequeña fogosa. Versión de Emilio Carrere
7.
Mi sueño
Mi sueño
Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante. Se vuelve transparente mi corazón sangrante para ella, que comprende lo que mi mente añora; ella me enjuga el llanto del alma cuando llora y lo perdona todo con su sonrisa amante. ¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro. ¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron. Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron... Versión de Nicolás Bayona Posada
8.
Mujer y gata
Mujer y gata
La sorprendí jugando con su gata, y contemplar causóme maravilla la mano blanca con la blanca pata, de la tarde a la luz que apenas brilla. ¡Como supo esconder la mojigata, del mitón tras la negra redecilla, la punta de marfil que juega y mata, con acerados tintes de cuchilla! Melindrosa a la par por su compañera ocultaba también la garra fiera; y al rodar (abrazadas) por la alfombra, un sonoro reír cruzó el ambiente del salón... y brillaron de repente ¡cuatro puntos de fósforo en la sombra! Versión de Guillermo Valencia
9.
Serenata
Serenata
Como la voz de un muerto que cantara desde el fondo de su fosa, amante, escucha subir hasta tu retiro mi voz agria y falsa. Abre tu alma y tu oído al son de mi mandolina: para ti he hecho, para ti, esta canción cruel y zalamera. Cantaré tus ojos de oro y de onix puros de toda sombra, cantaré el Leteo de tu seno, luego el de tus cabellos oscuros. Como la voz de un muerto que cantara desde el fondo de su fosa, amante, escucha subir hasta tu retiro mi voz agria y falsa. Después loare mucho, como conviene, A esta carne bendita Cuyo perfume opulento evoco Las noches de insomnio. Y para acabar cantaré el beso de tu labio rojo y tu dulzura al martirizarme, ¡Mi ángel, mi gubia! Abre tu alma y tu oído al son de mi mandolina: para ti he hecho, para ti, esta canción cruel y zalamera.
10.
Soñé contigo esta noche
Soñé contigo esta noche
Soñé contigo esta noche... Soñé contigo esta noche: Te desfallecías de mil maneras Y murmurabas tantas cosas... Y yo, así como se saborea una fruta Te besaba con toda la boca Un poco por todas partes, monte, valle, llanura. Era de una elasticidad, De un resorte verdaderamente admirable: Dios... ¡Qué aliento y qué cintura! Y tú, querida, por tu parte, Qué cintura, qué aliento y Qué elasticidad de gacela... Al despertar fue, en tus brazos, Pero más aguda y más perfecta, ¡Exactamente la misma fiesta! Versión de Víctor M. Londoño
11.
Tú crees en el ron del café, en los presagios
Tú crees en el ron del café, en los presagios
Tú crees en el ron del café, en los presagios... Tú crees en el ron del café, en los presagios, y crees en el juego; yo no creo más que en tus ojos azulados. Tú crees en los cuentos de hadas, en los días nefastos y en los sueños; yo creo solamente en tus bellas mentiras. Tú crees en un vago y quimérico Dios, o en un santo especial, y, para curar males, en alguna oración. Mas yo creo en las horas azules y rosadas que tú a mí me procuras y en voluptuosidades de hermosas noches blancas. Y tan profunda es mi fe y tanto eres para mí, que en todo lo que yo creo sólo vivo para ti. Versión de Luis Garnier
Citas Célebres y Pensamientos
11 citas
Frases para reflexionar
Paul Verlaine · Arte poética (Art poétique)
« Los sollozos largos de los violines del otoño hieren mi corazón con un languidecer monótono. »
Paul Verlaine · Canción de otoño (Chanson d'automne)
« Llora en mi corazón como llueve sobre la ciudad. »
Paul Verlaine · Romances sin palabras
« ¡Beso! Trémula rosa del jardín de las caricias. »
Paul Verlaine · Ortega
« ¡Coge a la elocuencia y tuércele el cuello!. [Prends l’éloquence et tords lui le cou]. »
Paul Verlaine · Contexto en el poema Art poétique
« El sonoro Océano / palpita bajo el ojo / de la Luna enlutada. [L’Océan sonore / Palpite sous l’œil / De la lune en deuil]. »
Paul Verlaine · De Poemas saturnianos (Poèmes saturniens)
« ¡La carne es santa!, hay que venerarla. »
Paul Verlaine · Bartra (1994), p. 320
« No el color, solo el matiz. »
Paul Verlaine · Bartra (1994), p. 320
« Tú crees en el ron del café, en los presagios, y crees en el juego; yo no creo más que en tus ojos azulados. »
Paul Verlaine · De Fiestas galantes (CXVI
« Los largos sollozos, violines de otoño, hieren mi corazón con languidez y monotonía.[Les sanglots longs / Des violons / De l’automne / Blessent mon cœur / D’une langueur /Monotone]. »
Paul Verlaine · Estos primeros versos del poema Chanson dautomne (Canción de otoño) fueron la contraseña elegida por los aliados en la Segunda Guerra Mundial para dar la señal a la resistencia francesa de que se iniciaba el desembarco de Normandía. Ver: La Segunda Guerra Mundial (1939-1945). El mensaje Verlaine: Ed. exordio.com
« Padre y maestro mágico, liróforo celeste. »
Paul Verlaine · Menciones y fuentes en GL
Algunos libros de poesía de Paul Verlaine:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: