« ¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; »
Manuel Acuña · Nocturno a Rosario
Romanticismo y angustia mexicana · Célebre autor del 'Nocturno a Rosario' y de 'Ante un cadáver'
¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, y al grito en que te imploro te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás, y en medio de este abismo y de estos montes fríos te bendigo y me muero sin molestarte más. ¡Adiós por la vez última, amor de mis amores, la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores; adiós, que todo acaba, adiós, que todo muere, adiós, para quien nunca sabrías cuánto te quiere!
Y bien, aquí estás ya, sobre la fría mesa de la autopsia reclinado; la frente yerta y el mirar helado, sin que responda a la congoja mía. ¿Dónde voló la chispa que encendía ese barro fugaz y acongojado? La materia prosigue su reinado y a nueva forma el átomo desvía: que la muerte no es fin, sino mudanza del eterno taller de la natura donde renace la inmortal pujanza.
« ¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; »
« Y bien, aquí estás ya, sobre la fría mesa de la autopsia reclinado; la frente yerta y el mirar helado, sin que responda a la congoja mía. »
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