« De los tres cielos que recorre el hombrede la existencia en la medida impía,cuando la gloria me enseñó tu nombreyo estaba en el primero todavía. »
Manuel Acuña
1849–1873Romanticismo mexicano · Nocturno a Rosario
Vida
Este joven soñador estudiaba medicina en la capital mexicana mientras pasaba un hambre atroz, llegando a dormir en un cuartucho de la propia escuela rodeado de cadáveres de disección. Tenía un talento lírico fulgurante, pero su espíritu apasionado y sensible lo arrastraba constantemente hacia un sufrimiento romántico sin consuelo posible.
Desesperado por el amor no correspondido de Rosario de la Peña, la musa más deseada de la época, le escribió el estremecedor «Nocturno a Rosario». Apenas unas horas después de terminar los versos, con solo veinticuatro años, ingirió una dosis letal de cianuro, convirtiéndose en el símbolo definitivo del poeta mártir por amor.
Poemas de Manuel Acuña
1.
Nocturno a rosario (Fragmento Célebre)
Nocturno a rosario (Fragmento Célebre)
¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. Yo quería para ti la dicha entera, la corona de azahares en tu frente, y el hogar floreciente donde fuera eterna primavera nuestro amor. ¡Adiós por la vez última, amor de mis amores, la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores; adiós, que todo acaba y el sepulcro me llama!
2.
Ante un cadáver
Ante un cadáver
Y bien: aquí estás ya... sobre la losa fría y desnuda donde al fin descansas; ya no hay dolores, ni esperanzas mansas, ni la congoja de la duda odiosa. La materia no muere: se transforma, vuelve a la tierra que la vio nacer; el átomo que ayer tuvo que arder en un latido de sublime norma, mañana brotará en la hierba verde, será perfume en la temprana rosa o savia pura en el ramaje undoso. Nada se anula, nada el tiempo pierde: la muerte es sólo la eternal reposa que engendra vida en el confín gozoso.
3.
A Martica
A Martica
Ángel del cielo de inocencia pura, flor tempranita de candor velada, que abres los ojos a la luz dorada sin sospechar la terrenal tristura. Que Dios derrame celestial ventura sobre tu cuna de marfil labrada; que nunca el llanto de la faz mojada turbe el encanto de tu faz más pura. Sé como el lirio que en el bosque crece, ajeno al dolo y a la vil porfía; y mientras la hora de tu edad florece con la sonrisa de una nueva guía, mira la senda que en el bien merece la bendición de la virtud más pía.
4.
Hojas secas
Hojas secas
Mirad cómo caen las hojas del árbol que ayer florecía; las arrebata el viento sombrío con crueldad y con ironía. Tal caen los caros anhelos del pecho que el llanto derrama; apenas brotaron al cielo y el golpe fatal los desrama. ¡Pobre arbolito desnudo! ¡Pobre alma rota de frío! Ambos quedamos al yermo sin esperanza ni estío.
5.
A una flor
A una flor
Naciste ayer con el albor primero y hoy ya desmayas en la rama verde; tu casto aroma en el ambiente pierde la fresca gracia del vivir señero. ¿Por qué tan breve tu candor certero? ¿Por qué natura tu belleza muerde? Para que el hombre en su dolor acuerde que todo vuela con afán ligero. Muere tranquila en tu rincón lozano, que tu hermosura no conoció mancha: más vale un día de pureza ufano que luenga vida de mancilla ancha; y en el sepulcro de tu lecho llano deja el recuerdo de tu blanca escarcha.
Frases para reflexionar
« Porque dejaste el mundo de doloresbuscando en otro cielo la alegríaque aquí, si nace, sólo dura un díay eso entre sombras, dudas y temores. »
Algunos libros de poesía de Manuel Acuña:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: