« Amor es fuego que arde sin arder; es una herida que duele y no se siente; es un contento descontento; es un dolor que desatina sin doler. »
Luís de Camões
1524–1580Renacimiento portugués · Os Lusíadas y sonetos de amor
Biografía
Vida
Su existencia parece el guion de una superproducción de Hollywood: espadachín de peleas callejeras en Lisboa, perdió el ojo derecho luchando como soldado en el norte de África. Tras herir a un oficial del rey en un duelo callejero, fue desterrado a servir en las lejanas y peligrosas colonias de la India.
Sufrió un naufragio brutal en las costas de Vietnam y logró salvar la vida nadando con un solo brazo mientras sostenía con el otro su manuscrito para que no se mojara. Esa obra rescatada de las olas era «Los lusiadas», la epopeya cumbre de Portugal que cantó las gloriosas travesías de los navegantes.
Lírica y Versos
10 poemas
Poemas de Luís de Camões
1.
Al ver vuestra belleza
Al ver vuestra belleza
Al ver vuestra belleza, oh amor mío ... Al ver vuestra belleza, oh amor mío, de mis ojos dulcísimo sustento, tan elevado está mi pensamiento que conozco ya el cielo en vuestro brío. Y tanto de la tierra me desvío que nada estimo en vuestro acatamiento, y absorto al contemplar vuestro portento enmudezco, mi bien, y desvarío. Mirándonos, Señora, me confundo, pues todo el que contempla vuestro hechizo decir no puede vuestras gracias bellas. Porque hermosura tanta en vos ve el mundo que no le asombra el ver que quien os hizo es el autor del cielo y las estrellas. Versión de Alejandro Araoz Fraser
2.
Cuanto quiso fortuna que tuviera
Cuanto quiso fortuna que tuviera
Cuanto quiso Fortuna que tuviera... "Enquanto quis Fortuna..." Cuanto quiso Fortuna que tuviera la esperanza de algún contentamiento el regusto de un suave pensamiento hízome que sus frutos describiera. Mas, recelando amor que descubriera secretos que causaran detrimento, la mente oscureciome con tormento para que sus engaños no dijera, Vosotros los que Amor mantiene afectos a su voltario giro, cuando en breve libro viéredeis cosas tan extremas, sabed que son verdades, no defectos; y que tan solo si el Amor os mueve habreis la comprensión de mis poemas. Versión de Carlos López Narváez
3.
De Cómo estoy me hallo tan incierto
De Cómo estoy me hallo tan incierto
De cómo estoy me hallo tan incierto... "Tanto de meu estado..." De cómo estoy me hallo tan incierto que en vivo ardor temblando estoy de frío; sin causa alternamente lloro y río; abarco el orbe pero nada advierto. Es todo mi sentir un desconcierto; un fuego el alma, la mirada un río; de pronto espero, al punto desconfío; ora divago, de repente acierto. Estando en tierra al Cielo me levanto; milenios son mis horas; ningún .día he podido vivir sólo una hora. ¿Pregúntasme el por qué de este quebranto? Responderlo no sé... Tal vez sería sólo porque os miré, dulce Señora. Versión de Carlos López Narváez
4.
Donde las armas tuve más a mano
Donde las armas tuve más a mano
Donde las armas tuve más a mano... "Tomou-me vossa vista..." Donde las armas tuve más a mano cautivo me tomó vuestra mirada: que de buscar defensa a la emboscada de vuestros ojos, el empeño es vano. Para triunfo más pleno y soberano, ver esperásteis mi razón armada; inútil fue, pues cosa es demostrada: contra el del Cielo no hay poder humano. Pero, magüer os haya garantido vuestro destino excelso esta victoria, reparad que bien poco os ha servido: Si en verdad Vos me hallasteis preparado, Vos en vencerme a mí no lleváis gloria: la llevo yo por ser de Vos vencido. Versión de Carlos López Narváez
5.
El deseo a pedir viene que os vea
El deseo a pedir viene que os vea
El deseo a pedir viene que os vea... "Pede o desejo..." El deseo a pedir viene que os vea. No sabe lo que pide; está ofuscado. Tanto mi amor, Señora, es afinado, que no es dable saber lo que desea. Cosa no hay por mínima que sea que no quiera tener perenne estado; al deseo no urge lo deseado, para que nunca falle su tarea. Mas, este puro afecto en mí no medra; y como es ley para la ruda piedra buscar su centro por naturaleza, lo mismo el pensamiento por la humana parte que de mí toma, se avillana para incurrir, Señora, en tal flaqueza. Versión de Carlos López Narváez
6.
El vaso reluciente y cristalino
El vaso reluciente y cristalino
El vaso reluciente y cristalino... El vaso reluciente y cristalino, de ángeles agua clara y olorosa, de blanca seda ornado y fresca rosa, ligado con cabellos de oro fino, bien claro parecía el don divino labrado por la mano artificiosa de aquella blanca ninfa, graciosa más que el rubio lucero matutino. raxado de los blancos miembros bellos, y en el agua vuestra ánima pura. Son las prisiones y la ligadura con que mi libertad fue asida dellos Versión de Rodrigo Noguera
7.
Esta-Se a primavera..
Esta-Se a primavera..
Esta-se a primavera... Se está la Primavera trasladando a Vos, Señora, deleitosa, honesta, y en vuestro porte a destellar se apresta, nardos, lirios y rosas dibujando. Así, vuestra prestancia matizando, Natura cuanto puede manifiesta; y el monte, el río, el prado, la floresta, de Vos, Señora, estanse enamorando. Si agora non queredes que el que os ama recoger pueda el fruto de estas flores, perderán toda gracia a vuestros ojos. Lástima fuera, mi preciosa Dama, que Amor sembrara en Vos tantos primores si vuestra privación los vuelve abrojos. Versión de Carlos López Narváez
8.
Jacob
Jacob
"Mais servira, se náo fóra para tam largo amor tam curta a vida!" Siete años de pastor Jacob servía al padre de Raquel, serrana bella; no pensaba en Labán, pensaba en ella, ella era el premio que su afán quería. Los días, esperando un solo día pasaba, contentándose con vella; pero Labán, con pérfida querella, en lugar de Raquelle daba a Lía. Al ver Jacob que sin razón le niega Labán artero aquella prenda cara, cual si no la tuviese merecida, otros siete años a servir se entrega diciendo: «¡Más sirviera, si bastara a tan larga pasión tan corta vida!» Versión de José Joaquín Casas
9.
Mudan los tiempos y las voluntades
Mudan los tiempos y las voluntades
Mudan los tiempos y las voluntades... "Mudan-se os tempas..." Mudan los tiempos y las voluntades; se muda el ser, se muda la confianza; el mundo se compone de mudanza tomando siempre nuevas calidades. De continuo miramos novedades diferentes en todo a la esperanza; del mal queda la pena en la membranza; y del bien, si hubo alguno, las saudades. Torna el tiempo a cubrir con verde manto el valle en que la nieve relucía: igual en mí se torna lloro el canto. Y, salvo este mudar de cada día, mudanza, hay otra de mayor espanto: que no se muda ya como solía. Versión de Carlos López Narváez
10.
Trasforma-Se o amador
Trasforma-Se o amador
Transforma-se o amador Transfórmase el que ama en cosa amada por obra y gracia de alta fantasía; después el corazón ya nada ansía, pues lleva en sí la parte deseada. Si en ella está mi alma transformada, también sosiega el cuerpo su porfía; sólo en sí mismo descansar podría, pues que a su vida el alma está ligada. Pero esta radiante semidiosa, que como el atributo en el sujeto con mi alma se funde y se conforma, viste mi pensamiento en luz radiosa, y el vivo y puro amor de que es objeto, cual la materia simple, busca forma. Versión de Carlos López Narváez
Citas Célebres y Pensamientos
7 citas
Frases para reflexionar
Luís de Camões · Soneto del amor
« Cambian los tiempos, cambian las voluntades, cambia el ser, cambia la confianza; todo el mundo está compuesto de mudanza, tomando siempre nuevas cualidades. »
Luís de Camões · Mudam-se os tempos
« Alma gentil, que te partiste tan temprano de esta vida, reposa allá en el cielo eternamente. »
Luís de Camões · Sonetos
« Lo que la Naturaleza dio, es para ser dado. »
Luís de Camões · Bartra (1994), p. 46
« ¿Qué amor de Ninfa será bastante / para contentar el de un Gigante?. »
Luís de Camões · Bartra (1994), p. 46
« Los buenos siempre vi pasarseveros castigos en el mundo,Y para mí lo más sorprendente: los malos vi siempre nadarpor mar de contentamientos. »
Luís de Camões · Esparsa ao desconcerto do mundo (En Wikisource)
« Traemos estudiadas dos églogas, una del famoso poeta Garcilaso, y otra del excelentísimo Camoes, en su misma lengua portuguesa, las cuales hasta agora no hemos representado. »
Luís de Camões · Capítulo LVIII. Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas
Algunos libros de poesía de Luís de Camões:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: