Lord Byron

1788–1824

Romanticismo inglés · Don Juan y peregrinaciones de Childe Harold

Biografía

Vida

Rico, aristócrata y sumamente atractivo pese a su cojera de nacimiento, se convirtió en la mayor celebridad rebelde de Europa tras publicar «Las peregrinaciones de Childe Harold». Sus romances tormentosos y sus constantes escándalos sexuales enfurecieron a la alta sociedad inglesa, obligándolo a exiliarse para siempre entre fiestas bohemias y viajes desenfrenados.

Inspiró la creación de Frankenstein durante una legendaria noche de tormenta en Suiza y demostró una valentía física impresionante cruzando a nado el estrecho de los Dardanelos. Murió como un auténtico héroe romántico en Grecia, tras gastar su fortuna y entrenar tropas para luchar por la independencia del pueblo griego.

Lírica y Versos

Poemas de Lord Byron

12 poemas
1.

Acuérdate de mí

Llora en silencio mi alma solitaria,
excepto cuando está mi corazón
unido al tuyo en celestial alianza
de mutuo suspirar y mutuo amor.

Es la llama de mi alma cual lumbrera,
que brilla en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna...
ni la muerte la puede aniquilar.

¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba
no pases, no, sin darme una oración;
para mi alma no habrá mayor tortura
que el saber que olvidaste mi dolor.

Oye mi última voz. No es un delito
rogar por los que fueron. Yo jamás
te pedí nada: al expirar te exijo
que vengas a mi tumba a sollozar.

Versión de Enrique álvarez Bonilla
2.

Adiós

¡Adiós! si dicha se concede al hombre
de una plegaria en premio, ésta tu nombre
elevará hasta el trono del Señor.
Promesas, quejas, llanto, fueran vanos;
más que el lloro, exprimido, ya sangrante,
de ojos sin luz, tenaz remordimiento
esta palabra dice... ¡Adiós! ¡Adiós!

Secos están mis ojos, extinguida
mi voz, pero al dejarte, de mi vida
se adueña para siempre un gran dolor.
Aunque el pesar y la pasión torturan
mi corazón, quejarse no le es dado...
Yo sólo sé que en vano hemos amado...
Sólo puedo sentir... ¡Adiós! adiós.

Versión de Jorge Isaacs
3.

Al cumplir mis 36 años

¡Calma, corazón, ten calma!
¿A qué lates, si no abates
ya ni alegras a otra alma?
¿A qué lates?

Mi vida, verde parral,
dio ya su fruto y su flor,
amarillea, otoñal,
sin amor.

Más no pongamos mal ceño!
¡No pensemos, no pensemos!
Démonos al alto empeño
que tenemos.

Mira: Armas, banderas, campo
de batalla, y la victoria,
y Grecia. ¿No vale un lampo
de esta gloria?

¡Despierta! A Hélade no toques,
Ya Hélade despierta está.
Invócate a ti. No invoques
más allá

Viejo volcán enfriado
es mi llama; al firmamento
alza su ardor apagado.
¡Ah momento!

Temor y esperanza mueren.
Dolor y placer huyeron.
Ni me curan ni me hieren.
No son. Fueron.

¿A qué vivir, correr suerte,
si la juventud tu sien
ya no adorna? He aquí tu
muerte.

Y está bien.
Tras tanta palabra dicha,
el silencio. Es lo mejor.
En el silencio ¿no hay dicha?
y hay valor.

Lo que tantos han hallado
buscar ahora para ti:
una tumba de soldado.
Y hela aquí.

Todo cansa todo pasa.
Una mirada hacia atrás,
y marchémonos a casa.
Allí hay paz.

Versión de Enrique álvarez Bonilla
4.

Camina bella

Camina bella, como la noche...

Camina bella, como la noche
De climas despejados y de cielos estrellados,
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Resplandece en su aspecto y en sus ojos,
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.

Una sombra de más, un rayo de menos,
Hubieran mermado la gracia inefable
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro,
Donde dulces pensamientos expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan
Y hablan de días vividos con felicidad.
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón con inocente amor!

Versión de F. Maristany
5.

Canción del corsario

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
solitario y perdido, que yace reposado;
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.

Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca:
ni alumbra ni combate mi negra situación.

¡No me olvides!... Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido...
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.

escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-;
dame... cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
¡la sola recompensa en pago de tu amor!...

Versión de F. Maristany
6.

Cuando nos separamos

Cuando nos separamos...

Cuando nos separamos
en silencio y con lágrimas,
con el corazón medio roto,
para apartarnos por años,
tu mejilla se tornó pálida y fría
y tu beso aún más frío...
Aquella hora predijo
en verdad todo este dolor.
El rocío de la mañana
resbaló frío por mi frente
y fue como un anuncio
de lo que ahora siento.

Tus juramentos se han roto
y tu fama ya es muy frágil;
cuando escucho tu nombre
comparto su vergüenza.
Cuando te nombran delante de mí,
un toque lúgubre llega a mi oído
y un estremecimiento me sacude.
¿Por qué te quise tanto?
Aquellos que te conocen bien
no saben que te conocí:
Por mucho, mucho tiempo
habré de arrepentirme de ti
tan hondamente,
que no puedo expresarlo.

En secreto nos encontramos,
y en silencio me lamento
de que tu corazón pueda olvidar
y tu espíritu engañarme.
Si llegara a encontrarte
tras largos años,
¿cómo habría de saludarte?
¡Con silencio y con lágrimas!

Versión de Arturo Rizzi
7.

En un álbum

Sobre la fría losa de una tumba
un nombre retiene la mirada de los que pasan,
de igual modo, cuando mires esta página,
pueda el mío atraer tus ojos y tu pensamiento.

Y cada vez cada vez que acudas a leer este nombre,
piensa en mí como se piensa en los muertos;
e imagina que mi corazón está aquí,
inhumado e intacto.

Versión de Arturo Rizzi
8.

Hubo un tiempo...¿Recuerdas?

Hubo un tiempo... ¿recuerdas?

Hubo un tiempo... ¿recuerdas? su memoria
Vivirá en nuestro pecho eternamente...
Ambos sentimos un cariño ardiente;
El mismo, ¡oh virgen! que me arrastra a ti.

¡Ay! desde el día en que por vez primera
Eterno amor mi labio te ha jurado,
Y pesares mi vida han desgarrado,
Pesares que no puedes tú sufrir;

Desde entonces el triste pensamiento
De tu olvido falaz en mi agonía:
Olvido de un amor todo armonía,
Fugitivo en su yerto corazón.

Y sin embargo, celestial consuelo
Llega a inundar mi espíritu agobiado,
Hoy que tu dulce voz ha despertado
Recuerdos, ¡ay! de un tiempo que pasó.

Aunque jamás tu corazón de hielo
Palpite en mi presencia estremecido,
Me es grato recordar que no has podido
Nunca olvidar nuestro primer amor.

Y si pretendes con tenaz empeño
Seguir indiferente tu camino...
Obedece la voz de tu destino
Que odiarme puedes; olvidarme, no.

Versión de Arturo Rizzi
9.

La destrucción de senaquerib

BAJARON los asirios como al redil el lobo :
brillaban sus cohortes con el oro y la púrpura ;
sus lanzas fulguraban como en el mar luceros,
como en tu onda azul, Galilea escondida.

Tal las ramas del bosque en el estío verde,
la hueste y sus banderas traspasó en el ocaso:
tal las ramas del bosque cuando sopla el otoño,
yacía marchitada la hueste, al otro día.

Pues voló entre las ráfagas el ángel de la Muerte
y tocó con su aliento, pasando, al enemigo:
los ojos del durmiente fríos, yertos, quedaron,
palpitó el corazón, quedó inmóvil ya siempre.

Y allí estaba el corcel, la nariz muy abierta,
mas ya no respiraba con su aliento de orgullo:
al jadear, su espuma quedó en el césped, blanca,
fría como las gotas de las olas bravías.

Y allí estaba el jinete, contorsionado y pálido,
con rocío en la frente y herrumbre en la armadura,
y las tiendas calladas y solas las banderas,
levantadas las lanzas y el clarín silencioso.

Y las viudas de Asur con gran voz se lamentan
y el templo de Baal ve quebrarse sus ídolos,
y el poder del Gentil, que no abatió la espada,
al mirarle el Señor se fundió como nieve.

Versión de Màrie Montand
10.

La gacela salvaje

La gacela salvaje en montes de Judea
Puede brincar aún, alborozada,
puede abrevarse en esas aguas vivas
que en la sagrada tierra brotan siempre;
puede alzar el pie leve y con ardientes ojos
mirar, en un transporte de indómita alegría.

Pies ágiles también y ojos más encendidos
aquí tuvo Judea en otros tiempos,
y en el lugar del ya perdido gozo,
más bellos habitantes hubo un día.
Ondulan en el Líbano los cedros, mas se fueron
las hijas de Judea, aun más majestuosas.

Más bendita la palma de esos llanos
que de Israel la dispersada estirpe,
pues echa aquí raíces y se queda,
graciosa y solitaria:
ya su suelo natal no deja nunca
y no podrá vivir en otras tierras.

Mas nosotros vagamos, agostados,
para morir muy lejos:
donde están las cenizas de los padres
nunca descansarán nuestras cenizas;
ya ni un solo sillar le queda a nuestro templo
y en trono de Salem se ha sentado la Burla.

Versión de Màrie Montand
11.

La partida

¡Todo acabó! La vela temblorosa
se despliega a la brisa del mar,
y yo dejo esta playa cariñosa
en donde queda la mujer hermosa,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
Si pudiera ser hoy lo que antes era,
y mi frente abatida reclinar
en ese seno que por mí latiera,
quizá no abandonara esta ribera
y a la sola mujer que puedo amar.

Yo no he visto hace tiempo aquellos ojos
que fueron mi contento y mi pesar;
loa amo, a pesar de sus enojos,
pero abandono Albión, tierra de abrojos,
y a la sola mujer que puedo amar.
Y rompiendo las olas de los mares,
a tierra extraña, patria iré a buscar;
mas no hallaré consuelo a mis pesares,
y pensaré desde extranjeros lares
en la sola mujer que puedo amar.

Como una viuda tórtola doliente
mi corazón abandonado está,
porque en medio de la turba indiferente
jamás encuentro la mirada ardiente
de la sola mujer que puedo amar.
Jamás el infeliz halla consuelo
ausente del amor y la amistad,
y yo, proscrito en extranjero suelo,
remedio no hallaré para mi duelo
lejos de la mujer que puedo amar.

Mujeres más hermosas he encontrado,
mas no han hecho mi seno palpitar,
que el corazón ya estaba consagrado
a la fe de otro objeto idolatrado,
a la sola mujer que puedo amar.
Adiós, en fin. Oculto en mi retiro,
en el ausente nadie ha de pensar;
ni un solo recuerdo, ni un suspiro
me dará la mujer por quien deliro,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

Comparando el pasado y el presente,
el corazón se rompe de pesar,
pero yo sufro con serena frente
y mi pecho palpita eternamente
por la sola mujer que puedo amar.
Su nombre es un secreto de mi vida
que el mundo para siempre ignorará,
y la causa fatal de mi partida
la sabrá sólo la mujer querida,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

¡Adiós!..Quisiera verla... mas me acuerdo
que todo para siempre va a acabar;
la patria y el amor, todo lo pierdo...
pero llevo el dulcísimo recuerdo
de la sola mujer que puedo amar.
¡Todo acabó! La vela temblorosa
se despliega a la brisa del mar,
y yo dejo esta playa cariñosa
en donde queda la mujer hermosa,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

Versión de Ismael Enrique Arciniegas
12.

Sol del que triste vela

Sol del que triste vela...

¡Sol del que triste vela,
astro de cumbre fría,
cuyos trémulos rayos de la noche
para mostrar las sombras sólo brillan.
!Oh, cuánto te asemeja
de la pasada dicha
al pálido recuerdo, que del alma
sólo hace ver la soledad umbría!

Reflejo de una llama
oculta o extinguida,
llena la mente, pero no la enciende;
vive en el alma, pero no lo anima.
Descubre cual tú, sombras
que esmalta o acaricia,
y como a ti, tan sólo la contempla
el dolor mudo en férvida vigilia.
Citas Célebres y Pensamientos

Frases para reflexionar

28 citas
« Camina en belleza, como la noche de climas sin nubes y cielos estrellados; y todo lo mejor de lo oscuro y lo brillante se reúne en su aspecto y en sus ojos. »
Lord Byron · She Walks in Beauty
« Hay un placer en los bosques sin senderos; hay un éxtasis en la orilla solitaria; hay sociedad donde nadie se impone, cerca del océano profundo, y música en su rugido. »
Lord Byron · Childe Harold's Pilgrimage
« El amor del hombre es en su vida algo aparte; pero en la de la mujer es su entera existencia. »
Lord Byron · Don Juan
« Al que cae desde una dicha cumplida no le importa cuán profundo sea el abismo. »
Lord Byron · Palomo (2013)
« Aunque me quede solo, no cambiaría mis libres pensamientos por un trono. »
Lord Byron · Palomo (2013)
« Cerca de aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos. »
Lord Byron · Epitafio para su perro Boatswaine.Figueira
« Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso [...] Dadme la dicha suprema del primer beso de amor.. »
Lord Byron · Ortega (2013). en línea
« El dinero es la lámpara de Aladino. »
Lord Byron · Bartra (1994), p. 43
« El mejor profeta del futuro es el pasado.[Past, the best prophet of the future]. »
Lord Byron · Life
« El poema agradará si es vivaz; si es estúpido, será un fracaso. Pero no aceptaré ninguno de tus malditos cortes o espadazos. [The poem will please if it is lively—if it is stupid it will fail—but I will have none of your damned cutting and slashing. »
Lord Byron · Carta a su editor John Murray
« El recuerdo del gozo ya no es gozo; mientras que el recuerdo del dolor es todavía dolor. »
Lord Byron · Palomo (2013), p. 102
« Es extraño, pero es verdad, porque la verdad es siempre extraña, más extraña que una ficción. [Tis strange, but true; for thruth is always strange; stranger than fiction.]. »
Lord Byron · Señor (1997), p. 546
« Hay peregrinos de la eternidad, cuya nave va errante de acá para allá, y que nunca echarán el ancla. »
Lord Byron · Señor (1997), p. 157
« Huir de los hombres no quiere decir odiarlos. »
Lord Byron · De Las peregrinaciones de Childe Harold
« ¡La pluma! Ese poderoso instrumento de los hombres insignificantes. »
Lord Byron · Bartra (1994), p. 42
« La vida es demasiado corta para desperdiciarla jugando al ajedrez. »
Lord Byron · Goicoechea (1952), p. 358?
« No hay cosa más incierta que el número de años de las señoras que se dicen de cierta edad. »
Lord Byron · Tesoro de la sabiduria de todos los siglos y paises
« No he dejado de querer al hombre, pero prefiero a la naturaleza.[I love not Man the less, but Nature more]. »
Lord Byron · La peregrinación de Childe Harold
« Para todos los oficios, excepto el de censor, es necesario un aprendizaje: los críticos están hechos de antemano. »
Lord Byron · Bartra (1994), p. 43. [requiere texto original]
« ¿Qué es la esperanza sin la levadura del miedo?. »
Lord Byron · Ortega (2013), p
« Raras veces el bien viene de los buenos consejos. »
Lord Byron · Bartra (1994), p. 42
« Si se le desafía, el Destino abandona la más alta estrella. »
Lord Byron · Bartra (1994), p. 43
« Y, después de todo, ¿qué es una mentira? La verdad bajo la máscara. »
Lord Byron · Bartra (1994), p. 43
« Yo no vivo en mí mismo, sino que me convierto en una parte de aquello que me rodea. »
Lord Byron · Bartra (1994), p. 42
« Encarnó la estampa del poeta en rebeldía ante la sociedad y ante la divinidad. »
Lord Byron · Glosario de referencias léxicas y culturales en la obra de León de Greiff
« La bibliografía y la filmografía están ahí para testimoniar cuánto Byron ha sido constantemente, y por lo tanto sigue siendo, un valor seguro en la producción de libros y documentos audiovisuales a nivel planetario. (...) Es a priori, pero sólo a priori, que Byron parece inglés. En realidad, este poeta es escocés. La distinción no proviene en absoluto, ni mucho menos, de los matices. »
Lord Byron · Jean-Pierre Thiollet
« No escribo. He vivido demasiado tiempo cerca de Lord Byron, y el sol ha extinguido a la luciérnaga.[I do not write; I have lived too long near Lord Byron, and the sun has extinguished the glow-worm]. »
Lord Byron · Carta a su amigo Horacio Smith (Italia 1822).Shelley and Byron
« Por encima de los defectos de Byron, fue poeta y odiaba la hipocresía.[Whatever Byrons bad qualities he was a poet, and a hater of cant]. »
Lord Byron · Crítcando al deán de Westminster por negarse a conmemorar a Byron en Poets Corner (1924). Citado por C. Tomalin

Algunos libros de poesía de Lord Byron:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: