Juvenal

Sátira Latina Imperial (60 - 128 d. C.)

El más implacable y fiero satirista de Roma, censor moral de la corrupción imperial y creador de frases inmortales como «Mens sana in corpore sano».

Biografía

Vida

Cansado de la corrupción, el postureo y la hipocresía de la Roma imperial, este escritor decidió desahogar su rabia a través de la sátira más mordaz de la historia. En sus versos no dejaba títere con cabeza: criticaba a los políticos corruptos, a los nuevos ricos engreídos y al pueblo ignorante.

A él le debemos expresiones inmortales que seguimos usando dos mil años después, como «mente sana en cuerpo sano» o «pan y circo». Sus burlas salvajes contra un actor influyente enfurecieron tanto al emperador que acabó desterrado a un rincón remoto de Egipto, aprendiendo por las malas el peligro de la verdad.

Lírica y Versos

Poemas de Juvenal

5 poemas
1.

Sátira X (¿Qué deben pedir los hombres a los dioses?)

En todas las tierras que se extienden desde Cádiz hasta el Ganges y la aurora matutina, pocos son los que saben discernir los verdaderos bienes de sus contrarios, apartando la niebla del error.
¿Qué deseamos con razón o qué tememos con prudencia?
Muchas veces los propios dioses arruinan hogares enteros concediendo los deseos que los hombres imploran.

¿Nada, pues, han de pedir los mortales?
Si buscas mi consejo, deja que los dioses mismos dispongan lo que nos conviene y sea útil a nuestras vidas; pues en lugar de lo grato, nos darán lo mejor.
El hombre les es más caro a ellos que a sí mismo.

Mas para que algo pidas y ofrezcas en el templo entrañas sagradas, debes orar por una mente sana en un cuerpo sano: pide un corazón valiente que no tema a la muerte, que cuente la duración de la vida entre los menores dones de la naturaleza, que sepa soportar cualquier fatiga, y no conozca la cólera ni la codicia.
2.

Sátira I (¿Por qué escribo sátiras? Difícil es no escribir)

¿Siempre he de ser tan sólo un auditor?
¿Nunca responderé, tantas veces vejado
por la Teseida de Codro ronco y pesado?
¿Impune aquel recitará su farsa y su clamor?

Cuando un afeminado se desposa,
cuando matronas cazan a la fiera,
cuando un barbero enriquecido altera
la ley, y el vicio en Roma se desposa:

¡difícil es no escribir sátiras, difícil!
¿Quién tan de piedra que soporte el dolo,
al ver que el crimen se pasea en el suelo
y la virtud va mendigando un hilo?

La indignación engendra aquí mi verso:
si el genio falta, el santo celo canta
lo que en la plaza la impudicia espanta
y ensucia el rostro del romano universo.
3.

Sátira III (La vida en Roma y el abandono de la ciudad)

Aunque turbado por la marcha triste
de mi viejo amigo, alabo su retiro
hacia Cumas desierta, donde admiro
la dulce calma que en su pecho existe.

¿Qué haré en Roma? No sé mentir, no acierto
a elogiar el libro malo del potente;
desconozco el veneno que la mente
de herederos compra para el rico muerto.

Aquí todo es pobreza disfrazada:
los techos caen, arden las barriadas,
el pobre paga por vivir hacinado;

mientras el pillo de fortuna alzada
compra el favor de turbas degradadas
y deja al justo de dolor doblado.
4.

Sátira VI (De las costumbres y la virtud)

En otro tiempo la castidad vivía
en las cabañas bajo el cielo helado;
las selvas daban el hogar sagrado
donde el honor y la lealtad crecían.

Mas huyó la virtud con paso lento
cuando el orgullo y la molicie vana
entraron juntas en la urbe hispana
rompiendo el freno del pudor exento.

Hoy la codicia de oro y de placeres
manda en las almas, corrompiendo vidas;
no busques fe en mentidas apariencias

ni reverencia en vanos pareceres:
busca la paz de culpas no afligidas
y el sano juicio de las limpias ciencias.
5.

Sátira XIV (El mal ejemplo paterno y la codicia)

Muchas cosas hay que acarrean mancha
a los tiernos hijos, y que son legadas
por los mismos padres con palabras vanas
o con vicios torpes en la propia anchura.

Si el viejo juega con el dado infame,
el niño aprende a codiciar dinero;
si el padre azota al siervo carcelero,
no esperes que el vástago derrame

la noble fuente de piedad y calma.
¡Cuidado con el niño, reverencia
merece siempre la inocente infancia!

No manches nunca su naciente alma
con la vileza de tu torpe herencia,
que nada cura la perversa usanza.
Citas Célebres y Pensamientos

Frases para reflexionar

22 citas
« Mens sana in corpore sano: la mayor aspiración del sabio virtuoso. »
Juvenal
« El pueblo renuncia a su libertad cuando se conforma con pan y circo. »
Juvenal
« La mayor infamia es preferir la vida al honor y perder por vivir las razones de vivir. »
Juvenal
« Consagrar (sacrificar) la vida a la verdad. »
Juvenal · Bartra (1994), p. 156
« Desconfía de las apariencias. »
Juvenal · Ortega (2013), p. 379
« El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve jamás. »
Juvenal · Señor (1997), p. 377
« El que posee el suelo, posee hacia arriba hasta los cielos. »
Juvenal · Ortega (2013), p. 117
« En el amor hay más acíbar que miel. »
Juvenal · Ortega (2013), p. 271
« Es torpeza singular anteponer la vida al honor, y por salvar la vida perder la razón de vivir. »
Juvenal · Señor (1997), p. 569
« Es una gran locura la de vivir pobre para morir rico. »
Juvenal · Señor (1997), p. 64
« La censura deja salvos a los cuervos y atormenta a las palomas. »
Juvenal · Bartra (1994), p. 156
« La honradez es alabada pero tiembla de frío . »
Juvenal · Bartra (1994), p. 156
« Los niños merecen el máximo respeto [Se debe el más grande respeto a la infancia]. »
Juvenal · Ortega (2013), pp. 2263 y 2872
« Nunca es largo el camino que conduce a casa de un amigo. »
Juvenal · Señor (1997), p. 23
« Para vivir: perder la razón de vivir. »
Juvenal · Bartra (1994), p. 156
« Pero ¿a los guardianes, quién los guardará?. »
Juvenal · Bartra (1994), p. 156
« ¿Qué haré yo en Roma? Yo no sé mentir. »
Juvenal · Bartra (1994), p. 156
« ¿Quién vigilará a los vigilantes?. [quis custodiet ipsos custodes?]. »
Juvenal · Stone
« Si la prudencia te acompaña, ningún poder celestial te desamparará. »
Juvenal · Señor (1997), p. 454
« Si quieres ser alguien has de atreverte a algo que merezca la pena. »
Juvenal · Palomo (2013), p. 262
« Todo el mundo desea saber, pero solo pocos están dispuestos a pagar el precio. »
Juvenal · Palomo (2013), p. 253
« Una mente sana en un cuerpo sano. [Mens sana in corpore sano]. »
Juvenal · Bartra (1994), p. 156

Algunos libros de poesía de Juvenal:

Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: