« Dichoso aquel que tras largo navegar regresa a vivir en paz entre los suyos. »
Joachim du Bellay
Renacimiento Francés (La Pléiade, 1522 - 1560)Miembro ilustre de La Pléyade y redactor de su manifiesto, célebre por su nostalgia patricia en Las añoranzas (Les Regrets).
Vida
Huérfano a temprana edad y sordo desde su juventud, este caballero francés desafió a quienes creían que el latín era la única lengua culta. Junto a sus amigos poetas de La Pléyade, defendió con orgullo que el francés tenía la misma fuerza y grandeza poética que los clásicos.
Viajó ilusionado a Roma como diplomático, pero la corrupción vaticana y la nostalgia por su aldea natal del Loira lo desilusionaron profundamente. De esa soledad brotó «Las añoranzas», sonetos íntimos donde plasmó la tristeza del viajero que añora la humilde chimenea de su hogar.
Poemas de Joachim du Bellay
1.
Las añoranzas (Dichoso aquel que como ulises)
Las añoranzas (Dichoso aquel que como ulises)
¡Dichoso aquel que como Ulises ha hecho un bello viaje, o como aquel que conquistó el vellocino de oro, y luego ha regresado, lleno de uso y razón, a vivir entre sus parientes el resto de su edad! ¿Cuándo volveré a ver, ¡ay de mí!, de mi pequeña aldea humear la chimenea, y en cuál estación volveré a contemplar el cercado de mi pobre casa, que para mí es una provincia y mucho más aún? Más me place la morada que edificaron mis mayores que de los palacios romanos la orgullosa fachada; más que el mármol duro me agrada la fina pizarra; más mi Loira galo que el Tíber latino, más mi pequeño Liré que el monte Palatino, ¡y más que el aire del mar, la dulzura angevina!
2.
Las antigüedades de Roma (Nuevo huésped que buscas Roma en Roma)
Las antigüedades de Roma (Nuevo huésped que buscas Roma en Roma)
Nuevo huésped que buscas Roma en Roma y en Roma misma a Roma no la ves, estos peñascos y este vano arnés, muros que el tiempo derribó y carcome, son Roma. Mira cómo al fin se doma la cumbre altiva que midió el revés: la que leyes al orbe dio después, yace vencida de su propio aroma. Roma en Roma no está, Roma es ceniza, monumento de sí que al suelo atiza; sólo el Tíber fugaz queda en pie aún. ¡Oh vanidad del mundo y su mudanza! Lo firme y duro el tiempo lo quebranta, y lo que huye dura en su común.
3.
A las sombras de Roma
A las sombras de Roma
Sombras ilustres, almas veneradas, que bajo tierra en polvo convertidas dejasteis glorias nunca divididas por el ancho compás de las edades: si en esas sombras de eternales hades llega el acento de querellas vivas, mirad caer las moles primitivas que alzaron vuestras pías voluntades. No temas, sacro bando florecido, que el tiempo borre vuestro claro brillo, pues cuanto al cielo levantó el martillo vive en las liras del ingenio erguido, y más resiste el canto a la ruina que el mármol roto de la ley latina.
4.
El olivo
El olivo
Canta la dulce paz, musa del cielo, bajo el amparo de la oliva amada, que ya de sangre y cólera bañada no tiemble más la faz del patrio suelo. Cese del bronce el espantoso anhelo, vuelva a los campos la labor dorada, y en quietud y piedad aconsejada halle la fe consuelo en su desvelo. Ramas de gracia y flores peregrinas traiga la aurora sobre el monte erguido, sin que la sombra del rencor vencido turbe los ojos que la luz declina. Dichoso el pecho que la oliva escoge y en santidad su corazón recoge.
5.
Soneto del Tíber
Soneto del Tíber
Tíber sereno que a la mar marina llevas las lágrimas del llanto ardiente, en cuyas ondas el dolor paciente mira las ruinas de grandeza indina: ya no refleja tu corriente fina pompas de césares de faz potente, mas la nostalgia de la pobre gente que entre despojos su vivir inclina. Corre a los golfos con rumor callado, lleva a las olas el cantar doliente de quien contempla su memoria ausente; que en este siglo ciego y despeñado sólo tu curso fluye sin mudanza, eterno signo de perdida usanza.
Frases para reflexionar
« El rincón natal donde descansan los abuelos es para el hombre su más querida provincia. »
« Ni el mármol de Roma compensa la dulce brisa del río de la infancia. »
Algunos libros de poesía de Joachim du Bellay:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: