« Los valientes no asesinan: la nobleza de la causa no consiente la villanía. »
Guillermo Prieto
Romanticismo Patriótico Mexicano (1818 - 1897)Poeta popular, cronista y político mexicano de la Reforma liberal, recordado por El romancero nacional y su famoso grito: «¡Los valientes no asesinan!».
Vida
Quedó huérfano de niño y creció trabajando en fondas y almacenes, conociendo de primera mano las penurias del pueblo mexicano. Con una inteligencia autodidacta y un gran patriotismo, se unió a las filas liberales de Benito Juárez en una época de constantes invasiones extranjeras.
Protagonizó un episodio épico cuando salvó la vida a Juárez en Guadalajara, interponiéndose ante los fusiles enemigos al grito de «¡Los valientes no asesinan!». Sus romances populares y crónicas callejeras capturaron como nadie el habla, el humor y la dignidad de su gente.
Poemas de Guillermo Prieto
1.
La cuna del insurgente
La cuna del insurgente
Por los valles de Guanajuato corre el rumor de campanas; no tocan a misa en alba, sino a libertad y patrias. El cura don Miguel Hidalgo alza en su mano la enseña: la Virgen de Guadalupe en el estandarte descuella. «¡Viva la América libre! ¡Muera el mal gobierno vil!», gritan los pobres peones con el machete en el lid. Y el pueblo entero responde con pecho de fuego y fe: ¡antes morir en la brecha que vivir atado al pie!
2.
Al insurgente Hidalgo
Al insurgente Hidalgo
Campana de Dolores, son bendito que despertó al gigante de la patria; Hidalgo alzó su brazo y con su grito rompió el yugo de trescientos años. Mártir sagrado de la libertad, tu voz retumba en valles y volcanes; venciste a la opresión y a la maldad, y libre hiciste el suelo en que reinaste.
3.
El soldado de la patria
El soldado de la patria
Con su fusil al hombro y paso firme, camina el buen soldado mexicano; no teme a la metralla ni al combate, si defiende el honor del suelo patrio. Si cae en la trinchera desolado, su último aliento es para la bandera; descansa en paz, valiente denodado, que la patria tu gloria reverencia.
4.
Romance de Morelos
Romance de Morelos
Viste Morelos su humilde sotana, mas ciñe al cinto la espada guerrera; defiende en Cuautla con alma cristiana la augusta causa de su primavera. Sitio de fuego, de hambre y metralla; el héroe insigne no dobla la frente; rompe el cerco en la fiera batalla y salva el honor de la patria insurgente.
5.
La fiesta en el pueblo
La fiesta en el pueblo
Suenan las jaranas y las guitarras, bailan las chinas con terno bordado; vuela el confeti entre las reatas, al son del jarabe bien zapateado. México ríe, canta y se inflama con el fervor de su noble folclore; en cada pecho patriótico clama el puro amor de su dulce horizonte.
Frases para reflexionar
« La poesía popular es el termómetro del alma de una nación. »
« Servir a la patria con honradez es el mayor título al que puede aspirar un ciudadano. »
« Levanten las armas, los valientes no asesinan. »
« Yo te amo, sí, te adoro, aunque mi labio mil y mil veces te llamó perjura, aunque la copa horrenda del agravio me brindó los placeres tu hermosura, te ama mi corazón. »
« Nacida la Academia de cuatro estudiantes sin fortuna, y entrando indistintamente en ella próceres y sabios que cedían su puesto a meritorios de oficina, dependientes de librería y vagabundos como Ramírez, se verificaba espontánea una evolución en que el saber, la luz, la inspiración, y el genio, alcanzaban noble y generosa supremacía. »
« Santa Anna, verdaderamente ebrio con las adulaciones de la prensa, con las exageradas ponderaciones de su talento, y su heroismo, se creyó como con una especie de ciencia infusa para no pedir consejo en materia alguna, decidiendo, según las inspiraciones de su soberbia, de su suficiencia y de su ignorancia. Las personas que le trataban muy de cerca, decían que del solo libro que podía dar razón, aunque imperfectamente, era La Casandra, y en su conversación cuando decía demagos por demagogos, sección de la cámara por sesión y dracma por drama, y otras barbaridades; se conocía que en el poder había olvidado aun lo aprendido en la escuela. Basadre, que era uno de sus más íntimos, solía aleccionarlo para que no se pusiera en evidencia en las cuestiones graves. »
« Era el señor Alamán de cuerpo regular, cabeza hermosa, completamente cana, despejada frente, roma nariz, boca recogida, y como de labios forrados, con dentadura blanquísima, fina, cutis fino, y rojo el color de las mejillas. »
Algunos libros de poesía de Guillermo Prieto:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: