« Señor juez, ¡por amor de Dios bendito!, no se lleve la cuja de la cama ande murió mi pobre compañera, la madre santa de mis cuatro hijos. »
José María Gabriel y Galán · El embargo (Fragmento célebre)
Poesía popular castellano-extremeña · Maestro de El embargo, religiosidad campesina y pureza aldeana
Señor juez, ¡por amor de Dios bendito!, no se lleve la cuja de la cama ande murió mi pobre compañera, la madre santa de mis cuatro hijos. Mírelos cómo tiemblan en el suelo, arropaditos en el manta vieja; si nos quita la lumbre y la techumbre, ¿adónde iremos con la noche helada? Llévese el buey cansao, la yunta rota, la fanega de trigo que quedaba; mas déjeme ese cachito de madera ande rezamos por la muerta amada.
¡Ay Cristu de mi pueblo, clavau en la cruz dura! A ti vienen los pobres a llorar su amargura. Tú sabes lo que sufre el que no tiene nada; tú eres la sola lumbre en la noche callada.
« Señor juez, ¡por amor de Dios bendito!, no se lleve la cuja de la cama ande murió mi pobre compañera, la madre santa de mis cuatro hijos. »
« ¡Ay Cristu de mi pueblo, clavau en la cruz dura! A ti vienen los pobres a llorar su amargura. »
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: