« Sale la aurora y de su manto vierte perlas al prado y flores a la sierra; mas para mí no hay luz en esta tierra. »
Francisco de Figueroa
1536–1617Renacimiento español · El divino Figueroa y églogas bucólicas
Vida
Caballero alcalaíno de refinada cultura, marchó como militar a Italia donde combatió en arriesgadas campañas imperiales y se enamoró del ambiente renacentista transalpino. En Siena fue nombrado presidente de una prestigiosa academia de poetas, siendo aclamado como «el Divino» por la extraordinaria elegancia y musicalidad de sus versos pastoriles.
Aquejado de un perfeccionismo maniático y desengañado del éxito mundano, en su lecho de muerte ordenó quemar todos sus manuscritos para que nadie los leyera. Por suerte, varios amigos y admiradores habían copiado de memoria muchos de sus poemas a pastores y ninfas, rescatando del fuego una lírica de deslumbrante melancolía.
Poemas de Francisco de Figueroa
1.
Sale la aurora (Soneto)
Sale la aurora (Soneto)
Sale la aurora, y de su fértil manto derrama al prado perlas y colores; alegran los collados los pastores, y el bosque suena con süave canto. Vístense de esmeralda y oro y llanto las tiernas hojas y las frescas flores; vuela el céfiro huyendo los ardores, y el cielo en luz serena muestra cuanto. Solo yo, triste y en dolor metido, lloro ausente de ti mi cruda suerte, sin que la luz me alivie ni consuele: que al alma que por ti vive herida, no hay noche que no espante con la muerte, ni sol que no la queme y la desvele.
2.
A una fuente
A una fuente
Corrientes aguas puras y serenas, que por las flores murmurando vais; testigos sois de mis secretas penas y el llanto ardiente con que me escucháis. Si Fili hermosa a vuestra orilla viene a contemplar su celestial figura, decidle cuánto su rigor mantiene en hondo abismo mi leal ternura.
3.
Al llanto de Tirsi
Al llanto de Tirsi
Lloraba Tirsi al pie de una alta haya, ausente de la ninfa que adoraba; al eco lastimero de su playa el blando viento con piedad sonaba. «¡Ay, rigurosa Fili! ¿Hasta qué día te gozarás en ver mi muerte fiera? Acabe ya mi amarga tiranía, o vuelva el dulce sol de primavera».
4.
Soneto a la esperanza
Soneto a la esperanza
Falsa esperanza, que con rostro ameno lisonjeas el alma del doliente; das al principio el corazón sereno y al cabo dejas el dolor patente. Huye de mí, que ya tu voz no engaña al pecho que en desdichas envejeció; más vale estar en soledad huraña que creer la gloria que jamás nació.
5.
A la partida de Fili
A la partida de Fili
Marchóse el sol que iluminaba el prado; quedó la selva en lobreguez metida; el céfiro suspira desolado y el ave en el follaje enmudece herida. Vuelve, divina Fili, y da a estos ojos la dulce luz que con tu marcha huyera; convierte en risa los amargos enojos y viste el campo de otra primavera.
Frases para reflexionar
« Quien supo amar y padecer callando, conoció la más alta dignidad del alma. »
Algunos libros de poesía de Francisco de Figueroa:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: