Novelista
Miguel de Cervantes (1547–1616)
Voto a Dios que me espanta esta grandeza
Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla; porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne, esta grandeza? Por Jesucristo vivo, cada pieza vale más de un millón, y que es mancilla que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!, Roma triunfante en ánimo y riqueza. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado el cielo, donde vive eternamente. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé, seor soldado. Y el que dijere lo contrario, miente». Y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.
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