« —En el tribunal te ofrecen toda clase de cosas, propiedades, mansiones, escudos de armas. Debes ir donde no te tienten. ¿Por qué no ser maestro? Serias un buen maestro, tal vez genial. — Si lo fuera ¿Quién lo sabría? —Tú, tus alumnos, tus amigos, Dios. No es mal público ese. »
— Tomás Moro y Rich
Un hombre para la eternidad