« Si no fuera por la incompetencia sexual la Asociación Nacional del Rifle quebraría. »
— Boris Yellnikoff
Si la cosa funciona
Películas y cine
Recopilación de pensamientos, citas célebres y diálogos memorables de Si la cosa funciona.
« Si no fuera por la incompetencia sexual la Asociación Nacional del Rifle quebraría. »
— Boris Yellnikoff
« ¿Por qué querríais oir mi historia? ¿Nos conocemos? ¿Nos caemos bien? Os adelantaré una cosa ¿vale? No soy un tío agradable. El encanto nunca ha sido una prioridad para mí, Y, ¿qué queréis que os diga? Esta no es la película caramelo del año. Si eres uno de esos que necesitan sentirse bien, ve a que te hagan un masaje en los pies. »
— Boris Yellnikoff
« ¿Y qué demononios significa todo eso? Nada, cero, niente. Nada conduce a nada, y aún así no faltan idiotas que balbuceen. Yo no, yo tengo visión. Hablo de tí, de tus amigos, de tus colegas, de tus periódicos, de la tele… A todo el mundo le encanta hablar lleno de desinformación: de moralidad, ciencia, religión, política, deportes, amor, tus inversiones, tus hijos, la saud… ¡Caray! Si tengo que comer nueve raciones de fruta y verdura al día para vivir, no quiero vivir. Odio la dichosa fruta y verdura, y tus omega-3 y la cinta de correr, y el cardiograma, y la mamografía, y el sonorama pélvico, y ¡Oh, dios mió! La colonoscópia. Y con todo ello sigue llegando el día en que te meten en una caja y adelante la próxima generación de idiotas que también te dirán todo sobre la vida y te definiran todo lo que es apropiado. Veréis, mi padre se suicidio porque los periódicos de la mañana le deprimieron, pero ¿Qué iba a hacer? Con el horror, la corrupción y la ignorancia, y la pobreza, y el genocidio, y el sida, y el calentamiento global, y el terrorismo, y los obsesos de los valores familiares y los locos de las armas. ¡Horror, dijo Kurtz en "El corazón de las tinieblas"! ¡Horror! Por suerte a Kurtz no le llevaban el Times a la selva. Allí si que habría visto el horror. ¿Y qué vas a hacer? Lees sobre una masacre en Darfur, o un autobús escolar que explota… Y dices: ¡Dios mío! ¡Horror! y luego, luego pasas la página mientras terminas tus huevos de cultivo ecológico… ¿Y qué le vas a hacer? ¡Es, es sobrecogedor! Yo también intenté suicidarme… está claro que no salio bien, pero ¿por qué váis a querer oir esto? ¡Caray, ya tenéis vuestros problemas! Seguro que estáis obsesionados con un montón de tristes esperanzas y sueños. Vuestras vidas amorosas, previsiblemente insatisfechas. Os han fallado algunos negocios. ¡Ojalá hubiera comprado esas acciones! ¡Ojalá hubiera, ojalá hubiera comprado esa casa hace años! ¡Ojalá le hubiera tirado los tejos a esa mujer! Ojalá esto, ojalá lo otro. ¿Sábeís qué? Dejadme en paz con vuestros "pudo ser" y "debio ser". Como decía siempre mi madre: "Si mi abuela tuviera ruedas sería una bicicleta". Mi madre no tenía ruedas, tenía varices, pero esa mujer dio a luz una mente brillante. Me propusieron para el Premio Novel de Física. No me lo dieron, pero bueno, todo es política, como todos los falsos honores. A propósito, no créias que estoy amargado por culpa de mis contratiempos personales, por los principios de una civilización bárbara, sin sentido. Yo he sido afortunado. Me casé con una mujer guapísima, rica por su familia. Durante años vivimos en Beekman Place. Dí clases en Columbia. La Teoría de Cuerdas… »
— Boris Yellnikoff
« —¡Yo, yo, yo no he dicho eso, imbécil! ¡Tú tergiversas por completo mis ideas! ¿Por qué me molesto en hablar con unos idiotas? —Boris, cálmate, cálmate. —¡No me digas que me calme! Estoy calmado, ¿quieres callarte? —No nos grites porque no entendemos lo que dices. —Yo no os he gritado. Yo no culpo a la idea del cristianismo, ni del judaísmo, ni de ninguna religión, sino a los profesionales que lo han convertido en un negocio multinacional. Hay mucha pasta en el tinglado de Dios, mucha pasta. —Ya lo sabemos. —Las enseñanzas básicas de Jesús son maravillosas. A propósito, igual que la idea original de Carlos Marx, ¿vale? ¡Sí! ¿Qué hay de malo? Todos deberíamos compartir, ayuda al prójimo, democracia, el gobierno del pueblo… Todo grandes ideas, todo son grandes ideas, pero… ¡Todas tienen un fallo enorme y garrafal! —¿Y es? —Ahora nos lo dirá. —Y es que todas se basan en la falaz idea de que las personas son básicamente éticas, que si les das la oportunidad de obrar bien lo harán, que no son unos gusanos estúpidos, egoístas, codiciosos, cobardes y cortos de vista. —Habla por ti mismo. —Sólo digo que la gente hace la vida mucho peor de lo que debe ser. Y, creedme, ya es una pesadilla sin su ayuda. Pero, en general, siento decir que somos una especie fallida. »
— Boris Yellnikoff y sus amigos Joe y Lyle
« Oye, deja que te enseñe algo sobre el amor. ¿De acuerdo? Desde luego hay excepciones para lo que voy a decir, pero, pero son la excepción, no la regla: El amor, a pesar de lo que se diga, no lo conquista todo, ni siquiera suele durar. Al final, las aspiraciones románticas de nuestra juventud quedan reducicas a… si la cosa funciona. ¿Entendido? »
— Boris Yellnikoff
« Mi historia es, si la cosa funciona… claro está, mientras no le hagas daño a nadie. De cualquier modo que puedas trincar un poco de alegría en este caos negro, cruel, inhumano y sin sentido Esa es mi historia. »
— Boris Yellnikoff
« —No digas chorradas, en este país hay campamentos de verano para todo. Niños ricos, campamento de baloncesto, campamento de magia, campamento de tenis, campamento de directores de cine ... Falta un campamento de concentración: dos semanas completas obligatorias para todos los niños, así entenderían por fin de qué es capaz la raza humana. —Genial pero ... ¿quién mandaría a su hijo a un campo de concentración? —Un padre responsable que quiere que su hijo capte la realidad. »
— Boris Yellnikoff y un amigo
« No critico la idea detrás del cristianismo, el judaísmo o cualquier religión. Si no a los profesionales que la han convertido en un negocio. Hay mucho dinero alrededor de Dios. Muchísimo dinero. »
— Boris Yellnikoff
« Creedme, odio las fiestas de año nuevo. Todos desesperados por pasarlo bien, tratando de celebrarlo de algún modo mísero… ¿Celebrar qué? ¿Un paso más hacia la tumba…? De ahí que nunca me canse de repetir: Aprovecha todo el amor que puedas dar o recibir. Toda la felicidad que puedas birlar o brindar. Cualquier medida de gracia pasajera, si la cosa funciona, y no te hagas ilusiones, no depende de tu ingenuidad humana, ni mucho menos, más de lo que te gusta admitir es suerte de tu existencia ¿Conoces la probabilidad de que entre millones de espermatozoides de tu padre uno encontrara el óvulo que te creo? No lo pienses, te daría un ataque de pánico… »
— Boris Yellnikoff
« –Le he estado buscando, quiero hablar con usted. –¿Quién es usted? –¿Ha coji… ha cojido un tablero de ajedrez lleno de fichas y se lo ha tirado a mi hijo en la clase de hoy? –¿Ese idiota era su hijo? Hágame un favor, no vuelva a mandarme a ese cretino. No puedo enseñar ajedrez a un zombie inútil. –Pues debe usted saber que se trata de un niño muy brillante. –En su opinión. –¿Qué? –En su opinión, que no es imparcial porque es su desgraciado retoño. –¿Y le ha tirado el tablero de ajedrez? –No se lo he tirado a él. He cogido el tablero y le he volcado las fichas en su cabeza, a modo de lección, para sacudir su torpeza vegetal. –Espere que mi marido vuelva de Florida. –¿Y que hace en Florida sin usted? –Le dará un puñetazo en la nariz. –Su marido está en Ford Loderley, seguro que con alumnas en pelotas en unas vacaciones de pascua. Y dice que está en viaje de negocios… Su hijo es imbécil, que dé clase de canicas no de ajedrez. »
— Boris Yellnikoff
« De acuerdo, ha pasado un año. Trescientos sesenta y cinco días de casado. ¿Y saben qué? Tampoco fue el peor año de mi vida. »
— Boris Yellnikoff
« Increíble. El factor azar en la vida es algo inconcebible. Tú entraste en mi mundo por un hecho casual, en algún lugar de Mississippi. Habiendo surgido yo de la conjunción de Sammy Jetta Jeinnikov en el Bronx, décadas antes. Y por una concatenación astronómica de circunstancias nuestros pasos se cruzan. Dos fugitivos en el basto, oscuro… cruelmente violento e indiferente universo. »
— Boris Yellnikoff