« Estoy empaquetando mis cosas en el pañuelo que usaba mi madre cuando iba al mercado, y me voy de mi valle, y esta vez no regresaré jamás. Dejo atrás cincuenta años de recuerdos. Recuerdos… Es curioso que la mente olvide tantas cosas que suceden en el presente y, en cambio, conserve claro y brillante el recuerdo de lo que sucedió hace muchos años, de hombres y mujeres muertos hace tiempo. Sin embargo, ¿quién puede decir lo que es real y lo que no lo es? ¿Puedo creer que mis amigos han desaparecido cuando todavía sus voces son un canto en mis oídos? No, y repetiré que no una y mil veces, porque siguen siendo una verdad que vive en mi memoria. Ninguna cerca ni reja rodea el tiempo pasado. Se puede volver atrás y revivir lo que se quiera si se recuerda. Por eso, cierro los ojos a mi valle, tal como es hoy, y desaparece, y lo veo como estaba cuando yo era niño, un valle verde, rebosante de vida. En toda Gales no había otro tan hermoso. Todo lo que aprendí de niño se lo debo a mi padre, y nunca me enseño nada malo sin valor. Las sencillas lecciones que me enseño están tan definidas y claras en mi mente como si las hubiera escuchado ayer… »
— Huw de mayor al comenzar la película
¡Qué verde era mi valle!