« —Trescientas pesetas. —¿Trescientas pesetas? Noo… —¡Ahí no va incluida la licencia de manufactura, ni el estampillado del frenoligorcio. Luego falta el impuesto para el monte pío de las gallinas, y en el dorso un sello que dice "Dirección general de avicultura servicio de campos, prados, granjas y colindantes"! ¡Tamparantán, qué te han visto Pepe!, ¡Tamparatán, qué te han visto Juan! —No entender, mas despacio, slowly. »
— Lorenzo de Soto y la señora Meg Stevens
Las que tienen que servir