Recopilación de pensamientos, citas célebres y diálogos memorables de La flor de mi secreto.
«—Bueno Blanca... ¡Cómo has estao, cómo has estao, cómo has estao, cómo has estao...! ¡Cómo has estao!... —Qué exagerá. ¡Antonio! —¡Ay, tu hijo, por Dios! —¿Cómo es mi hijo? —¡Ay, calla, calla, calla, calla, calla, calla, calla, calla, calla, calla!»
—Rosa y Blanca
La flor de mi secreto
«No se escribir novela rosa, me sale negra. Lo intento, pero cada página me sale más negra.»
—Leo
La flor de mi secreto
«No creo que la literatura sentimental se ocupe lo más mínimo de los sentimientos. No hay dolor, ni desgarro. Sólo rutina, complaciencia y sensiblería... Me temo que no soy la persona más adecuada... Me horroriza Amanda Gris... Y no me gusta escribir en contra... Ya hay suficientes cosas negativas en mi mundo... No quiero añadir una más, y mucho menos que me paguen por ello. Adiós.»
—Leo a Ángel
La flor de mi secreto
«¿Sabes con quién te estoy comparando? Con mi hermana Petra... Igualica, igualica, igualica que ella, que en paz descanse. Esos ojos de loca tan hermosos...»
—La Madre a Rosa
La flor de mi secreto
«Memoria no recuperaré, pero esta pastilla me pone cachonda como una perra… ¿Sabes que el fósforo es afrodisíaco?»
—Leo a Blanca
La flor de mi secreto
«—Yo soy muy burra, y a veces no me entero, o sea que ¡responde de una puta vez! ¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea... de salvar lo nuestro? —No»
—Leo a Paco
La flor de mi secreto
«Qué hermosa está la mañana, la luz del sol centellea, las flores dan sus perfumes, sus rumores la arboleda. De rama en rama cantando, sin cesar revolotean los alegres pajarillos, cuyos trinos me embelesan. Se escucha el tierno balido de los rebaños de ovejas, que como copos de nieve se destacan en la hierba. Aquí se eleva una choza que es de pastores vivienda. Allá una casita blanca, más blanca que la azucena. Más adelante un cortijo, junto al cortijo una huerta, junto a la huerta una casa, y junto a la casa la iglesia. Lleno de encinas está el monte, rica de fruta la vega, el río con muchos árboles, ¿no lo sabéis? Es mi aldea.»
—"La Madre"
La flor de mi secreto
«Leo, lo que has mandado no es una novela de Amanda Gris. ¿A qué viene este cambio? Olvidas que nuestra colección se llama Amor Verdadero. ¿Cómo se te ocurre venirnos con una historia de una madre que descubre que su hija ha matado a su padre después de que éste intentara violarla; y que para que nadie se entere, la madre lo hiberna en la cámara frigorífica del restaurante de un vecino?»
—Alicia a Leo
La flor de mi secreto
«¿Para qué voy a salir? ¿Para que me mate un esquinjed o me pille un coche? ¡Oye, no sé qué les he hecho yo a los esquinjed, pero no sabes cómo me miran…!»
—"La Madre"
La flor de mi secreto
«—Me lo estaba figurando, me lo estaba figurando… ¡Ay, qué pena, hija mía! ¡Tan joven y ya estás como vaca sin cencerro! —¿Cómo vaca sin cencerro…? —Sí, perdida… sin rumbo, sin orientación, como yo… —¿Como usted? Yo también estoy como vaca sin cencerro, pero a mi edad es normal… Por eso quiero vivir aquí, en el pueblo. Cuando a las mujeres nos deja el marido porque se ha muerto o se ha ido con otra, que para el caso es igual… nosotras debemos volver al lugar donde nacimos… Visitar la ermita del Santo, tomar el fresco con las vecinas, rezar las novenas con ellas, aunque no seas creyente… porque si no, nos perdemos por ahí como vaca sin cencerro.»
—"La Madre"
La flor de mi secreto
«¡La realidad! ¡Bastante realidad tenemos cada una en nuestra casa! La realidad es para los periódicos y la televisión… Y mira el resultado. Por culpa de ver y leer tanta realidad el país está a punto de explotar. ¡La realidad debería estar prohibida!»