« Señor, santificado sea tu nombre. Haz que nuestros pies sean veloces. Haz que nuestros bates sean poderosos. Haz que nuestras pelotas sean abundantes. Señor, gracias por la camarera de South Bend. No hacía más que invocar tu nombre. Señor, son buenas chicas, trabajan mucho, así que ayúdalas a vencer. »
— Jimmy Dugan
Ellas dan el golpe