Literatura

Madame de Lambert

Anne-Thérèse de Marguenat de Courcelles (París, 1647-ibid., 12 de julio de 1733), más conocida como madame de Lambert, fue una mujer de letras y salonnière francesa.

Frases y pensamientos de Madame de Lambert

10 citas
« El mejor modo de vengaros de una injuria, es el no imitar al que os la ha hecho. »
Madame de Lambert · D. R. C. (1858)
« En amor no son los que ceden los que aman más; sino los que resisten. »
Madame de Lambert · Ortega (2013), p. 3624
« Hay tan pocas grandes fortunas libres de culpa, que yo perdono a vuestros padres el que no os hayan dejado ninguna. »
Madame de Lambert · Señor (1997), p. 149
« La chanza, que forma parte de los entretenimientos de la conversación, es muy difícil de manejar. »
Madame de Lambert
« La disposición más necesaria para saborear los placeres es saber estar sin ellos. [The most necessary disposition to relish pleasures is to know how to be without them]. »
Madame de Lambert · Stanhope
« La sociedad no es otra cosa que una turba de fugitivos de sí mismos. [Le monde nest quune troupe de fugitifs deux-mêmes]. »
Madame de Lambert · Goicoechea (1952), p. 227. En Réflexions
« No es la privación de conocimientos lo que hay que temer, sino el error y los juicios falsos. [Ce nest pas la privation des connaisances qui est á craindre, cest lerreur et les faux jugements]. »
Madame de Lambert · Goicoechea (1952), p. 161. En Réflexions
« Toda disminución en la amistad es una pérdida, porque ordinariamente todo sentimiento que se debilita cae. »
Madame de Lambert
« Todo el mundo se duele de la falta de amigos; pero nadie se preocupa de revestirse de aquellas cualidades necesarias para conseguirlos y conservarlos. [Tout le monde se plaint quil na point d´amis, et personne ne se met en peine dapporter les dispositions nécessaires pour en faire et pour les conserver]. »
Madame de Lambert · Goicoechea (1952), p. 17
« Vivimos con nuestros defectos igual que con nuestros olores corporales: no los percibimos; no molestan sino a quienes están con nosotros. [Nous vivons avec nos défauts comme avec les odeurs que nous portons: nous ne les sentons plus; elles nincommodent que les autres]. »
Madame de Lambert · Señor (1997), p. 124