« A nadie le importará que no hagas bien a nadie, pero ¡pobre de ti si al hacer bien a todos has hecho bien al enemigo de alguien!. »
Jacinto Benavente · Ortega (2013), p. 608
Jacinto Benavente (Madrid, 12 de agosto de 1866 - Madrid, 14 de julio de 1954) fue un dramaturgo español, Premio Nobel de Literatura en 1922.
« A nadie le importará que no hagas bien a nadie, pero ¡pobre de ti si al hacer bien a todos has hecho bien al enemigo de alguien!. »
« Bondad y honradez parecen lo mismo; pero la vida nos dice en sus lecciones que, alguna vez, por ser bueno, hay que dejar de ser honrado. »
« Cambiar los nombres, sin cambiar las cosas, es lo primero con que se engaña al pueblo en todas las revoluciones. »
« Casi todos los grandes capitalistas y nobles improvisados se hacen muy devotos. Acaso como los antiguos criminales, sienten la necesidad de acogerse a lo sagrado. »
« Creer y crear son palabras distintas. Pero cuando dices con toda tu alma: ¡Creo, creo!, creer y crear es lo mismo. »
« Cuando alguien cumple con su deber, no debe preguntársele en nombre de qué ideal lo cumple. »
« Cuando de una persona se dice que es muy buena, lo mismo que cuando de algo se dice que está muy bueno, ya se sabe de lo que se trata en ambos casos: de comérselo. »
« Cuando el corazón dice que perdona una ofensa es que ha dicho antes: Ya no me importa. »
« Cuando la experiencia del pasado ha servido para rectificar nuestra vida, esta rectificación es la mejor prueba de que nada de lo pasado era nuestra verdadera vida. »
« De lo que se dice en sociedad, lo que importa es que se tenga gracia; lo de menos es que sea verdad. »
« Dicen que me burlo de todo, que me río de todo, porque me burlo de ellos y me río de ellos, y ellos creen ser todo. »
« El amigo que sabe llegar al fondo de nuestro corazón, ni aconseja ni recrimina; ama y calla. »
« El día en que cada uno fuéramos un tirano para nosotros mismos, todos los hombres serían igualmente libres, sin revoluciones y sin leyes. »
« El divorcio es ridículo. Además, suprime la única seguridad del matrimonio, la de no poder volver a casarse. »
« El hombre sería el más extraño animal del mundo si no existiera la mujer. »
« El perdón es siempre una humillación y tarde o temprano acabamos por odiar al que ha tenido algo que perdonarnos. »
« El público comprende siempre cuando se le emociona. »
« El pretexto para todas las guerras: conseguir la paz. »
« El ser feliz es cuestión de práctica. »
« El único modo de que la gente no crea en algo malo es porque le convenga creer en algo peor. »
« En amor sienta bien a los hombres algo de timidez. La timidez del hombre hace más atrevidas a las mujeres. »
« En cuestión de árboles genealógicos es más seguro andarse por las ramas que buscar las raíces. »
« En la vida, lo más triste no es ser del todo desgraciados; es que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo. »
« Hay silencios discretos que hieren más que una indiscreción imprudente. »
« La admiración no interroga nunca; con admirar comprende. »
« La cultura es la buena educación del entendimiento. »
« La educación no es cosa de un día ni de dos... He conocido familias mal educadas hasta la quinta generación. Es la enfermedad más hereditaria. »
« La estimación depende de creer o no creer en quien se estima; el amor, ésta es su tragedia, aunque no crea, ama. »
« La felicidad no existe en la vida. Sólo existen momentos felices. »
« La risa es la gran enterradora. »
« La única revolución posible: meter luz en las cabezas y calor en los corazones. »
« La única tristeza sin consuelo en la vida es la tristeza que se ha merecido. »
« La vanidad es el feminismo del orgullo. »
« La verdadera educación se demuestra cuando se pierde la educación. »
« Lo cruel de la vida no es que lo niegue todo, es que promete mucho [...]. No es que se haga aborrecer, es que se hace amar y no corresponde nunca. »
« Lo malo de la conciencia es que siempre está hecha a la medida. »
« Lo más parecido a la mentira es el silencio, cuando se calla lo que no se quiere decir. »
« Los amores son como los niños recién nacidos; hasta que lloran no se saben si viven. »
« Los hombres han querido someter todas las cosas a su voluntad, y hoy son los hombres esclavos de todas las cosas. »
« Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados. »
« Medio pueblo con odio vale por un pueblo entero. »
« Muchas veces, el que nos crean mejores de lo que somos nos obliga a serlo. »
« Nadie confiesa sus culpas si no espera que le sean perdonadas, y las mujeres menos. »
« No debe despreciarse ninguna ocasión de aparentar que se es muy desgraciado, porque así te odian menos, te compadecen un poco y te atienden algo. »
« No hay nadie tan elocuente como uno mismo cuando quiere persuadirse de lo que le conviene estar persuadido. »
« No hay que pensar mal. El mal pensamiento es semilla en buen terreno, que un día u otro sale por la boca. »
« No hay triunfador que no sea presa de su triunfo. »
« Nuestra vida no es nunca lo que hemos querido, sino lo que hemos tenido que dejar de querer. »
« ¡Oh, la seriedad! ¡La ropa negra con que se va a todas partes!. »
« Para comprender el dolor no hay inteligencia como el dolor mismo. »
« Para que se le ocurra a uno algo bueno cuando menos lo piensa, es porque antes ha pensado mucho en ello. »
« Para salir adelante con todo, mejor que crear afectos, es crear intereses. »
« Piense usted que siempre es más noble engañarse alguna vez que desconfiar siempre. »
« Por la inteligencia rara vez nos ponemos de acuerdo; por el corazón, siempre. »
« ¡Quién sabe cuándo es mayor el cariño: cuando nada perdona o cuando lo perdona todo! »
« ¡Quién sabe si cuando creemos imponer más libremente nuestra voluntad es cuando más ciegamente obedecemos a la fatalidad de nuestro destino!. »
« Se hará lo que se deba, aunque se deba lo que se haga. »
« Si cada día hallara una nueva verdad en mi espíritu, y al hallarla tuviera que destruir cada día mi vida por completo, sin dudar la destruiría, para vivir cada día una nueva vida con una nueva verdad. »
« Si hubiésemos de apreciar nuestra bondad por la gratitud de los favorecidos con ella, tendríamos que creer que solo habíamos hecho mal. »
« Si [los hombres] hubiesen triunfado del Dolor y de la Muerte, quizá ya no hubiesen deseado nada, y sin desear algo, ¿vale la pena vivir?. »
« Si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser nunca más que la venganza de los cobardes. »
« Sólo los pueblos que respetan todas las religiones merecen que las suyas sean respetadas. »
« Somos demasiado inexorables al juzgar a los demás cuando nos creemos sin culpa; solo el pecador debiera juzgar a los pecadores. »
« Suprime la vanidad en las mujeres y habrás suprimido la mitad, por lo menos, de ambición en los hombres. »
« Tan duro es para una mujer ser excepcionalmente bella, que la mayoría fracasan y acaban mal. »
« Tengo observado que todos los que no pueden tolerar una mala palabra de los superiores son los que más suelen prodigarlas con los inferiores. »
« Todo el mundo es teatro y todos somos en él comediantes. »
« Todos creen que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte puede ser cuestión de talento. »
« Triste clase media, que hubiera podido ser una fuerza, si en vez de una caricatura de los de arriba hubiera procurado ser un ejemplo para los de abajo. »
« Una hora de alegría es algo que robamos al dolor y a la muerte, y el cielo nos recuerda pronto nuestro destino. »