« Antes de censurar, siempre habría que ver si no se puede disculpar. »
Georg Christoph Lichtenberg · Señor (1997), p. 110
Georg Christoph Lichtenberg (Ober-Ramstadt, 1 de julio de 1742 – Gotinga, 24 de febrero de 1799) fue un científico y escritor alemán.
« Antes de censurar, siempre habría que ver si no se puede disculpar. »
« Cuando una beata se casa con un beato, el resultado no es siempre una pareja beatífica. »
« ¡Cuán felices vivirían muchos si se preocuparan menos de las cosas ajenas y más de las propias!. »
« El buen sentido en la juventud es tan raro como el hielo en primavera. »
« El orden conduce a todas las virtudes. ¿Pero qué conduce al orden?. »
« El renombre y el descanso no compaginan. »
« El sabio busca la sabiduría; el necio la ha encontrado. »
« El único defecto de los libros verdaderamente buenos es que casi siempre dan origen a miles de libros malos. »
« La enfermedad es la mayor imperfección del hombre. »
« La moderación presupone el placer; la abstinencia, no. Por eso hay más abstemios que moderados. »
« La ocasión hace al ladrón, pero también a los grandes hombres. »
« Los grandes hombres también yerran, y algunos con tanta frecuencia que casi se caería en la tentación de considerarlos pequeños. »
« Los relojes de arena no sólo recuerdan la veloz huida del tiempo, sino también el polvo en el que alguna vez nos convertiremos. »
« Los santos esculpidos han tenido mucha más influencia en el mundo que los santos vivos. »
« ¿No os parece chocante ver a los hombres combatir con furia por su religión y vivir con tan poca voluntad de acuerdo con sus preceptos?. »
« Para la mayoría de la gente, dudar de una cosa es simplemente creer ciegamente en otra. »
« Quien busque la injusticia no necesitará lámpara.<. »
« Quien tiene menos de lo que desea, ha de saber que tiene más de lo que vale. »
« Tales obras son como espejos: si se mira un mono es imposible que se refleje un apóstol. »
« Todo no puede funcionar a la perfección en el mundo, pues a los hombres aún hay que gobernarlos con engaños. »
« Todos nos equivocamos, pero cada cual lo hace a su modo. »