« Aconsejar amistosamente es querer que hagan los demás lo que no haríamos jamás nosotros mismos. »
Enrique Jardiel Poncela · Jardiel (1997), t. III; p. 85
Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 15 de octubre de 1901 – ibidem, 18 de febrero de 1952) fue un dramaturgo, narrador cómico y aforista español.
« Aconsejar amistosamente es querer que hagan los demás lo que no haríamos jamás nosotros mismos. »
« Al hombre le falta justamente la experiencia que le sobra a la mujer. »
« Alguien ha dicho que la luna está tan pálida porque hace exclusivamente vida de noche. »
« El amor es como la salsa mayonesa cuando se corta, hay que tiralo y empezar otro nuevo. »
« El hombre rara vez es sincero cuando afirma haber obtenido algo de una mujer; la mujer rara vez es sincera cuando niega haber concedido algo a un hombre. »
« El que pide la mano de una mujer, lo que realmente desea es el resto del cuerpo. »
« Hay una moralidad sexual y otra económica; la primera se derrumba ante la segunda y la segunda se derrumba ante la primera. »
« La sinceridad la inventó uno que quería amargarle la vida al prójimo. »
« Lo único que a una mujer le interesa en la cabeza del hombre es el pelo. »
« No hay nadie que viva tan preocupado por el dinero como los ricos, si se exceptúa a los pobres. »
« No se sabe nada de la muerte: en el más allá” hay censura gubernativa. »
« Se es más esclavo de los débiles que de los fuertes. »
« Se llama experiencia a una cadena de errores. »
« Todo el mundo hace caso de los barómetros, menos el tiempo. »
« Todos los que no tienen nada que decir, hablan a gritos. »
« Este aforismo deslumbrador que yo lancé hace bastantes años a la circulación ha tenido tanto éxito que yo mismo me he visto obligado a elogiarlo varias veces: todas las que lo he visto publicado con la firma de otro escritor cuidadosamente puesta debajo. »
« Máximas mínimas. »