Literatura

Edward Gibbon

Edward Gibbon (Putney, Londres, 8 de mayo de 1737 – Londres, 16 de enero de 1794) fue un historiador inglés.

Frases y pensamientos de Edward Gibbon

10 citas
« El viento y las olas siempre favorecen a los navegantes más hábiles. [The wind and the waves are always on the side of the ablest navigators]. »
Edward Gibbon · En The history of the decline and fall of the Roman empire‎ Vol. IV
« La corrupción es el síntoma más infalible de la libertad constitucional. »
Edward Gibbon · Goicoechea (1995), p. 6792
« La historia es en realidad el registro de crímenes, locuras y adversidades de la humanidad.[History is indeed little more than the register of crimes, follies, and misfortunes of mankind]. »
Edward Gibbon · En The history of the decline and fall of the Roman empire‎. Menciones en GLibros
« Las diferentes formas de culto que prevalecían en el mundo romano eran consideradas igualmente ciertas por el pueblo; por el filósofo, igualmente falsas; y por el magistrado, igualmente útiles.[The various modes of worship, which prevailed in the Roman world, were all considered by the people as equally true; by the philosopher, as equally false; and by the magistrate, as equally useful]. »
Edward Gibbon · Oxford Essential Quotations
« La vicisitudes de la fortuna no perdonan a ninguno ni a nada; todo lo entierran en una fosa común. »
Edward Gibbon · Ortega (2013), p. 1838
« Suspiré como un amante, obedecí como un hijo.[I sighed like a lover, I obeyed like a son]. »
Edward Gibbon · Menciones en GLibros
« Todo hombre recibe dos educaciones: la que le dan y la que él se da. Esta última es la más importante. »
Edward Gibbon · Señor (1997), p. 185
« Todo lo humano debe retroceder si no avanza. [All that is human must retrograde if it do not advance]. »
Edward Gibbon · En The History of the Decline and Fall of the Roman Empire. Menciones en GLibros
« Todo lo que se fortifique será atacado; todo lo que sea atacado será destruido. »
Edward Gibbon · Ortega (2013), pp. 1209 y 3180
« Yo había dejado de ser inglés. En esa tierna época de mi juventud, de los dieciséis a los veintiún años, todas mis opiniones, costumbres y sentimientos habían sido arrojados en un molde extranjero; el recuerdo débil y alejado de Inglaterra se había borrado casi. Mi misma lengua se me había vuelto menos familiar, y de buena gana hubiese aceptado la oferta de una independencia moderada al precio de un destierro perpetuo. »
Edward Gibbon · Memorias de mi vida. Cátedra