« El arte de vivir consiste en conservar nuestra personalidad sin que la sociedad se incomode. »
Ángel Ganivet · Señor (1997), p. 566
Ángel Ganivet (Granada, 13 de diciembre de 1865 - Riga, 29 de noviembre de 1898) fue un escritor y diplomático español, asociado con la generación del 98.
« El arte de vivir consiste en conservar nuestra personalidad sin que la sociedad se incomode. »
« El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por medio de otros. »
« El nombre propio es el que marca la individualidad; el apellido, las relaciones sociales. »
« El sabio habla porque debe decir algo; el necio porque le gusta decir algo. »
« En la vida intelectual, lo pasado, así como es centro poderoso de resistencia, es principio débil de actividad. »
« En todas las cosas de la vida se puede encontrar placer, si se sabe saborearlas. »
« La audacia se adquiere conociendo el mundo, y la discreción conociendo al hombre. »
« La mujer tiene un solo camino para superar al hombre: ser cada día más mujer. »
« La muerte, siendo un hecho universal, es a la vez tan personal, que de ella puede decirse que es el momento en que espiritualmente se condensa la vida. »
« La prosa da una idea pobre. El verso da una idea inexacta. »
« Las ideas que los hombres tenemos deben ser como piedras, y los cargos que ejercemos, como cántaros: ocurra lo que ocurra, debe romperse el cántaro. »
« La síntesis espiritual de un país es su arte. »
« No hay humillación ni deshonra en el reconocimiento de la superioridad de un adversario. »
« Quien vive con más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene. »
« Todo se termina mediante una transacción entre el optimismo de nuestros sueños y la esperanza de la realidad. »
« Una nación que cría hijos de huyen de ella por no transigir con la injusticia es más grande por los que se van que por los que se quedan. »
« En la Edad Media nuestras regiones querían reyes propios, no para estar mejor gobernadas, sino para destruir el poder real; las ciudades querían fueros que las eximieran de la autoridad de esos reyes ya achicados, y todas las clases sociales querían fueros y privilegios a montones; entonces estuvo nuestra patria a dos pasos de realizar su ideal jurídico: que todos los españoles llevasen en el bolsillo una carta foral con un solo artículo, redactado en estos términos breves, claros y contundentes: Este español está autorizado para hacer lo que le dé la gana . »