« Busca los placeres honestos: son un bien cuando son conformes a la honestidad, pero un gran mal cuando se separan de ella. »
Isócrates · Señor (1997), p. 251
Isócrates (Atenas, 436 a. C. - Atenas, 338 a. C.) fue un orador, político y educador griego.
« Busca los placeres honestos: son un bien cuando son conformes a la honestidad, pero un gran mal cuando se separan de ella. »
« Con frecuencia pequeñas causas producen grandes males. »
« Deja en la memoria, no la imagen de tu cerebro, sino la imagen de tu virtud. »
« Habla solamente en dos circunstancias: cuando se trate de cosas que conoces bien, o cuando la necesidad así lo exige. Sólo en estos dos casos es preferible la palabra al silencio; en todos los demás casos es preferible callar. »
« La abeja se posa sobre todas las plantas y saca de cada una lo mejor. »
« La elocuencia es el arte de abultar las pequeñas cosas y disminuir las grandes. »
« No te contentes con alabar a las gentes de bien, imítalas. »
« Para aquello que domino no es ahora el momento oportuno y para aquello que ahora es oportuno carezco de habilidad. »
« Reflexiona con lentitud, pero ejecuta tus decisiones con rapidez. »
« Si llevas a cabo una acción vergonzosa, no esperes mantenerla oculta. Aunque lograras esconderla para los demás, tu conciencia sabría dónde está. »
« Una colección de máximas es un tesoro más apreciable que las riquezas. »
« Una palabra precisa es el testimonio más seguro de un pensamiento justo. »
« Es fácil advertir cuánto se diferencian en su poder de convicción” los discursos que se pronuncian de los que se leen, y que todos han entendido que los primeros se dicen cuando se trata de asuntos serios y apremiantes y los segundos se escriben para hacer una demostración y como ejercicio personal. »
« [Es más conveniente tratar los temas en persona que por escrito, pues] si algo de lo que se dice no se entiende o no se cree, al estar presente el orador defiende amabas cosas, pero en las cartas y escritos si ocurriera algo parecido, no hay quien lo enderece. »
« [La retórica es] hacer grande lo pequeño y pequeño lo grande. »
« Porque quienes dirigían el Estado en tiempos de Solón y Clístenes no establecieron un sistema de gobierno que sólo de nombre fuera aclamado como el más imparcial y el más suave de los gobiernos, mientras que en la práctica se mostraba opuesto a quienes vivían bajo él, ni uno que educara a los ciudadanos de tal manera que consideraran la insolencia como democracia, la anarquía como libertad, la insolencia de la palabra como igualdad, y la licencia para hacer lo que quisieran como felicidad, sino más bien un sistema de gobierno que detestaba y castigaba a esos hombres, y al hacerlo hacía a todos los ciudadanos mejores y más sabios. »