« La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro. »
Benjamin Franklin
El tiempo, el oficio y la república práctica.
« La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro. »
« El que vive de esperanzas, muere de sentimiento. »
« El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre. »
« La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. »
« Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo. »
« Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo. »
« De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero. »
« Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos. »
« No anticipéis las tribulaciones ni temáis lo que seguramente no os puede suceder. Vivid siempre en un ambiente de optimismo. »
« Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea. »
« Donde mora la libertad, allí está mi patria. »
« La llave que se usa constantemente reluce como plata: no usándola se llena de herrumbre. Lo mismo pasa con el entendimiento. »
« Tres podrían guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto. »
« El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas. »
« No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos. »
« El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro. »
« Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad. »
« El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas. »
« Más de un hombre hubiera sido peor si su fortuna hubiese sido mejor. »
« Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse. »
« Hay tres amigos fieles; una esposa anciana, un perro viejo y dinero contante y sonante. »
« Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer. »
« El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón. »
« Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo. »
« La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia. »
« Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado. »
« No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder. »
« La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla. »
« Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica; la otra mitad practica lo que censura; el resto siempre dice y hace lo que debe. »
« Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo. »
« Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás. »
« Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio. »
« Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza. »
« Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios. »
« La peor decisión es la indecisión. »
« La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo. »
« Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco. »
« Yo creo que el mejor medio de hacer bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla. »
« Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches. »
« Un camino de mil millas comienza con un paso. »
« Toma consejo en el vino, pero decide después con agua. »
« Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él. »
« Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas. »
« El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos. »
« Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas. »
« Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee. »
« Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio. »
« No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada. »
« Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces. »
« Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes. »
« Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo. »
« Nada existe más dulce que la miel. Excepto el dinero. »
« La ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo. »
« ¡Arriba, haragán! ¡No desperdicies la vida! Ya dormirás bastante en la sepultura. »
« El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar. »
« Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas. »
« No perdáis una hora, porque no estáis seguros de un minuto. »
« No malgastes tu tiempo, pues de esa materia está formada la vida. »
« Si los hombres son tan perversos teniendo religión, ¿cómo serían sin ella?. »
« Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas. »
« Nunca existió una buena guerra ni una mala paz. »
« Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol. »
« El que compra lo supérfluo, pronto tendrá que vender lo necesario. »
« El hombre descontento no encuentra silla cómoda. »
« El primer error que se comete en los negocios públicos es consagrarse a ellos. »
« Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores. »
« Carecer de libros propios es el colmo de la miseria. »
« La honradez reconocida es el más seguro de los juramentos. »
« La necesidad nunca hizo buenos negocios. »
« O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos. »
« Incluso la paz se puede comprar a un precio demasiado alto. »
« El cielo cura y el médico cobra la minuta. »
« La ociosidad camina con tanta lentitud, que todos los vicios la alcanzan. »
« Un hoy vale por dos mañanas. »
« A los veinte años, reina la voluntad; a los treinta, el ingenio, y a los cuarenta, el juicio. »
« Aquellos que renunciarían a la libertad esencial para comprar un poco de seguridad temporal no merecen libertad ni seguridad.[Those who would give up essential liberty to purchase a little temporary safety deserve neither liberty nor safety]. »
« Cuando hables a un hombre, mírale a los ojos; cuando él te hable a ti mírale la boca. »
« De quien piensa que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero. »
« El cielo cura y el médico cobra los honorarios. »
« El hombre no nace del todo hasta que muere. »
« El hombre prudente no se vale jamás de la palabra para el sarcasmo ni para la difamación. »
« El orgullo detesta el orgullo... en los demás. »
« El orgullo que come vanidad, cena desprecio. Si el orgullo desayuna con la abundancia, come con la pobreza y cena con la vergüenza. »
« El tiempo perdido nunca se vuelve a encontrar; y lo que llamamos tiempo suficiente siempre es lo suficientemente poco.[Lost time is never found again; and what we call time enough always proves little enough]. »
« Enorgullecerse de saber es como cegarse con la luz. »
« Es más costoso alimentar un vicio que dos hijos. »
« Es más fácil resistir al primer deseo que a todos los que le siguen. »
« Había empleado toda su vida en conquistar la gloria y resulta que la gloria no valía nada. »
« Jamás hubo una guerra buena o una paz mala. »
« La falta de cuidado hace más daño que la falta de ciencia. »
« La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocurren raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días. »
« La forma de ver mediante la fe es cerrar el ojo de la razón.[The way to see by faith is to shut the eye of reason]. »
« La pereza anda tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla. »
« La pereza hace que todo sea difícil; el trabajo lo vuelve todo fácil. »
« La rebelión ante los tiranos es obediencia a Dios. »
« Las tres cosas más difíciles en este mundo son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo. »
« Leyes demasiado benévolas nunca se obedecen; las demasiado severas, nunca se ejecutan. »
« Lo que empieza con cólera termina con vergüenza. »
« Los hombres conocen antes la necesidad de curar sus enfermedades que sus errores. »
« Maneja tu negocio o él te manejará a ti. »
« Nadie predica mejor que la hormiga, y no habla. »
« No hagas lo que no quieras que se sepa. »
« Para ver con la fé hay que cerrar los ojos de la razón. »
« Quien quiera prosperar en sus negocios, que consulte a su mujer. »
« Quien vive de esperanza, morirá en ayunas. »
« Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como hayas muerto, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse. »
« Si queréis ser ricos no aprendáis solamente a saber cómo se gana, sino también cómo se ahorra. »
« Si quieres conocer el valor del dinero, trata de conseguirlo prestado. »
« Toma consejo del vino, pero decide después con agua. »
« Un buen genio, en su propio país, es como el oro oculto en una mina. »
« Un labrador de pie es más alto que un noble de rodillas. »
« Un saco vacío difícilmente se mantiene en pié. »
« Franklin salía los días de tormenta con un paraguas dotado de pararrayos. »
Las tres ediciones físicas más recomendadas y populares de sus obras:
Autobiografía — Alianza Editorial / Editorial Austral
La forja de un impresor que llegó a fundar una nación gracias a la disciplina, la lectura y la virtud.
El almanaque del pobre Richard — Editorial Valdemar
Consejos ingeniosos sobre el valor del tiempo, el ahorro prudente y la sensatez en la vida cotidiana.
Escritos políticos y científicos — Editorial Tecnos
Tratados sobre electricidad, diplomacia y la Constitución de los Estados Unidos.