Filósofo
Karl Marx (1818–1883)
Siglo XIX
Karl Marx nació en Tréveris en 1818. Estudió derecho y filosofía, se hizo periodista radical y acabó exiliado: París, Bruselas, Londres.
Con Engels escribió el Manifiesto en 1848. Pasó décadas en la sala de lectura del British Museum, pobre, enfermo, trabajando El capital. La Primera Internacional lo tuvo de eje.
Murió en Londres en 1883. Sobre su tumba, Engels dijo que Marx era antes que nada revolucionario. La filosofía, en su mano, dejó de solo interpretar el mundo.
Ideas
Cada línea es una rama. Ábrela para leer la teoría en tres pasos.
Filosofía de la historia
No es la conciencia la que determina el ser: es el ser social el que determina la conciencia. Primero se produce la vida material —comer, habitar, trabajar— y sobre eso se levantan el derecho, la política y las ideas.
Esa base son las relaciones de producción, acordes a un grado de las fuerzas productivas. Cuando las fuerzas crecen y las relaciones se vuelven una traba, se abre una época de revolución. Así lee Marx el paso del feudalismo al capitalismo.
La historia de las sociedades hasta ahora es historia de lucha de clases. No es un cuento de buenos y malos: es el motor. El modo de producción capitalista no es eterno. Nació y puede acabar.
Antropología
El trabajo debería ser el modo en que el ser humano se reconoce en el mundo. Bajo el capital, se vuelve alienación: el obrero no se pertenece, el producto se le enfrenta, el otro es competidor y él mismo se le vuelve extraño.
El fetichismo de la mercancía hace que las relaciones entre personas aparezcan como relaciones entre cosas. El precio parece una cualidad del objeto, no el resultado de un trabajo social.
Marx no desprecia al individuo. Sueña, al contrario, con uno que no esté reducido a mano de obra. El humanismo está en la crítica: denunciar lo que impide que el hombre sea un fin.
Filosofía política
La ideología no es «mentira» en el sentido vulgar. Es el conjunto de ideas que hacen parecer natural un orden histórico. La religión, el derecho y la moral dominantes suelen santificar los intereses de quien manda.
El Estado, en esta lectura, no es el árbitro neutral de Hegel. Es una forma de organizar el poder de una clase. Por eso cambiar solo las ideas, sin tocar la base, deja el edificio en pie.
La política marxiana apunta a una transformación de las relaciones de propiedad. El Manifiesto lo dice en lengua de combate; El capital, en lengua de análisis. Las dos caras se necesitan: sin crítica, el grito es hueco; sin grito, la crítica duerme.
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Obras
- Manifiesto comunista
- El capital
- Manuscritos de economía y filosofía
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