« El ser de una vida humana es su haber surgido como una fuerza contraria a la terminalidad interna del ser: el ser humano decae, desfallece y acaba en el sentido de hacerlo todo de manera opositiva, reactiva, fugitiva, como si el ser que le fue dado no pudiera ser vivido en su positividad sino siempre negativamente, reactivamente, creativamente. Pero la terminalidad del ser acabará ocupando todo el espacio creativo, engullendo el "ser-mortal" que decae, desfallece y acaba. En su lugar aparecerá entonces el agujero que constituía ese ser desde siempre, pero que sólo ahora se volvió evidente. »
Julio Cabrera · Crítica de la moral afirmativa